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Crisis extrema en Cuba: El régimen ante la presión de Trump y Rubio

La estabilidad del régimen cubano se encuentra actualmente en una posición de extrema fragilidad tras la captura de Nicolás Maduro. El cambio de panorama en Venezuela ha dejado a la isla expuesta, y el presidente Donald Trump parece no estar satisfecho únicamente con la salida del líder venezolano. Desde que Maduro fuera retenido el pasado 3 de enero, tanto el mandatario estadounidense como su secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubanoamericano, han insistido públicamente en que Cuba es el próximo objetivo de su política exterior.

Marco Rubio y Donald Trump han advertido que Cuba podría ser el próximo objetivo tras la caída de Maduro (Reuters)

El pasado 11 de enero, Trump advirtió que el gobierno de La Habana debería buscar un consenso

“antes de que sea demasiado tarde”

, revelando además que su equipo mantiene contactos con la isla. Para enfatizar su postura, el presidente difundió una fotografía personal donde se le observa fumando un habano en la capital cubana. Aunque las metas finales de la Casa Blanca generan incertidumbre, la vulnerabilidad del sistema cubano es innegable. Durante décadas, el país logró sostener su economía estatal gracias al respaldo de socios estratégicos como la extinta Unión Soviética.

A partir de la década de los años 2000, Venezuela asumió el rol de principal sostén económico, enviando crudo a precios preferenciales a cambio del despliegue de personal de seguridad y médicos cubanos en territorio venezolano.

La relación entre Maduro y Díaz-Canel se ha debilitado tras el secuestro del mandatario venezolano (Reuters)

Esta provisión de hidrocarburos no solo permitía el funcionamiento de la precaria red eléctrica de la isla, sino que facilitaba la obtención de divisas mediante la reventa del excedente. No obstante, este esquema ya presentaba grietas antes de la captura de Maduro. Debido al deterioro de la industria petrolera venezolana, los suministros hacia La Habana cayeron casi un 75% entre los años 2021 y 2025, situándose en cerca de 30.000 barriles diarios (b/d). Actualmente, el consumo interno de Cuba es de 100.000 barriles cada día, pero su producción propia apenas alcanza los 40.000 barriles.

Para cubrir el déficit restante, el gobierno cubano recurre a una mezcla inestable de importaciones desde México, cargamentos de Rusia y adquisiciones directas en el mercado spot. El analista energético de la Universidad de Texas, Jorge Piñón, ha calificado como “catastrófico” un escenario donde estos suministros se interrumpieran por completo.

El panorama de apoyos externos es desalentador. Históricamente, las administraciones mexicanas, sin importar su tendencia política, han respaldado a la isla. Desde el 2018, con la llegada de Morena (el partido de Andrés Manuel López Obrador), el vínculo se tornó más ideológico. Bajo este marco, México ha empleado a más de 3.000 médicos cubanos.

La presión política y financiera limita la posibilidad de que México aumente su ayuda a Cuba (Foto: Twitter/DiazCanelB)

En el periodo comprendido entre 2024 y los inicios de 2025, el flujo de petróleo mexicano hacia la isla fue de unos 22.000 b/d. Sin embargo, las limitaciones financieras y el contexto político actual impiden que México incremente dicha ayuda. Hasta ahora, Trump no ha presionado formalmente a la mandataria Claudia Sheinbaum para frenar estos envíos, posiblemente para evitar una crisis migratoria mayor a escasos 145 kilómetros de Florida. No obstante, de existir una exigencia directa, el gobierno mexicano se vería obligado a ceder.

Simultáneamente, potencias como China y Rusia mantienen una actitud distante, reacias a invertir en una economía en ruinas tan próxima a Estados Unidos.

Rusia y China han evitado aumentar su apoyo económico directo al gobierno cubano (Reuters)

Naciones con recursos petroleros como Brasil y Colombia solo considerarían ayudar a la isla con el visto bueno de Washington, mientras que otros productores como Argelia y Angola permanecen al margen. Según fuentes del sector privado, realizar envíos comerciales a la isla en estas condiciones sería un acto de absoluta demencia clínica.

La crisis financiera en Cuba es de una magnitud difícil de calcular, producto de décadas de ineficiencia administrativa y el impacto del bloqueo estadounidense. El tamaño de la economía nacional es hoy un 15 % inferior al registrado en el 2018. El sector turístico, que intentaba despegar tras el deshielo con Barack Obama en 2015, fue golpeado duramente por la crisis sanitaria mundial.

El acercamiento entre Barack Obama y Raúl Castro impulsó el turismo y la apertura en Cuba en 2015 (Reuters)

Durante el año pasado, la población enfrentó cinco colapsos totales del sistema eléctrico nacional. A esto se suma que el alto costo de los alimentos importados los hace inalcanzables para la mayoría, mientras que el Estado, sin reservas de moneda extranjera, no puede cumplir con sus acreedores ni garantizar las importaciones básicas.

Cuba sufrió cinco apagones nacionales en el último año por la crisis energética (EFE)

A pesar de la asfixia económica, un acuerdo político no es inminente. La cúpula gobernante mantiene una lealtad ideológica férrea, aun cuando su modelo carece de respaldo popular. Raúl Castro, quien a sus 94 años sigue teniendo poder de veto, sostiene la línea dura. El actual presidente, Miguel Díaz-Canel, reafirmó el 11 de enero que la nación resistirá ante Estados Unidos

“hasta la última gota de sangre”

.

Díaz-Canel se mantiene en el poder pese a la creciente migración y descontento social en la isla (Foto AP/Eraldo Peres)

Es probable que la estrategia oficial sea la de ganar tiempo, aunque se verán presionados a discutir la apertura a la inversión privada, la amnistía para presos políticos y la realización de procesos electorales. Ric Herrero, del Grupo de Estudio de Cuba en Washington, señala que, aunque el régimen suele decir que todo es negociable sin cumplirlo, en esta ocasión podrían no tener otra alternativa.

La posibilidad de transitar hacia un modelo similar al de Vietnam —apertura de mercado bajo control de partido único— ha estado en la mesa por años, pero no se ha concretado. Ricardo Zúñiga, antiguo miembro del Departamento de Estado, indica que los líderes cubanos se negaron a tomar esa ruta y han revertido intentos de liberalización, demostrando su incapacidad para concebir un sistema donde no ejerzan el control absoluto.

La misión de Marco

El senador cubanoamericano busca influir en la selección del liderazgo sucesor en Cuba (Reuters)

El papel de Marco Rubio es fundamental en este escenario. Se especula que el secretario de Estado busca un cambio profundo que podría incluir el reemplazo de Díaz-Canel. Se mencionan figuras como Delcy Rodríguez, quien funge como presidenta interina en Venezuela y es señalada de haber traicionado a Maduro. Sin embargo, encontrar un perfil capaz de gestionar las facciones internas en Cuba es complejo.

Otros analistas apuntan a Óscar Pérez-Oliva Fraga, actual ministro de Comercio Exterior, por su perfil reformista y sus vínculos con la familia Castro. También se contempla a algún alto mando militar de GAESA, el conglomerado que maneja los hilos económicos de la isla.

Óscar Pérez-Oliva Fraga es considerado una figura reformista dentro del gobierno cubano (EFE)

Aunque no se descarta el uso de la fuerza militar por parte de Estados Unidos, el interés de Trump podría estar más enfocado en el potencial inmobiliario y turístico de La Habana que en recursos naturales.

Donald Trump publicó una foto fumando un puro en La Habana como desafío al régimen cubano (Reuters)

Sin embargo, una intervención militar carece de una justificación legal clara y de una oposición interna organizada que tome el relevo, lo que podría convertir cualquier incursión en un problema de largo plazo para Washington.

A diferencia del venezolano, el aparato de control cubano mantiene su disciplina.

“La maquinaria sigue funcionando”

, asegura el exdiplomático Carlos Alzugaray. Por su parte, la periodista Yoani Sánchez destaca el agotamiento de la población y la eficacia de la represión, con aproximadamente 1.000 ciudadanos aún encarcelados tras las protestas de 2021.

Las protestas del 11 de julio de 2021 dejaron cerca de mil personas encarceladas en Cuba (EFE)

La salida masiva de personas —un 25% de la población ha emigrado en el último lustro— ha servido como válvula de escape para el régimen. El escenario más probable, según Zúñiga, es una decadencia continua.

Finalmente, la determinación de Rubio y la retórica constante de Trump hacen difícil un retroceso en la presión sobre la isla. El 9 de enero, Rubio fue tajante al declarar que el régimen debe decidir entre

“tener un país real, con una economía real, donde su gente pueda prosperar” o “continuar con su dictadura fallida”

. Históricamente, la cúpula de la isla ha preferido esto último.

Fuente: Infobae

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