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¿Por qué no debes hablar con tu ex? El riesgo de seguir en contacto

Sentimientos como la melancolía por un pasado compartido, el pesar por los proyectos que quedaron truncos y la necesidad de compañía suelen empujar a muchas personas a mantener el contacto con sus antiguas parejas tras una separación reciente.

Acciones cotidianas como realizar una llamada telefónica, enviar un mensaje de texto, dejar un comentario en redes sociales o frecuentar los mismos sitios que antes visitaban juntos, funcionan como mecanismos que prolongan el lazo afectivo. Estas conductas, lejos de ayudar, suelen alimentar una falsa esperanza de reconciliación que raras veces se ajusta a la realidad del quiebre.

Diversos estudios científicos han profundizado en las consecuencias negativas de no cortar el vínculo tras una ruptura sentimental. De acuerdo con una investigación difundida en Clinical Psychological Science, la interacción presencial frecuente es un factor que predice un incremento notable en la angustia relacionada con la separación. Este efecto es especialmente severo en aquellos individuos que no tienen hijos en común.

El estudio detalla que cada encuentro posee el potencial de reactivar viejas emociones ligadas al romance, lo cual termina por sabotear el proceso de sanación emocional necesario para avanzar y superar la etapa.

Revisar lo que la expareja publica en redes sociales puede ser una fuente de angustia (Imagen Ilustrativa Infobae)

En esta misma línea, expertos de la Universidad de Illinois determinaron que la comunicación constante no solo impide el desapego, sino que puede prolongar el olvido de la pareja durante años. Según los hallazgos de este equipo de investigación, la exposición recurrente al excompañero dificulta enormemente el establecimiento de nuevas rutinas y la tarea de reconstruir la identidad propia.

Los datos sugieren que este tipo de dinámicas fomentan una dependencia afectiva persistente, lo que impide concretar el cierre definitivo de la relación sentimental y el inicio de una nueva etapa de vida.

Por otro lado, la publicación Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking analizó el impacto desde la esfera tecnológica. Se advirtió que el monitoreo constante de la expareja en redes sociales intensifica el sentimiento de malestar y disminuye las oportunidades de alcanzar un crecimiento personal después del quiebre. Observar las actividades y publicaciones de la otra persona puede derivar en cuadros de ansiedad, insatisfacción e incluso obsesiones, perjudicando la salud mental de forma prolongada.

Seguir en contacto tras una ruptura sólo retrasa el proceso de duelo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los reportes de Clinical Psychological Science subrayan que quienes aplican el denominado “contacto cero” presentan una capacidad superior para reponerse y recuperar su bienestar emocional. Paralelamente, los investigadores de la Universidad de Illinois concluyeron que el cese de toda comunicación, ya sea física o digital, permite a los individuos concentrarse plenamente en su propio proceso de duelo y disminuye las posibilidades de recaer emocionalmente.

Además, los análisis recomiendan establecer límites rigurosos en las plataformas digitales para reducir el choque psicológico que provoca el contacto indirecto con el pasado amoroso. La interrupción definitiva favorece un proceso de duelo saludable tanto en el entorno real como en el virtual.

¿Qué implica realmente el “contacto cero”?

Esta estrategia, recomendada ampliamente tras una ruptura, consiste en la eliminación total de cualquier tipo de comunicación con la expareja. Esto incluye desde llamadas y mensajes de texto hasta interacciones en redes y encuentros frente a frente. Especialistas de la Universidad Iberoamericana indican que esta práctica es fundamental para facilitar el duelo y fortalecer la autoestima, ayudando a la persona a adaptarse a su nueva realidad sin interferencias afectivas.

Crear nuevas rutinas tras una ruptura puede influir en la sanación emocional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendaciones para sostener el contacto cero

  • Desde la Universidad Iberoamericana se aconseja proceder a eliminar o bloquear a la expareja de las redes sociales y servicios de mensajería. Esta medida previene la tentación de restablecer el vínculo y protege la integridad del duelo.
  • El Journal of Social and Clinical Psychology sugiere comunicar la decisión al círculo cercano (amigos y familiares). Es vital pedirles que no transmitan información ni mensajes provenientes de la expareja para evitar posibles recaídas emocionales.
  • Se recomienda evitar los lugares y actividades que solían compartirse, así como deshacerse de recuerdos materiales como fotos, cartas o regalos que puedan despertar la nostalgia o el deseo de regresar.
  • Psicólogos citados por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) instan a crear nuevas rutinas diarias, enfocarse en el desarrollo personal y, de ser requerido, acudir a terapia profesional para mejorar la resiliencia y el autocuidado.
  • En escenarios donde hay hijos de por medio, los expertos proponen limitar el trato estrictamente a temas de crianza, usando canales de comunicación formales y evitando cualquier conversación de índole personal o sentimental.
  • Finalmente, el Journal of Psychology & Clinical Psychiatry propone anticiparse a momentos de vulnerabilidad emocional y llevar un diario personal para registrar y valorar los avances logrados en el proceso de recuperación.

Fuente: Infobae

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