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¿Por qué el mar ayuda a dormir mejor? Beneficios para el descanso

Es una experiencia común durante las vacaciones en zonas costeras: el sueño se concilia con mayor rapidez, el descanso es notablemente más profundo y despertamos con una energía renovada cada mañana. Este fenómeno no es una simple percepción y posee una sólida base científica.

El biólogo marino Wallace J. Nichols acuñó el término “Blue Mind” (mente azul) para describir ese estado meditativo caracterizado por la serenidad, paz, felicidad y satisfacción que nos brinda la cercanía del agua, su color azul y las sensaciones al interactuar con ella.

Desde la perspectiva de la Neurociencia, Nichols resalta que los entornos acuáticos —incluyendo el ritmo de las olas, el contacto con el agua y los paisajes costeros— disparan la generación de dopamina, serotonina y oxitocina. Estos químicos forman el denominado “Cuarteto de la felicidad”, neurotransmisores íntimamente ligados al placer, la relajación y la serenidad.

Sobre este proceso, la doctora Laura Maffei, endocrinóloga, precisó que estos neurotransmisores operan en distintas zonas del organismo con impactos específicos en el cerebro. El concepto de “Blue Mind” describe el estado de calma y bienestar que las personas experimentan al interactuar con el agua (Imagen Ilustrativa Infobae)

“La serotonina está involucrada en la regulación del estado de ánimo, el sueño y el apetito. La dopamina, por su parte, se produce en diferentes áreas del cerebro y está relacionada con la motivación, la recompensa y la adicción. La oxitocina se produce en el hipotálamo y se libera durante los momentos de cercanía y conexión social, mientras que las endorfinas se producen en el sistema nervioso y actúan como analgésicos naturales”

, manifestó la especialista.

Evidencia científica sobre el descanso marino

Una investigación de la Universidad de Míchigan, difundida en la revista científica PNAS, confirmó que oír los sonidos de la naturaleza tiene un impacto directo en la salud mental. Los expertos sostienen que “los sonidos naturales mejoran la salud, incrementan el afecto positivo y reducen el estrés”.

Asimismo, un macroestudio de datos realizado en 2024, que contó con la participación de 18.838 adultos procedentes de 18 países diferentes, concluyó que las personas que frecuentan habitualmente espacios azules (como el océano) y verdes (bosques) tienen una menor tendencia a dormir menos de seis horas por noche.

El experto Javier Pérez Castells, químico de la Universidad San Pablo CEU, ha profundizado en los factores físicos que facilitan este bienestar en la costa. Estar cerca del mar aumenta la producción de serotonina, dopamina y oxitocina, hormonas clave para el bienestar y el sueño reparador (Imagen Ilustrativa Infobae) Entre las razones principales destacan las siguientes:

  • Presión atmosférica: Según el especialista,

    “A nivel del mar, nuestra sangre transporta más oxígeno. Esto nos hace que durmamos más plácidamente porque nuestro corazón tiene que bombear menos, necesita hacer menos trabajo. La respiración también puede ser más pausada y es probable que tengamos una ventaja a la hora de dormir”

    .

  • La temperatura ideal: El rango perfecto para conciliar el sueño se ubica entre los quince y veinte grados. Castells advierte que por encima de los veinte grados, cada grado extra incrementa un diez por ciento la tasa de insomnes, volviéndose casi imposible dormir al alcanzar los veintiséis grados.

Estos factores de presión y temperatura se vuelven críticos al contrastarlos con la práctica del montañismo. La serotonina ayuda a regular el estado de ánimo, el sueño y el apetito, influyendo en la calidad del descanso nocturno y las energías al despertar (Imagen Ilustrativa Infobae)

“En la montaña puede surgir el mal de altura a partir de los dos mil metros aproximadamente, y se debe a lo que estábamos diciendo. Hay menos presión atmosférica, menos oxígeno disuelto en sangre. Podemos marearnos, estar un poco somnolientos, y cuando después nos ponemos a dormir no podemos dormirnos. ¿Por qué? Porque hay muy poco oxígeno en la sangre, tenemos que hacer trabajar al corazón, probablemente tengamos apnea del sueño en ese momento y todo esto cuesta unos cuantos días de adaptación”

, detalló el químico.

Finalmente, existen componentes psicológicos determinantes. Como indica Pérez Castells, el hecho de estar en un periodo vacacional implica que la mente se ocupa de pensamientos mucho menos estresantes y placenteros, lo que favorece un descanso de alta calidad.

El impacto positivo de los entornos azules

El descanso mejora en vacaciones junto al mar tanto por factores físicos como por una menor carga de estrés psicológico (Imagen Ilustrativa Infobae)

En su obra, Nichols también hace referencia a los hallazgos del proyecto BlueHealth, financiado por la Unión Europea, el cual se desarrolló entre enero de 2016 y diciembre de 2020. Esta investigación resalta diversos beneficios fundamentales de los espacios acuáticos:

  • Reducción del estrés: Disminución significativa de la tensión diaria.
  • Cohesión social: Funcionan como lugares de encuentro para la comunidad.
  • Reseteo cognitivo: Ayudan de forma efectiva a recuperar una mente agotada.
  • Biodiversidad: Exposición a entornos naturales variados.
  • Actividad física: Mayores oportunidades para el ejercicio al aire libre.
  • Habilidades prácticas: Desarrollo de capacidades como la natación, el remo o el canotaje.

Fuente: Infobae

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