El transcurso del año 2025 se ha posicionado como el intervalo de tiempo con mayor índice de mortalidad para la población civil en Ucrania desde que se produjo la invasión de gran escala en 2022. Este periodo estuvo marcado por una escalada violenta en el recuento de víctimas y un despliegue masivo de armamento de largo alcance. De acuerdo con los registros de la Misión de Observación de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Ucrania, las hostilidades resultaron en la muerte de 2.514 civiles y dejaron un saldo de 12.142 heridos, lo que equivale a un preocupante incremento del 31% en comparación con las cifras de 2024.
Impacto en la infraestructura y desplazamientos
La organización internacional subrayó que la ofensiva de las fuerzas rusas para ganar terreno durante 2025 no solo elevó el número de decesos y lesiones, sino que también provocó el colapso de infraestructura crítica. Esto derivó en la caída de servicios básicos y en nuevas crisis de desplazamiento forzado, especialmente en las localidades próximas a los frentes de combate. Al respecto, Danielle Bell, directora de la misión de observación de la ONU, manifestó:
“El uso generalizado de aviones no tripulados de corto alcance ha hecho que muchas zonas cercanas a la línea del frente sean efectivamente inhabitables”
Bell precisó que incluso ciudadanos que habían logrado permanecer en sus localidades durante años de guerra se vieron forzados a evacuar sus hogares en el último año debido a la severidad de los ataques.
Estadísticas acumuladas y reportes regionales
Paralelamente, informes gestionados por gobiernos del bloque europeo detallaron que aproximadamente 2.400 civiles ucranianos fallecieron debido a los bombardeos rusos, mientras que cerca de 12.000 sufrieron heridas en el último año, datos que coinciden con una subida cercana al 30% interanual. El balance global desde el inicio de la invasión a gran escala es devastador: se contabilizan 15.000 fallecidos, cifra que incluye a 758 menores de edad, además de superar los 40.000 heridos en total.
La relación entre diplomacia y ataques
Diversos análisis europeos han detectado un fenómeno particular: la intensidad de las agresiones se incrementó sistemáticamente tras cada tentativa diplomática impulsada por la administración del mandatario estadounidense Donald Trump para detener el conflicto. Se estima que más de 2.000 muertes ocurridas en 2025 sucedieron justo después de un contacto telefónico entre Trump y el presidente ruso Vladimir Putin, conversación enfocada en establecer diálogos para un posible cese al fuego.
Asimismo, los reportes indican que la secuencia de bombardeos más agresiva de toda la guerra, compuesta por 40 ataques aéreos masivos, se ejecutó en los meses posteriores a una reunión celebrada en mayo entre delegados de alto nivel de Rusia y Ucrania. Durante el segundo semestre de 2025, tras una cumbre entre Trump y Putin en Anchorage (Alaska), el ejército ruso lanzó un promedio de 5.300 drones mensuales contra territorio ucraniano, multiplicando por cinco la media registrada el año anterior.

Cifras en territorio ruso y escalada final
Por otro lado, la ONU tomó nota de las declaraciones de las autoridades en Moscú, quienes informaron sobre 253 civiles muertos y 1.872 heridos dentro de la Federación Rusa a causa de ataques ucranianos en 2025. No obstante, el organismo internacional puntualizó que no ha podido corroborar estas estadísticas de forma independiente debido a la restricción de acceso y la falta de transparencia en la información pública disponible en esa región.
Finalmente, tras la difusión en noviembre de una propuesta de paz de más de veinte puntos negociada entre delegaciones de Estados Unidos y Rusia, se registró una nueva oleada de violencia. En ese contexto, se dispararon más de 9.000 drones y 350 misiles contra núcleos urbanos de Ucrania, provocando la muerte de más de 220 civiles en un breve periodo de tiempo.
Fuente: Infobae