Por quinto día consecutivo, Venezuela mantiene interrumpidos sus despachos de petróleo hacia China, su principal receptor comercial. Esta paralización ocurre tras la captura del depuesto Nicolás Maduro por parte de fuerzas de Estados Unidos, el establecimiento de un cerco naval de Washington a tanqueros sancionados y el inicio de un proceso de transición gubernamental liderado por Delcy Rodríguez.
A través de registros de monitoreo marítimo y reportes internos de la compañía estatal PDVSA, se ha confirmado que, al cierre de este martes, las operaciones de carga se limitaban exclusivamente a embarcaciones vinculadas con la petrolera norteamericana Chevron. Por el contrario, todas las actividades comerciales destinadas al mercado asiático permanecen suspendidas.
Crisis logística y almacenamiento al límite
En años recientes, el gobierno de China se convirtió en el destino mayoritario de la producción venezolana. Estas transacciones solían realizarse mediante intermediarios y redes de logística opaca para evadir las sanciones financieras de Washington.
La actual interrupción no solo elimina una fuente de financiamiento crítica para PDVSA, sino que genera un colapso en la infraestructura: los depósitos de almacenamiento en tierra están operando a su máxima capacidad. Esto obliga a la corporación estatal a disminuir la producción de crudo si no consigue evacuar sus existencias actuales.

El cese de los envíos se produce en medio de un endurecimiento de las medidas de Estados Unidos contra el comercio energético del país. El mes pasado, se impuso un bloqueo directo a los buques sancionados que transitan en aguas venezolanas, lo que ha dejado inactiva a gran parte de la flota que abastecía a los compradores en Asia.
Como resultado, Chevron ha quedado como la única empresa con la capacidad operativa de exportar petróleo de manera regular. La compañía cuenta con una licencia especial otorgada por el Departamento del Tesoro, la cual la protege de las sanciones que afectan al resto del sector energético nacional.
Operaciones en los puertos de José y Bajo Grande
Según el seguimiento de las terminales, varios tanqueros fletados por Chevron fueron los únicos con autorización para cargar crudo esta semana en los muelles de Bajo Grande y José, los puntos de exportación más relevantes de la nación.
Las demás embarcaciones presentes en la zona se encuentran realizando labores de suministro interno o permanecen estacionadas en alta mar como unidades de almacenamiento, lo que refleja la saturación del sistema logístico. El último despacho con destino a un cliente en Asia fue completado el pasado 1 de enero, justo antes de que se formalizara la detención total de las operaciones.

Postura de la petrolera estadounidense
La gerencia de Chevron ha ratificado la reanudación de sus envíos hacia Estados Unidos tras una breve pausa operativa de cuatro días. Además, confirmaron el retorno de su personal a las oficinas en Venezuela luego de que se restablecieran las conexiones aéreas internacionales.
Un representante de la firma estadounidense declaró oficialmente:
“Seguimos operando en total cumplimiento con las leyes y regulaciones relevantes”
. El portavoz evitó entrar en detalles técnicos sobre las metas comerciales en medio de la inestabilidad política y militar que atraviesa el país.
Por otro lado, se detectó que al menos una decena de buques que cargaron crudo en diciembre lograron abandonar las aguas territoriales a principios de enero a pesar del bloqueo. Estas naves transportaban aproximadamente 12 millones de barriles de petróleo y derivados hacia China, operando en gran medida en “modo oscuro” (con los transpondedores apagados) para evitar ser rastreadas.

Contexto de producción en mínimos históricos
Esta caída en las exportaciones ocurre cuando el sector petrolero registra sus cifras más bajas en mucho tiempo. En diciembre, las ventas de crudo descendieron a su nivel mínimo en 17 meses debido a las restricciones estadounidenses.
El presidente Donald Trump señaló recientemente que Estados Unidos mantendrá el control de la situación hasta que se garantice una “transición segura”. Asimismo, el mandatario ha enfatizado que la infraestructura y los activos petroleros deben retornar a la gestión de empresas estadounidenses.
Para PDVSA, el bloqueo de los envíos a China trasciende lo comercial para convertirse en un problema de viabilidad estructural. Sin la posibilidad de colocar crudo en el mercado global, la estatal corre el riesgo de profundizar los recortes de extracción, lo que golpearía con fuerza a una economía que depende casi totalmente de sus recursos energéticos. Por ahora, el flujo de exportación estable queda sujeto a las excepciones otorgadas por Washington a Chevron.
Fuente: Infobae