Tras más de veinte años de ser una de las figuras más reconocibles de las telenovelas en México, Valentino Lanús causó revuelo este 2024 al reaparecer brevemente en la producción Tu vida es mi vida, junto a Susana González. Sin embargo, este proyecto no representó su retorno permanente a la televisión, sino una pausa en su estilo de vida actual, el cual está enfocado en su bienestar personal y alejado de los reflectores que lo lanzaron al estrellato.
Su batalla contra el cáncer en la selva
Después de mantenerse seis años retirado de la actuación, Lanús compartió detalles sobre una de las etapas más determinantes que vivió durante su ausencia: el diagnóstico de cáncer en el intestino delgado y grueso. Este hallazgo médico ocurrió mientras el intérprete habitaba en zonas selváticas.

Afortunadamente, el actor confirmó que la enfermedad está actualmente en remisión y que goza de una excelente salud. Al respecto, el artista declaró:
“Nunca había estado tan sano como ahora ni cuando tenía 17 años”
. Durante su proceso de sanación, se supo que inicialmente intentó evitar el tratamiento de quimioterapia debido al impacto negativo que dicha terapia tuvo en su madre, aunque eventualmente accedió al tratamiento para erradicar el padecimiento.
Un rechazo frontal a la industria televisiva
En un reciente encuentro con los medios de comunicación, Valentino Lanús fue enfático al señalar que su reciente participación actoral fue solo una vivencia puntual y no un regreso definitivo. El actor dejó claro que su presente está marcado por la paternidad, el tiempo de calidad con sus seres queridos y la búsqueda de un equilibrio filosófico.

Su desinterés por el mundo del espectáculo parece ser profundo. Según sus propias palabras, el entorno de las grabaciones ha dejado de ser un espacio donde se sienta cómodo:
“No me gustan las historias, no me gusta el medio ni la forma en la que se maneja; no es un mundo que me resulte atractivo”
A pesar de los beneficios económicos que brinda la fama, Lanús advirtió que el coste personal es demasiado elevado y prefiere la autenticidad y la calma por encima de la exposición pública.

Espiritualidad y vida familiar
La transformación del actor se gestó durante los seis años que residió en la selva de la Riviera Maya. En ese entorno natural, se sumergió en disciplinas como el yoga y la meditación profunda, lo que cambió radicalmente su visión del mundo.

Actualmente, a sus 50 años de edad, se dedica profesionalmente a impartir cursos relacionados con estas disciplinas espirituales. Su hija, María Magdalena, ha sido la pieza fundamental para consolidar este cambio de rumbo, ya que el actor prioriza la crianza cotidiana por encima de las agendas laborales extenuantes de los sets de grabación.

Sobre un posible regreso definitivo a la actuación, el protagonista de melodramas no cerró la puerta de forma absoluta, aunque se mostró muy distante de esa posibilidad:
“No es un no rotundo, porque sólo Dios sabe el camino en el que nos va a poner, pero de entrada estoy en una historia completamente distinta”
.
Fuente: Infobae