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Crisis en Irán: Brutal represión deja morgues colapsadas y cientos de muertos

La ola de protestas masivas contra el régimen iraní ha derivado en una crisis humanitaria de proporciones alarmantes, marcada por una respuesta estatal caracterizada por la extrema violencia. Diversos testimonios recogidos en el terreno exponen un escenario de ejecuciones sumarias, disparos a quemarropa contra ciudadanos desarmados y morgues que han superado su capacidad operativa, todo esto en un contexto de fuertes restricciones al flujo de información que dificultan la labor de verificación.

Esta movilización popular representa el desafío más significativo para el liderazgo de los ayatollahs en los últimos tiempos. No obstante, la estrategia oficial se ha centrado en la neutralización de la disidencia, lo que ha resultado en la pérdida de cientos de vidas en distintas regiones del país.

Relatos de supervivencia y violencia estatal

Un ciudadano identificado como Omid, de aproximadamente 40 años (nombre modificado por seguridad), narró los horrores vividos durante las jornadas de protesta en una localidad del sur de Irán. Su relato describe un ataque directo contra la población civil:

“Lo vi con mis propios ojos: dispararon directamente contra filas de manifestantes y la gente caía donde estaba”

Según el testigo, los cuerpos de seguridad del Estado emplearon armamento pesado, específicamente rifles de asalto estilo Kaláshnikov, para arremeter contra personas que no portaban armas. “Estamos luchando contra un régimen brutal con las manos vacías”, enfatizó con crudeza.

Estas escenas se han replicado en diversos puntos del territorio nacional tras una semana de intensas movilizaciones antigubernamentales. La agitación social cobró fuerza luego de los pronunciamientos del opositor en el exilio, Reza Pahlavi. Como medida de control, las autoridades del régimen persa procedieron a bloquear el acceso a internet en las zonas de mayor conflicto.

Escalada de violencia tras el mensaje oficial

La tensión se agudizó luego de que el líder supremo, Ali Khamenei, advirtiera públicamente que “la República Islámica no retrocederá”. Reportes de testigos presenciales indican que la represión más feroz ocurrió tras este discurso, con la intervención directa de unidades bajo la autoridad del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

Desde la capital, Teherán, una joven manifestó que la situación se tornó apocalíptica:

“Parecía el día del juicio final”

Aseguró que la presencia de manifestantes se extendió incluso a sectores residenciales alejados del casco céntrico. Sobre la jornada del viernes, relató con pesar: “El viernes solo mataron y mataron. Verlo me dejó sin fuerzas. Fue un día sangriento”. Esta violencia obligó a muchos a modificar sus tácticas, optando por protestar desde balcones o callejones para evitar ser alcanzados por los proyectiles.

En la localidad de Fardis, al oeste de Teherán, se reportó la intervención de la fuerza paramilitar Basij. Testigos denunciaron que agentes en motocicletas y vehículos sin distintivos oficiales dispararon contra los ciudadanos, afectando incluso a quienes no participaban activamente en las marchas. “Murieron dos o tres personas en cada callejón”, señaló uno de los presentes, quien calificó la situación como una “guerra unilateral” donde la población solo cuenta con cánticos frente a las armas de fuego.

Las cifras de fallecidos, aunque difíciles de precisar, son alarmantes. La organización Iran Human Rights, con sede en Noruega, ha contabilizado al menos 648 manifestantes asesinados, incluyendo a varios menores de edad. Organizaciones locales sugieren que la cifra real es considerablemente superior, mientras el régimen se niega a publicar datos estadísticos transparentes.

Ciudadanos iraníes protestan en Teherán por el colapso del rial, en una jornada marcada por el descontento social y el despliegue de fuerzas de seguridad (REUTERS)

El impacto de la represión ha colapsado el sistema de salud y los servicios forenses. Profesionales médicos han reportado el ingreso de pacientes con heridas de gravedad extrema, localizadas principalmente en la cabeza y los ojos. “Los hospitales estaban saturados y no podían atender a los casos más severos”, indicaron fuentes sanitarias. Asimismo, se han denunciado casos de cuerpos apilados y la negativa de las autoridades a entregar los restos a sus familiares.

Existen evidencias en video que muestran la situación en el centro forense de Kahrizak, en Teherán, donde se observa el traslado de numerosos cadáveres. En la ciudad de Mashhad, un empleado de una morgue reveló que entre 180 y 200 cuerpos con signos de violencia severa fueron sepultados antes del amanecer de forma clandestina. En Rasht, se llegó al extremo de exigir a los familiares el pago por las balas utilizadas en el asesinato como condición para retirar los restos de sus seres queridos.

Un manifestante observa cómo arde una imagen del líder supremo iraní, Ali Jamenei, durante una protesta frente a la embajada de Irán en Londres en apoyo a las manifestaciones dentro del país (REUTERS)

La comunidad internacional ha reaccionado con consternación ante estos hechos. António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, se declaró “conmocionado por los reportes de violencia y uso excesivo de la fuerza”. Por su parte, la relatora especial Mai Sato subrayó que el empleo de fuerza letal por parte del Estado iraní representa una situación profundamente preocupante, independientemente de la cifra final de decesos.

Fuente: Infobae

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