El hospital Jaled Fajar, situado en el estratégico sector de Seij Masud, se ha convertido en el núcleo de una alarmante crisis humanitaria. Según informaciones proporcionadas por representantes kurdos y diversos medios regionales, el centro médico enfrenta un peligro crítico debido a las operaciones del Ejército sirio y la creciente intensidad de las hostilidades. La administración autónoma del noreste de Siria ha emitido una alerta urgente a través de un comunicado oficial, advirtiendo que la instalación podría ser el escenario de una “masacre o genocidio” inminente ante el avance de las tropas gubernamentales.
De acuerdo con reportes de la agencia SANA, las fuerzas del Ejército Árabe Sirio confirmaron que este sábado por la mañana concluyeron satisfactoriamente su despliegue en Seij Masud. Este barrio de la ciudad de Alepo, habitado mayoritariamente por población kurda, ha sido el foco de violentos enfrentamientos contra las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) durante los últimos días. La Dirección de Operaciones del Ejército informó sobre la finalización de una maniobra de “peinado” para localizar combatientes enemigos, aunque instaron a los ciudadanos a respetar el toque de queda vigente ante la posible presencia de elementos ocultos de las FDS.
Versiones encontradas sobre el control territorial
Por su parte, la coalición FDS, que actúa como el brazo armado de la Administración Autónoma del Noreste de Siria, ha desmentido categóricamente la toma del control por parte de las fuerzas de Damasco. Farhad Shami, portavoz oficial de las FDS, calificó las declaraciones gubernamentales como carentes de veracidad.
“El Ejército sirio no está en modo alguno al mando de la ciudad. Se trata de afirmaciones falsas y engañosas, que no guardan relación con la realidad y se inscriben en el contexto de un intento fallido de encubrir los crímenes y las graves violaciones cometidas por las milicias del gobierno de Damasco contra civiles”
, manifestó Shami en plataformas digitales.
En sus declaraciones, el vocero de las FDS subrayó que el barrio continúa bajo el fuego constante de artillería y tanques. Según su denuncia, estos ataques forman parte de una táctica deliberada para aterrorizar a la población civil y destruir infraestructura crítica.
“Estamos siendo objeto de brutales bombardeos con artillería y tanques contra el barrio, constituyendo una conducta criminal sistemática encaminada a sembrar el terror entre la población y destruir infraestructuras, incluidos hospitales, en flagrante violación de todas las leyes y normas internacionales y humanitarias”
, detalló Farhad Shami según reportes de la agencia Firat.
Escalada de violencia en instalaciones médicas
Fuentes citadas por el medio Firat señalaron que las confrontaciones se reactivaron a primeras horas del día en al menos tres arterias viales principales de Seij Masud. La situación se agravó con la incursión de las tropas estatales en el perímetro del hospital Jaled Fajar. En estos momentos, combatientes de las FDS permanecen dentro del recinto sanitario intentando salvaguardar la integridad de los enfermos, mientras en los alrededores se producen intensos intercambios de disparos de alto calibre.
La agencia ANHA, vinculada a las fuerzas kurdas, informó sobre actos de extrema resistencia por parte de las Asayish (fuerzas de seguridad interna kurdas). Según estos reportes, algunos efectivos habrían recurrido a ataques suicidas con el objetivo de frenar el avance del Ejército sirio. Estas medidas desesperadas buscarían evitar que la ofensiva alcance zonas residenciales críticas y refugios donde los civiles se resguardan de la violencia armada.
Contexto político y crisis humanitaria
El origen de este conflicto armado reside en la ruptura y fracaso de las negociaciones previas que buscaban integrar a las FDS dentro de los organismos oficiales de seguridad de Siria. El estancamiento de este diálogo político ha derivado en una confrontación abierta que ha puesto a Seij Masud en el ojo del huracán. Mientras tanto, SANA reitera que el Ejército mantiene el llamado a la población para que no abandonen sus hogares debido a la inestabilidad que persiste en la zona por la presencia de grupos insurgentes.
Ante este panorama, la Administración Autónoma del Noreste de Siria (AANES) ha hecho un llamado de auxilio a la comunidad internacional. Han denunciado que los ataques perpetrados por las fuerzas gubernamentales constituyen posibles crímenes de guerra. “Los bombardeos que está denunciando el Ejército sirio son un crimen de guerra y una clara violación del derecho internacional”, enfatizó la AANES en declaraciones difundidas por ANHA y Firat, coincidiendo con las alertas de grupos humanitarios que exigen protección para hospitales y viviendas.
El confinamiento obligatorio persiste en todo el sector, manteniendo a los residentes en un estado de incertidumbre y temor por la continuidad de las detonaciones. Aunque el gobierno de Damasco defiende que sus acciones militares tienen como fin pacificar la región y neutralizar amenazas terroristas, el mando kurdo sostiene que se trata de una agresión directa contra los servicios vitales y la población civil del barrio.
Esta crisis en Seij Masud se perfila como uno de los episodios más críticos del conflicto sirio actual, según han admitido diversas agencias de noticias como SANA. El deterioro de las condiciones de vida es evidente tras el bloqueo prolongado y el daño a servicios básicos. La AANES insiste en que la única forma de evitar una tragedia mayor es una intervención internacional coordinada que facilite el ingreso de ayuda humanitaria y detenga los presuntos abusos y ejecuciones extrajudiciales reportadas en el área de combate.
Fuente: Infobae