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Descubren rastros de un vasto océano antiguo en el planeta Marte

La actual superficie de Marte conserva huellas profundas de un pasado donde el agua fue un elemento protagonista. Recientes hallazgos sobre antiguos deltas y acumulación de sedimentos en la región de Valles Marineris —considerado el sistema de cañones de mayor magnitud en el sistema solar— permiten a la comunidad científica comprender el alcance real de los mares que alguna vez existieron en el planeta rojo.

A través de un estudio difundido en la publicación especializada npj Space Exploration, se emplearon imágenes de alta fidelidad y modelos digitales de gran precisión para examinar depósitos costeros situados al sudeste de Coprates Chasma, una zona específica de este colosal valle. Este trabajo investigativo, liderado por especialistas de la Universidad de Bern y el Istituto Nazionale di Astrofisica (INAF) de Padua, logró identificar la presencia de deltas en abanico. Gracias a esto, se pudo establecer el nivel máximo que habría alcanzado un océano marciano, aportando datos inéditos sobre la distribución del recurso hídrico en la historia planetaria.

La transformación geológica de los cañones marcianos

El cambio radical que convirtió a Marte de un entorno acuático a un páramo árido responde a una catástrofe geológica ocurrida en dos etapas. Hace aproximadamente 4.000 millones de años, el planeta sufrió la pérdida de su campo magnético. Este suceso dejó el camino libre para que la radiación desgastara su atmósfera, provocando que gran parte del líquido se perdiera en el espacio exterior. No obstante, datos recientes proporcionados por la NASA sugieren que la mayoría del agua no se evaporó totalmente, sino que fue retenida por la propia superficie: las rocas de la corteza actuaron como una esponja química, atrapando el líquido en minerales hidratados bajo el suelo.

El informe técnico en npj Space Exploration detalla la existencia de depósitos de sedimentos organizados en terrazas en la base de la zona denominada Southeast Coprates Chasma. Estos elementos son materiales que fueron movilizados por corrientes hídricas y depositados en forma de escalones o franjas en las laderas, constituyendo capas que hoy resultan visibles en la topografía marciana.

Las líneas rojas indican la altura máxima que alcanzó el agua en este valle. Muestran dónde terminaba la tierra firme y dónde empezaba el antiguo océano marciano (Argadestya et. al., 2026)

Haciendo uso de capturas minuciosas de cámaras en órbita y reconstrucciones digitales, el equipo de investigación detectó una compleja red de canales y formaciones en abanico. Estas son pruebas irrefutables de que antiguos ríos desembocaban en esa zona en un cuerpo de agua de grandes proporciones. Los científicos incluso hallaron grietas de desecación en lodo fosilizado y restos de dunas, que sirven como testimonios físicos del proceso de evaporación que dio paso a la aridez actual.

Un dato relevante es que estos depósitos se sitúan de manera constante a una altitud similar, que oscila entre los -3750 y -3650 metros. Dicha regularidad marca el límite superior que el océano de Marte alcanzó según el registro de su geología. Los expertos consideran que estos fan-deltas se originaron cuando las corrientes fluviales depositaron materiales directamente en un lago o mar. Según se cita textualmente en el estudio,

“la elevación de este quiebre en pendiente registra el nivel más alto del agua en Valles Marineris porque estos depósitos no están cubiertos por sedimentos acuáticos más jóvenes”.

La ubicación uniforme de estos abanicos de sedimentos a la misma altura plantea que, durante ese periodo, el agua cubría uniformemente la región hasta dicho nivel. De esta manera, el entorno de Marte fue moldeado por la erosión y el transporte de sedimentos, dejando cicatrices que actualmente pueden ser analizadas mediante tecnología espacial.

Tecnología de precisión para la reconstrucción del relieve

Para alcanzar estas conclusiones, los científicos se apoyaron en imágenes y datos captados por diversas sondas, destacando la cámara CaSSIS de la Universidad de Bern, además de instrumental de la NASA y la Agencia Espacial Europea. Estos equipos permiten un monitoreo de la superficie con una resolución de 50 centímetros por píxel, lo que significa que cada unidad mínima de la imagen representa medio metro cuadrado de terreno real.

Imágenes en diferentes colores y modelos digitales en 3D permitieron reconstruir la evolución del paisaje marciano (NASA/JPL-CALTECH)

El análisis incluyó el estudio de imágenes en diferentes espectros de colores, integrándolas con modelos tridimensionales. Esto facilitó la medición de pendientes, la extensión de los depósitos y su ubicación exacta. El uso de imágenes tomadas desde distintos ángulos fue fundamental para recrear la superficie marciana en 3D, permitiendo clasificar la conexión entre canales y la evolución de los sistemas de agua.

Un nuevo panorama en la búsqueda de vida

Este descubrimiento cambia la percepción sobre la duración y magnitud del agua líquida en Marte. Los deltas detectados no solo marcan un antiguo litoral, sino que apuntan a un océano que pudo tener una extensión semejante a la del océano Ártico terrestre.

La investigación aporta evidencia clave sobre la presencia de agua líquida y condiciones favorables para la vida en Marte (NASA/JPL-CALTECH/MSSS/Handout via REUTERS)

Fritz Schlunegger, quien se desempeña como profesor de Geología Exógena en la Universidad de Berna, explicó:

“No somos los primeros en postular la existencia y el tamaño del océano. Sin embargo, las afirmaciones anteriores se basaban en datos menos precisos y, en parte, en argumentos indirectos. Nuestra reconstrucción del nivel del mar, en cambio, se basa en evidencia clara de dicha línea costera, ya que pudimos utilizar imágenes de alta resolución”.

Los investigadores también señalan que los datos sobre el entorno ambiental durante el Hespérico Tardío y el Amazónico Temprano serán cruciales para la detección de vida. El periodo analizado, de hace unos 3.370 millones de años, coincide con la época de mayor actividad hidrológica del planeta. Estos hallazgos establecen una base sólida para rastrear biofirmas o evidencias biológicas en los sedimentos de las antiguas costas marcianas.

Fuente: Infobae

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