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Diferencias entre gripe común e influenza A H3N2: guía de expertos

La incertidumbre para lograr diferenciar de manera precisa entre una gripe, un resfriado común, el covid-19 o la influenza persiste como una de las mayores inquietudes entre la ciudadanía, especialmente durante las temporadas de alta circulación de virus respiratorios.

Esta complejidad para identificar los síntomas no solo genera dudas en los hogares, sino que también provoca un incremento notable en la demanda de los servicios médicos de urgencias, ya que muchos pacientes buscan orientación profesional ante los primeros signos de malestar físico.

Según explicó la médica epidemióloga Sandra Viviana Muñoz, las manifestaciones iniciales de estos cuadros clínicos guardan una similitud tan estrecha que un diagnóstico definitivo resulta imposible sin el apoyo de herramientas de laboratorio. La especialista fue categórica al respecto:

“Lo único que nos da la certeza de saber si es covid, influenza H3N2 u otro virus es el panel viral”

Este examen especializado, solicitado habitualmente por el personal médico, es el único recurso capaz de identificar con exactitud el agente patógeno que está afectando al organismo.

Se recomienda descansar para no contagiar a las personas en el trabajo o estudio - crédito Freepik

Distinciones clínicas entre cuadros respiratorios

En su análisis, la doctora Muñoz estableció diferencias fundamentales basadas en la intensidad y el tipo de síntomas que presenta el paciente. El resfriado común, por ejemplo, suele limitarse a una congestión nasal persistente, sin presencia de fiebre alta o malestar general significativo.

Por otro lado, la gripe convencional conlleva síntomas más sistémicos como la fiebre y una marcada debilidad corporal. En el caso de la influenza, estas manifestaciones se presentan con una intensidad superior. No obstante, la experta advirtió que estos criterios pueden solaparse entre sí, lo que refuerza la idea de que la observación clínica por sí sola no siempre garantiza un diagnóstico certero.

Sobre la variante influenza A(H3N2), la profesional aclaró que se trata de uno de los subtipos conocidos de la influenza A, clasificados técnicamente por las proteínas que se encuentran en su superficie viral. “No es un virus nuevo”, precisó Muñoz, añadiendo que tanto el H1N1 como el H3N2 han circulado históricamente entre la población humana, aunque experimentan mutaciones constantes que pueden elevar su transmisibilidad de forma estacional.

¿Existe riesgo de una nueva pandemia?

La epidemióloga descartó que el escenario actual de la influenza A(H3N2) pueda compararse con el impacto global que tuvo el coronavirus. Según su evaluación, este subtipo no ha provocado una emergencia pandémica debido a que su ritmo de contagio, aunque constante, no iguala la velocidad ni el alcance masivo que caracterizó al covid-19.

La fiebre persistente es un síntoma de alarma - crédito Freepik

Pese a esto, la doctora dejó una reflexión sobre el futuro sanitario global:

“Más que preguntarnos si habrá una nueva pandemia, es cuándo”

Con esto subrayó que, aunque la posibilidad de nuevos eventos pandémicos es real, el contexto epidemiológico de hoy es radicalmente distinto al que se vivió durante la crisis mundial del coronavirus.

Cuándo acudir a urgencias y medidas de prevención

Independientemente del virus causante de la infección, es vital reconocer los síntomas de alarma que exigen una consulta inmediata en centros hospitalarios. Entre los signos críticos destacados por Sandra Viviana Muñoz se encuentran:

  • Dificultad respiratoria o sensación de falta de aire.
  • Presencia de fiebre persistente que no cede ante el tratamiento.
  • Dolor agudo en el pecho.
  • Alteración del estado de conciencia o confusión.
  • Signos evidentes de deshidratación.

Cualquiera de estos indicios puede ser señal de complicaciones graves que requieren intervención médica profesional sin demora.

El autocuidado es importante para evitar contagiarse - crédito Freepik

En el ámbito del autocuidado, la especialista resaltó que las medidas preventivas son fundamentales, especialmente en periodos de alta interacción social. El lavado frecuente de manos o el uso constante de alcohol glicerinado puede disminuir las probabilidades de contagio en hasta un 50%.

Asimismo, recomendó el aislamiento voluntario para quienes presenten síntomas y el uso obligatorio de tapabocas cubriendo nariz y boca en caso de tener que salir de casa. Finalmente, enfatizó la importancia de la vacunación contra la influenza como la mejor defensa disponible, siendo prioritaria para:

  • Niños menores de 5 años.
  • Adultos mayores de 60 años.
  • Personas con diagnósticos de enfermedades crónicas.

Fuente: Infobae

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