Durante la tarde de este 12 de enero, una imponente ola gigante impactó de forma inesperada las costas de Santa Clara del Mar y Mar del Plata. El suceso dejó como saldo trágico una persona fallecida y más de treinta heridos, lo que obligó a una evacuación de emergencia de las playas y a una rápida intervención de los cuerpos de socorro.
Respecto al origen de este evento, Eduardo Piacentini, quien es Licenciado en Ciencias de la Atmósfera, Matemático de la UBA y antiguo director del Departamento de Cambio Global del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), explicó que el fenómeno se encuentra bajo análisis técnico. Según el especialista, una hipótesis inicial apunta a factores atmosféricos en lugar de movimientos tectónicos.
“Una primera explicación pudiera ser debido no a un movimiento marino, sino a un efecto violento y de muy corta duración de diferencia brusca de presión entre la masa de aire superficial y la presión sobre la superficie del mar. Podría denominarse ‘meteotsunami’, pero no tiene al momento verificación científica”
Por su parte, el director de Defensa Civil bonaerense, Fabián García, calificó el hecho como un evento de difícil predicción. El funcionario señaló que se trata de “olas vagabundas” o pequeños tsunamis cuyas causas exactas aún no han sido validadas por la comunidad científica. García recordó que un suceso de características similares tuvo lugar en Mar del Plata hace aproximadamente dos o tres años durante la noche, aunque en aquella ocasión no se registraron lesionados. Tras el reciente impacto, se activó un operativo para monitorear a los heridos en centros hospitalarios y se extendió la vigilancia a otras zonas de la Costa Atlántica.
¿Qué caracteriza a un meteotsunami?
De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), los meteotsunamis son ondas de gran magnitud producidas por alteraciones en la atmósfera, tales como tormentas severas, frentes fríos o variaciones repentinas en la presión del aire. A diferencia de los tsunamis convencionales, que son generados por terremotos submarinos, estos fenómenos responden a cambios en la presión atmosférica que se desplazan sobre el océano. Al alcanzar áreas de plataforma continental con poca profundidad o bahías cerradas, estas ondas pueden amplificarse significativamente.
Estas formaciones pueden llegar a superar los 1,80 metros de altura y tienen la capacidad de recorrer distancias considerables. La NOAA precisa que su detección es compleja debido a que frecuentemente se confunden con marejadas por viento o tsunamis de origen sísmico. Aunque guardan cierta relación con los seiches, estos últimos ocurren en cuencas cerradas y dependen del viento, mientras que los meteotsunamis están ligados directamente a la presión de la atmósfera.
La dificultad para anticipar estos eventos radica en que se requiere una sincronía perfecta entre la velocidad, dirección, amplitud y periodicidad de la perturbación atmosférica, una combinación de factores que no es frecuente en el litoral bonaerense.

La ciencia reconoce actualmente que, si bien estos fenómenos pueden causar daños severos a infraestructuras y personas, suelen tener un potencial destructivo menor comparado con los tsunamis provocados por sismos. La baja frecuencia de estos eventos en Argentina mantiene a los investigadores enfocados en entender mejor las variables que los detonan.
Antecedentes científicos: El caso de diciembre de 2022
La historia reciente registra eventos previos en la región. Durante la madrugada del 8 de diciembre de 2022, diversas playas en el sector sur de Mar del Plata reportaron daños por el embate de olas fuera de lo común. El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), a través de su Gabinete de Oceanografía, confirmó que las condiciones meteorológicas de aquel momento coincidían con las de un meteotsunami.
Un reporte oficial emitido por el Gobierno de la Nación detalló que el paso de un frente frío generó tormentas de gran intensidad en el sudeste de la provincia de Buenos Aires. Bajo ese escenario, las ondas marinas se potenciaron sobre la plataforma continental, provocando crecidas de varias decenas de centímetros. El INIDEP subrayó que el impacto pudo haber sido mucho más grave si el fenómeno hubiese coincidido con la pleamar, la cual estaba estimada en 1,49 metros según datos del Servicio de Hidrografía Naval.
Riesgos de tsunamis sísmicos en el Atlántico Sur

Sobre la posibilidad de que ocurran tsunamis tradicionales en el país, el meteorólogo y especialista en Medio Ambiente, Marcelo Madelón, ofreció una perspectiva tranquilizadora basada en la geología regional:
“Los tsunamis los producen los terremotos, así que es muy raro de que nosotros en la costa argentina, por no decir imposible, tengamos un tsunami”
Los tsunamis de origen sísmico requieren terremotos de gran escala en el lecho marino para desplazar volúmenes de agua masivos, moviéndose a velocidades de hasta 800 km/h. El geólogo Andrés Folguera, vinculado a la UBA y al Conicet, indicó que las ondas resultantes pueden oscilar entre los 20 centímetros y los 5 metros, pudiendo presentarse en series de varias olas consecutivas. En contextos de mayor riesgo, estas olas pueden alcanzar entre 3 y 30 metros.
La mayor actividad tectónica cercana a la zona se concentra en la placa de Scotia, situada en el Atlántico Sur. La doctora en geología Silvana Spagnotto, investigadora del CONICET, aclaró que aunque los sismos fuertes en dicha zona han provocado alertas y variaciones menores en el nivel del mar, no se cuenta con registros de tsunamis devastadores que hayan afectado la costa atlántica de Argentina.
Fuente: Infobae