El sistema judicial de los Estados Unidos mantiene su ofensiva legal contra el régimen de Nicolás Maduro, situando a Iván Márquez, máximo dirigente de la facción Segunda Marquetalia de las FARC, y a diversos grupos armados colombianos como pilares de la investigación en curso.
De acuerdo con el reciente indictment contra el mandatario venezolano, aunque Márquez ha dejado de figurar en el grupo de los procesados principales de la acusación formal más reciente, su expediente judicial continúa vigente. Las autoridades norteamericanas no descartan la ejecución de nuevas acciones legales, lo que subraya la persistencia de las investigaciones sobre su conducta.
Este panorama judicial pone de relieve los complejos vínculos transnacionales entre organizaciones criminales de Venezuela y Colombia, los cuales ejercen una presión constante sobre la estabilidad y los conflictos armados en la región sudamericana.
La estructura del Cartel de los Soles
La causa penal contra Maduro, que se remonta al año 2011 y se sustenta en cinco acusaciones distintas, revela una intrincada red de cooperación entre altos mandos del gobierno venezolano, disidentes de las FARC y otras organizaciones armadas, todos bajo la sombra del denominado Cartel de los Soles.

Las evidencias presentadas por la justicia de los Estados Unidos sugieren que, durante más de dos décadas, estas coaliciones han facilitado el envío masivo de cocaína, el suministro de material bélico y el lavado de activos, operando a través de corredores estratégicos que conectan a Venezuela, Colombia y México.
Para las autoridades de Washington y diversos gobiernos aliados, el Cartel de los Soles es catalogado como una estructura terrorista. La acusación sostiene que tanto oficiales militares como civiles del círculo íntimo del difunto Hugo Chávez habrían sido partícipes en este entramado. No obstante, figuras políticas como el presidente de Colombia, Gustavo Petro, han manifestado dudas sobre la existencia real de dicha organización, a diferencia de otros países de la región que mantienen su calificación como grupo terrorista.
Vínculos históricos con las FARC
En las fases preliminares del proceso judicial, las FARC son descritas como piezas fundamentales de este esquema delictivo. A cambio de armamento y respaldo institucional, la guerrilla habría colaborado estrechamente con funcionarios vinculados al chavismo. La segunda acusación sustitutiva, presentada en 2020, consolidó estos cargos al incluir a Nicolás Maduro, Iván Márquez, Jesús Santrich, Diosdado Cabello, Hugo Carvajal y Clíver Alcalá bajo el cargo de conspiración narcoterrorista.

La fiscalía estadounidense ha sostenido que la insurgencia colombiana no solo se encargó de proveer cocaína y entrenamiento militar bajo la tutela del Cartel de los Soles, sino que también intervino activamente en el blanqueo de capitales y en maniobras delictivas transfronterizas.
Respecto a la evolución jurídica de Iván Márquez, sus problemas con la justicia norteamericana iniciaron en 2006 por delitos asociados al tráfico de estupefacientes. Aunque la acusación formal fechada el 3 de enero de 2026 lo excluyó de la lista principal de señalados, su proceso no ha sido clausurado. Consultas técnicas indican que las acusaciones sustitutivas permiten modificar o añadir cargos, sugiriendo que el juicio contra Márquez podría avanzar de forma independiente bajo la supervisión del juez Alvin K. Hellerstein. Antecedentes como el de Clíver Alcalá, sentenciado en abril de 2024, refuerzan la posibilidad de que expedientes paralelos logren condenas definitivas.
Una red criminal de alcance continental
La firma legal Burnham & Gorokhov aclara que, si bien las actas de acusación en EE. UU. son inamovibles, pueden ser reemplazadas por nuevas versiones, lo que permite seguir procesos contra individuos como Márquez. Por su parte, Francisco Bernate, quien preside el Colegio de Penalistas de Colombia, señaló que los elementos de prueba son suficientes para que la fiscalía retome los cargos cuando lo considere oportuno.
Los informes judiciales exponen una vasta red criminal donde convergen el Cartel de los Soles, las FARC, el ELN, cárteles mexicanos como Sinaloa y los Zetas, además de grupos como el Tren de Aragua. Esta alianza se enfoca en el tráfico de narcóticos, armas y la movilización de ingentes sumas de dinero ilícito.

Según la narrativa de la acusación, durante al menos 25 años, la cúpula estatal venezolana garantizó rutas seguras y protección oficial para el transporte de drogas hacia el mercado estadounidense, además de otorgar pasaportes diplomáticos y blindar las operaciones de grupos paramilitares conocidos como colectivos.
Operaciones en la frontera y alianzas estratégicas
Estas actividades delictivas abarcan desde la fabricación de cocaína en enclaves montañosos de Colombia, controlados por el ELN y las FARC, hasta su tránsito por Centroamérica bajo el mando de carteles de México. El uso de recursos públicos de Venezuela, tales como fondos de PDVSA, ha sido clave en estos acuerdos. Nombres como Cilia Flores y Ramón Rodríguez Chacín aparecen en las investigaciones como facilitadores de la protección institucional a estos grupos.
La justicia documenta que Maduro gestionó directamente el apoyo de Márquez para el adiestramiento de milicias y el fortalecimiento del tráfico de estupefacientes. Se destaca una reunión en 2014 para coordinar fuerzas armadas en suelo venezolano de forma encubierta. Paralelamente, Jesús Santrich es vinculado a entregas de droga detectadas por la DEA, hechos que fueron determinantes en el colapso de los diálogos de paz.
En 2019, el propio Nicolás Maduro validó públicamente su relación con los disidentes al declarar:
“Iván Márquez y Jesús Santrich son bienvenidos a Venezuela y al Foro de Sao Paulo, cuando quieran venir, porque son líderes de paz”
Actualmente, el enfoque judicial sobre el Cartel de los Soles ha mutado: ya no se le ve solo como una banda de narcotráfico, sino como un engranaje de corrupción clientelar. Esta perspectiva amplía el alcance de la ley sobre las alianzas entre el estado venezolano y grupos como el Tren de Aragua y el ELN. Ante la presión internacional, figuras como Márquez buscan alternativas fuera de Venezuela, mientras el impacto del conflicto y el desplazamiento sigue marcando la realidad de la frontera.
Fuente: Infobae