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Crema de calabacita, elote y kéfir: aliada nutritiva para la digestión

En los últimos tiempos, el kéfir ha dejado de ser una bebida de nicho para posicionarse como una de las alternativas más valoradas entre los adultos jóvenes. Este público, cada vez más consciente de su alimentación, lo ha adoptado como el sustituto ideal frente a los productos lácteos convencionales.

Este alimento se obtiene de los denominados búlgaros o nódulos de kéfir, que consisten en una estructura simbiótica compuesta por bacterias y levaduras. Cabe destacar que su composición específica puede presentar variaciones según la zona geográfica, pero su valor nutricional siempre destaca por favorecer significativamente el tránsito intestinal.

La tendencia de reemplazar ingredientes como la leche o la crema tradicional por kéfir en diversas recetas se ha consolidado como una estrategia efectiva para cuidar la salud del sistema digestivo.

El uso de este probiótico en las comidas ayuda a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal, lo que facilita los procesos digestivos y garantiza un bienestar interno óptimo. Es por esta razón que su incorporación en el régimen alimenticio cotidiano es una práctica en constante crecimiento.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Receta de crema de kéfir con calabacita y elote

A continuación, se detalla el procedimiento para elaborar una deliciosa crema que combina calabacitas y elotes con kéfir. Esta opción no solo representa un gran aporte para la salud digestiva, sino que su sabor la convierte en el acompañamiento perfecto para cualquier plato fuerte.

Ingredientes necesarios

  • 2 calabacitas de tamaño mediano.
  • 1 taza de elote desgranado (puede utilizarse fresco o congelado).
  • 1 cebolla mediana.
  • 2 dientes de ajo.
  • 2 tazas de caldo de verduras.
  • 1 taza de kéfir de leche natural, sin azúcares añadidos.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Sal y pimienta negra según el gusto personal.
  • Opcional: hierbas frescas (como perejil, cilantro o eneldo) para el decorado final.
  • Opcional: semillas tostadas o croutons para aportar textura al servir.

Pasos para la preparación

  1. Inicie lavando adecuadamente las calabacitas y proceda a cortarlas en cubos de tamaño regular.
  2. Realice un picado fino tanto de la cebolla como de los dientes de ajo.
  3. En una cacerola de buen tamaño, caliente el aceite de oliva. Sofría los ajos y la cebolla hasta que esta última se torne transparente.
  4. Añada los cubos de calabacita y el elote, integrando bien los ingredientes y rehogando durante unos 2 o 3 minutos adicionales.
  5. Vierta el caldo de verduras y cocine a fuego moderado por un tiempo estimado de 10 a 12 minutos, asegurándose de que las calabacitas estén bien tiernas.
  6. Retire la preparación del fuego y permita que se enfríe durante unos instantes.
  7. Traslade las hortalizas cocidas junto con una parte del caldo al vaso de la licuadora o procesador de alimentos e incorpore el kéfir de leche.
  8. Procese la mezcla hasta lograr una crema de textura suave y uniforme. En caso de desear una consistencia más fluida, puede integrar más caldo o kéfir adicional.
  9. Pruebe y ajuste el punto de sal y pimienta. Sirva la preparación en platos hondos y añada las hierbas, semillas o croutons para decorar.

Kéfir, una bebida probiótica fermentada, ideal para mejorar la digestión y aportar nutrientes esenciales a tu dieta. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Rendimiento y valor nutricional

Con las cantidades indicadas, esta receta rinde 4 porciones si se sirve como entrada, o bien 2 porciones grandes si se opta por utilizarla como plato principal.

En cuanto al perfil nutricional estimado por cada ración, se encuentran los siguientes datos:

  • Calorías: 130
  • Grasas: 5 g
  • Grasas saturadas: 2 g
  • Carbohidratos: 15 g
  • Azúcares: 7 g
  • Proteínas: 5 g

Es importante recordar que estas cifras son aproximaciones y que el contenido nutricional definitivo dependerá de la marca y calidad de los ingredientes seleccionados.

Recomendaciones de conservación

Esta crema puede mantenerse refrigerada hasta por un periodo de 2 días dentro de un envase hermético. Aunque se recomienda integrar el kéfir en el momento del licuado previo al consumo para asegurar la mejor textura, si llegaran a quedar sobras, estas conservan sus propiedades y sabor durante el tiempo mencionado.

Calabacitas frescas recién cosechadas, ingrediente esencial en la cocina mexicana y base de recetas saludables - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Propiedades saludables de la calabacita

Según informes de la Procuraduría Federal del Consumidor, este vegetal es una fuente privilegiada de antioxidantes y destaca por su bajísimo aporte calórico. Entre sus beneficios más notables se encuentran:

  • Su cáscara alberga la mayor parte de la fibra y los antioxidantes, por lo que se sugiere ingerir la verdura entera sin pelar.
  • Aporta vitaminas C y A, principalmente en forma de carotenos, los cuales fortalecen la defensa antioxidante del cuerpo.
  • Contiene mucílagos en su pulpa, sustancias que ejercen una acción protectora sobre la mucosa del estómago.
  • Debido a que está formada por un 90 por ciento de agua, es una excelente opción para dietas de control de peso.
  • Es rica en vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B6), además de proporcionar minerales como hierro, manganeso, fósforo, folato y colina.
  • La presencia de luteína y zeaxantina en su composición se asocia con la salud ocular, ayudando a prevenir afecciones como las cataratas y la degeneración macular.

Fuente: Infobae

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