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Obstáculos para detectar laboratorios del narco que EE.UU. busca atacar

El gobierno de Estados Unidos ha manifestado un marcado interés en emplear vehículos no tripulados (drones) para intervenir en emplazamientos estratégicos donde operan laboratorios clandestinos controlados por grupos criminales, específicamente el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta iniciativa contempla, además, que agentes estadounidenses participen activamente junto a las fuerzas de seguridad mexicanas en incursiones tácticas contra estas redes de producción de narcóticos.

Este panorama de cooperación surge en un momento donde la Secretaría de Marina (Semar) ha reportado el hallazgo de campamentos en el estado de Guerrero. Según las investigaciones, estas instalaciones estarían vinculadas a Omar Coronel Aispuro, identificado como cuñado de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. Durante la intervención, las autoridades lograron decomisar 24 mil 920 litros y 12 mil 200 kilos de diversas sustancias químicas, además de desarticular un centro de operaciones ilícitas.

(Semar)

Las dificultades detrás de la detección de centros químicos

A pesar de la magnitud de los decomisos realizados en zonas como Guerrero, la localización de estas estructuras no es una tarea sencilla para los cuerpos de seguridad. De acuerdo con datos proporcionados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), uno de los principales retos es la multifuncionalidad de estos sitios, ya que habitualmente son acondicionados para la fabricación de múltiples tipos de drogas de forma simultánea, lo que diversifica los riesgos y la logística de intervención.

Un factor crítico en la evasión de la justicia es que muchos de estos laboratorios son subterráneos. Para evitar el rastreo aéreo y terrestre, los criminales optan por enterrar el equipamiento, incluyendo las ollas y utensilios de cocina utilizados en el proceso químico. Bajo esta modalidad de ocultamiento, a inicios de diciembre de 2025, el Ejército reportó el aseguramiento de precursores químicos para metanfetamina en el ejido Benito Juárez, en Ensenada, Baja California, con un valor estimado de 45 millones de pesos.

Lo asegurado en Baja California 
(SSPC)

Por otro lado, registros de operativos anteriores muestran la sofisticación de la facción de Los Chapitos, vinculada al Cártel de Sinaloa, que operaba un laboratorio oculto bajo tierra en la zona de Navolato. Respecto a este aseguramiento realizado en noviembre de 2024, las autoridades castrenses señalaron lo siguiente:

«El laboratorio, los utensilios y las sustancias químicas fueron inhabilitadas por el personal militar; asimismo, se cuenta con información de que los asegurados pertenecían al Cártel del Pacífico«

Laboratorio hallado en Sinaloa 
(Sedena)

Finalmente, fuentes de la Semar subrayan que la ubicación geográfica es una de las mayores barreras. La mayoría de estas estructuras clandestinas se instalan en zonas serranas de difícil acceso, camufladas estratégicamente entre la vegetación densa y los árboles. Estas condiciones naturales dificultan significativamente la ejecución de ataques con drones desde el aire, como los que propone Estados Unidos, convirtiendo la lucha contra los laboratorios en un desafío de alta complejidad operativa.

Fuente: Infobae

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