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Milei y Sturzenegger proponen desregular para acelerar el crecimiento

En una reciente publicación conjunta, el mandatario argentino Javier Milei y su ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, expusieron una visión radical sobre el futuro económico, enfocada en limitar el poder de los organismos reguladores en lugar de perseguir a las grandes corporaciones.

Perspectiva histórica y el impacto de la tecnología

Los autores señalan que, antes de la Revolución Industrial, los niveles de ingresos y la demografía global se mantuvieron estancados por milenios. El ingreso por persona apenas varió de $1.100 en la época del Imperio Romano a unos $1.500 para finales del siglo XVIII. Sin embargo, la llegada de nuevos procesos industriales cambió el rumbo de la humanidad. En solo dos centurias, la riqueza del mundo se disparó: la población creció seis veces y el ingreso per cápita se multiplicó por diez, logrando un retroceso sin precedentes en la pobreza.

Si la Revolución Industrial liberó al mundo de las limitaciones del músculo humano, la IA lo liberará de las limitaciones del cerebro humano

Según Milei y Sturzenegger, la inteligencia artificial (IA) representa un salto similar. Argumentan que los frenos actuales no radican en la falta de innovación, sino en la intervención política y estatal. Citando a Adam Smith y su análisis sobre las fábricas de alfileres, subrayan que el crecimiento depende de los rendimientos de escala y la libertad de mercado.

La defensa de las economías de escala

El texto cuestiona la teoría neoclásica que interpreta la concentración de mercado como una falla que debe ser sancionada. Para los funcionarios, las empresas dominantes son el resultado de una tecnología superior y de la eficiencia productiva. Intentar fragmentarlas, advierten, solo incrementa los costos y destruye los incentivos para innovar, lo que termina dañando el crecimiento económico a largo plazo.

Al analizar las normativas antimonopolio, diferencian el modelo de Estados Unidos (enfocado en evitar la exclusión) del de la Unión Europea (que persigue el «abuso explotador» mediante el control de precios). Consideran que el enfoque europeo es problemático, pues los precios altos son, en realidad, una señal necesaria para atraer nuevos competidores al sector.

Creemos que regular la industria para evitar que surjan actores dominantes es un suicidio en términos de crecimiento

Ejemplos de competencia y el rol del Estado

Para ilustrar su punto, mencionan que el dominio de empresas como Nokia o BlackBerry en la telefonía móvil terminó cuando el iPhone de Apple las superó. El problema real, sostienen, no es la cuota de mercado, sino las barreras que el propio gobierno impone mediante licencias, cuotas y trabas administrativas que impiden el ingreso de nuevos actores.

En el caso específico de la IA en Argentina, los autores aseguran que la política será mantener el sector libre de regulaciones. El objetivo es que las compañías puedan invertir y generar beneficios sin interferencias estatales, aceptando que esto pueda derivar en la formación de grandes líderes de mercado.

Innovación en la supervisión estatal

Confiamos tanto en la desregulación y los mercados que hemos diseñado un mecanismo para imponer cierto control de mercado sobre los propios reguladores

Para combatir la burocracia, proponen que los reguladores compitan con el libre mercado. En Argentina, esto se ha implementado en instrumentos financieros, permitiendo que coexistan sectores regulados y no regulados. Si el regulador no añade valor, el consumidor tiene la libertad de elegir operar en el segmento libre. Según los autores, esta competencia obligó a las entidades oficiales a ser más eficientes y reducir comisiones, un fenómeno similar al observado en la Bolsa de Viena.

Replanteando los bienes públicos

Incluso conceptos tradicionales como las externalidades y los bienes públicos son cuestionados. Citando al Nobel Ronald Coase, recuerdan que servicios como los faros fueron en su día gestionados de forma privada. En Argentina, mencionan el éxito de las concesiones privadas para infraestructura en parques nacionales, donde las empresas resolvieron problemas de mantenimiento y capacidad de forma coordinada.

No se necesita ser un anarcocapitalista para concluir que quizás valga la pena reconsiderar el alcance de los bienes públicos

Finalmente, utilizan el ejemplo de Beeflow, una empresa que optimiza la polinización mediante tecnología, para demostrar que el mercado puede resolver externalidades de forma más eficiente que cualquier subsidio o normativa gubernamental. El artículo concluye con un llamado a confiar plenamente en el capitalismo para devolver la libertad a la ciudadanía.

Los mercados libres —el núcleo de la agenda de desregulación— hicieron rico al mundo, reduciendo masivamente la pobreza en solo dos siglos

¡Viva la libertad, carajo!

Fuente: Infobae

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