La reconocida actriz argentina Mónica Gonzaga, quien fuera pareja sentimental de Julio Iglesias durante una década, ha manifestado su posición respecto a las recientes denuncias de abuso sexual y comportamientos discriminatorios que involucran al famoso cantante. Sus declaraciones surgen en un momento de gran conmoción a nivel global, coincidiendo con el progreso de diligencias judiciales en España.
Durante una conversación con el programa DDM (América), Gonzaga aclaró que su conocimiento sobre la situación actual proviene de fuentes externas y de la prensa europea.
“No tengo televisión ni radio. Lo que sé es por una amiga de España que me llamó y por una periodista española con la que hablé”
, puntualizó la artista. Asimismo, fue enfática al señalar su rol en esta controversia: “Yo nunca lo defendí porque no había de qué defenderlo”. Su testimonio se centra estrictamente en su vivencia personal con el intérprete: “Lo que conté fue mi vida y lo que pasó en mi vida con él, desde los dieciséis a mis veintiséis”.
Recuerdos de una convivencia familiar
La actriz rememoró los años en los que compartió su vida y viajes con Julio Iglesias, describiéndolo como un “caballero, amoroso y señor”. Según su relato, incluso en un encuentro ocurrido hace una década, su imagen se mantenía intacta. Gonzaga expresó su desconcierto ante la diferencia entre el hombre que conoció y las actuales imputaciones: “Yo estuve viviendo en Beverly Hills y en Miami con Charo, la madre, con Mame, la cuñada, con Carlos, el hermano. Después, más adelante, estuvimos en Estados Unidos, fui a la Casa Blanca con él. Bueno, siempre un señor, siempre un, una figura que traspasó todas las naciones, aprendió todos los idiomas como pudo y cantó en todos los idiomas”.
Respecto al presente del cantante, que cuenta con ochenta y dos años, la actriz manifestó un profundo pesar:
“Ahora, hoy, aquí, eh, después de tantos años, con Julio teniendo ochenta y dos, y esto que sucede, yo no puedo negarlo, no puedo defenderlo, no puedo nada porque está muy lejos de mi entender. En realidad me da una tristeza brutal, tanto por esas mujeres como si Julio hizo algo de esto”
.
Al reflexionar sobre la evolución de las normas sociales desde que ella tenía 16 años, Gonzaga analizó: “Hoy, si te pones a ver para atrás, es delito todo”. Recordó gratamente las giras compartidas con las Trillizas de Oro y la presencia constante de la familia del artista, destacando que vivieron un Julio sumamente afecto a su círculo íntimo. Sin embargo, ante la crudeza de la investigación, planteó una hipótesis personal: “Yo te diría que de la persona que yo conocí a esta noticia, a esta realidad que vos me contás, yo tengo que pensar que está o con una demencia senil o que algo le pasó. De hecho, físicamente, Julio con ochenta y dos años es lo más enclenque posible como para forzar violencia en una mujer, ¿comprendés?».

El cambio de época y las nuevas denuncias
Durante la entrevista conducida por Marina Calabró, se mencionaron comportamientos que hoy serían inaceptables, como gestos realizados frente a cámaras con figuras como Susana Giménez o lo reportado por Verónica Castro. Sobre esto, Gonzaga opinó: “La personalidad de Julio era esa y lo hacía como una gracia y seguía… Obviamente, en esa época no era tomado como un abuso, ni era tomado mal. De hecho, Susana se reía”.
El escándalo judicial tiene su origen en una investigación conjunta de elDiario.es y Univisión. Ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España, dos antiguas empleadas domésticas denunciaron haber sido víctimas de agresiones sexuales, acoso y abuso de autoridad durante el año 2021, mientras prestaban servicios en las propiedades de Julio Iglesias en República Dominicana y las Bahamas.
El informe detalla que las trabajadoras fueron coaccionadas para someterse a exámenes médicos exhaustivos que incluían pruebas de VIH, hepatitis, clamidia, tests de embarazo y ecografías de la zona pélvica. Estos procedimientos se aplicaron exclusivamente al personal femenino y, según denuncian, sin su consentimiento informado. Una de las afectadas relató: “Él nos mandó a las chicas al ginecólogo y hacernos examen general. Había 10 o 12 chicas. Allí nos hicieron todo, el ginecólogo nos chequeó todo. Solo a las chicas”. Otra empleada ratificó: “Me hicieron pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Nos hicieron ecografías y pruebas de sangre para ver si teníamos algún tipo de enfermedad. No me pareció normal”.

Consecuencias institucionales y legales
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que realizar pruebas de embarazo o ginecológicas sin una justificación profesional clara representa una forma de discriminación por sexo, especialmente en jurisdicciones como República Dominicana. Por su parte, la organización Women’s Link, que respalda a las denunciantes, busca que la visibilización del caso motive a otras posibles víctimas a buscar resarcimiento judicial.
Frente a estos detalles, Mónica Gonzaga reiteró su desolación: “Me da mucha tristeza”. Sobre la posibilidad de que el cantante ejerza violencia física a su edad, insistió en que su condición actual de salud (82 años) le hace difícil procesar tales acusaciones, sugiriendo que, de ser cierto, respondería a un deterioro cognitivo.
En el ámbito institucional español, el caso ha escalado hasta el Gobierno nacional, donde se debate la posible revocación de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes otorgada a Julio Iglesias. Mientras agrupaciones como Más Madrid exigen el retiro de honores y el apoyo a las víctimas, otras figuras políticas como Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid) y el alcalde José Luis Martínez-Almeida se han mostrado contrarios a sanciones institucionales.
Finalmente, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, instó a centrar el foco en el bienestar de las víctimas, criticando posturas que puedan frivolizar la gravedad de los hechos. Gonzaga concluyó abogando por el accionar de la justicia para determinar la veracidad de estas denuncias que empañan la trayectoria de un ícono global.
Fuente: Infobae