Durante la jornada del domingo, una multitud de ciudadanos iraníes y diversos colectivos de apoyo se movilizaron en las principales capitales europeas, incluyendo Berlín, Londres, París, Estambul y Lisboa. El objetivo central de estas concentraciones fue manifestar un rechazo contundente ante la represión ejercida en Irán, exigir transformaciones estructurales en la República Islámica y demandar un posicionamiento más firme por parte de la comunidad internacional.
Tensión y consignas en Berlín
En la ciudad de Berlín, cerca de 500 personas se apostaron en las inmediaciones de la Embajada de Irán y la emblemática Puerta de Brandeburgo. Los asistentes, integrados mayoritariamente por exiliados, portaron estandartes históricos y pancartas donde se leía el lema “Mujer, vida, libertad en Irán”. En medio de un ambiente cargado de simbolismo persa y banderas arcoíris, la seguridad fue reforzada por un contingente de 150 agentes policiales, quienes custodiaron la sede diplomática. Según los reportes, la jornada en suelo alemán culminó con dos personas detenidas tras producirse incidentes aislados.

Clamor por una monarquía constitucional en Londres
En el Reino Unido, miles de personas se congregaron en Londres atendiendo al llamado de Reza Pahlaví. Pahlaví, heredero del último sha de Irán y residente en Estados Unidos, se ha consolidado como una de las voces críticas más influyentes de la oposición. Durante la marcha, se observaron banderas del antiguo imperio iraní junto a pabellones británicos e israelíes. Los manifestantes abogaron por la instauración de una monarquía constitucional y el restablecimiento de los vínculos diplomáticos con Israel.
Diversos sectores del exilio aprovecharon la ocasión para solicitar que Estados Unidos e Israel intervengan activamente en respaldo de los ciudadanos que protestan en territorio iraní desde el pasado 28 de diciembre. Payam Ahmadi, un ingeniero civil presente en la marcha, comentó respecto a la geopolítica de la región:
“Israel e Irán han sido históricamente aliados. No queremos ser conocidos como un país que patrocina el terrorismo ni queremos tener nada que ver con Gaza ni con la guerra entre palestinos e israelíes, no tiene nada que ver con nosotros”.
Por su parte, la enfermera Manna Mousavi destacó que Pahlaví
“ha dejado en manos del pueblo decidir en unas elecciones libres si quiere una monarquía constitucional o una república”
. Asimismo, el refugiado político Mustafa Nejati hizo énfasis en el cambio generacional que vive el país asiático, señalando que los jóvenes
“no aguantan la hipocresía de tener que fingir en público”
.

Movilizaciones en París, Estambul y Lisboa
La capital francesa, París, fue escenario de una marcha que superó los 2.000 asistentes. Los participantes, portando insignias previas a la revolución de 1979, gritaron consignas como “No a la República Islámica terrorista”. Aunque las autoridades policiales impidieron que la columna llegara hasta las puertas de la embajada iraní, el pedido de cierre de dicha sede fue unánime. Arya, una estudiante de 20 años, explicó el sentimiento de la diáspora:
“En Irán, el pueblo se levanta en las calles, y nosotros, los iraníes en el extranjero, estamos aquí para demostrar que no están solos”.
En Estambul, la lluvia no frenó a los manifestantes que se reunieron cerca del consulado iraní para expresar su solidaridad. De igual manera, en Lisboa, decenas de personas exigieron el cese inmediato de la violencia estatal, exhibiendo retratos de Reza Pahlaví y de activistas encarcelados.
Solemage, una profesora que participó en la protesta portuguesa, compartió su angustia al llevar cuatro días sin comunicación con sus familiares en Irán:
“Aquí nadie sabe, el pueblo iraní es rehén de la República Islámica”.
Otra manifestante, Kamiya, quien portaba la fotografía del fallecido Mehdi Zatparvar, apeló directamente a las instituciones europeas:
“Queremos que la Unión Europea esté con nosotros y sea nuestra voz”.

Exigencias de sanciones internacionales
A lo largo de estas jornadas de protesta, se ha consolidado una lista de peticiones dirigidas a la Unión Europea, Estados Unidos e Israel. Los puntos clave incluyen:
- Designar a la Guardia Revolucionaria como una organización terrorista.
- Implementar restricciones económicas y diplomáticas severas.
- Congelar activos financieros de los altos mandos del régimen.
- Establecer prohibiciones de viaje para los responsables de la represión.
El origen de este descontento radica en la violenta respuesta estatal tras el inicio de las protestas el 28 de diciembre. Lo que comenzó como un reclamo por el encarecimiento de la vida en Irán ha escalado a una rebelión contra el sistema teocrático. El Centro de Derechos Humanos en Irán (CHRI) ha advertido que las víctimas mortales se cuentan por “cientos” desde que se impuso el bloqueo total de internet. Ambas entidades denuncian la existencia de desapariciones forzadas y crímenes contra civiles, responsabilizando a la Guardia Revolucionaria. No obstante, el gobierno iraní insiste en calificar a los ciudadanos movilizados como “alborotadores” financiados por potencias extranjeras.

Reacción de los líderes mundiales
Ante la gravedad de los hechos, los gobiernos de Reino Unido, Francia y Alemania han condenado formalmente el asesinato de manifestantes, respaldando el derecho de la ciudadanía a la libre expresión. Por su parte, Donald Trump, mandatario de Estados Unidos, afirmó que su administración permanece “lista para ayudar” a quienes buscan la libertad en la nación persa. Mientras tanto, el aislamiento comunicativo mantiene en vilo a miles de familias fuera de Irán, quienes enfrentan la incertidumbre y el miedo por la seguridad de sus seres queridos.
Fuente: Infobae