El escenario diplomático de la Organización de los Estados Americanos (OEA) experimentó una de sus jornadas más complejas y de mayor tensión tras la reciente incursión militar de Estados Unidos en Venezuela, la cual concluyó con la detención de Nicolás Maduro.
Esta sesión extraordinaria, que fue promovida directamente por el mandatario Gustavo Petro, contó con la participación central del viceministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Mauricio Jaramillo Jassir. Durante su alocución, el funcionario expuso con firmeza la determinación del Ejecutivo colombiano frente a los hechos recientes.
El delegado diplomático advirtió que la región se encuentra ante un panorama de inestabilidad sin precedentes. Según Jaramillo Jassir, la maniobra unilateral ejecutada por Washington constituye una transgresión al derecho internacional, pues ignora los preceptos de no intervención y la prohibición del uso de la fuerza que rigen en la Carta de las Naciones Unidas y en el marco normativo de la OEA.
En el transcurso del debate, que estuvo bajo la conducción del embajador Luis Ernesto Vargas, se enfatizó que cualquier pretensión de instaurar sistemas democráticos mediante fuerzas externas es contraria a la tradición política de América Latina y el Caribe. El viceministro sostuvo que la estabilidad democrática solo es posible a través de mecanismos políticos pacíficos que respeten la soberanía popular.

“Frente a la gravedad de los hechos, expresamos nuestro categórico rechazo a cualquier acción que atente contra la soberanía, la integridad territorial y la autonomía política de Venezuela, y hacemos un llamado a la unidad y a la solidaridad de América Latina y el Caribe frente a cualquier forma de injerencia externa”
Dentro de su exposición, el portavoz de la Cancillería colombiana hizo un llamado urgente para salvaguardar a la población civil venezolana, instando a que los activos estratégicos y la infraestructura básica no sean blanco de ataques o de control militar.
De igual manera, Jaramillo Jassir manifestó su preocupación por un posible flujo migratorio descontrolado. Señaló que un desplazamiento masivo hacia el territorio de Colombia representaría una presión crítica sobre las finanzas públicas y la infraestructura de servicios del Estado.
Aunque Colombia reiteró su política de acogida para quienes huyen de la crisis en el país vecino, se advirtió que un recrudecimiento de las hostilidades podría sobrepasar las capacidades operativas nacionales.
“La protección de los civiles debe ser una prioridad absoluta”
, aseveró el funcionario ante el Consejo Permanente.

División regional y amenazas externas
La sesión en la OEA evidenció una profunda fractura en el continente: mientras un bloque de naciones mostró su apoyo a la intervención norteamericana, otro grupo, liderado por Colombia, manifestó una oposición total. El viceministro insistió en que la región debe preservarse como una “zona de paz” y evitar cualquier escalada que prolongue el conflicto armado.
Un momento de alta sensibilidad fue el reclamo ante las declaraciones de Donald Trump. El exmandatario y actual líder político estadounidense sugirió que tanto Colombia como el presidente Gustavo Petro podrían ser objetivos de intervenciones de naturaleza similar en el futuro.
Ante estas advertencias, Jaramillo Jassir las tildó de “inadmisibles” y exigió una observancia estricta de la soberanía de su país.
“Colombia rechaza de manera categórica, firme e inequívoca cualquier amenaza de uso de la fuerza o acto de agresión contra su territorio”
, subrayó con vehemencia.
El Estado colombiano ofreció formalmente su mediación diplomática para buscar una resolución dialogada al conflicto en Venezuela. Asimismo, se recordó que la función primordial de la OEA debe ser la diplomacia preventiva y no la legitimación de actos que aumenten las tensiones bélicas.
Este encuentro diplomático, impulsado conjuntamente por Colombia, Brasil, Chile, Guatemala, México y Uruguay, reflejó el temor de que la incursión militar siente un precedente peligroso. Se alertó que normalizar estas acciones podría destruir el sistema de normas internacionales para dar paso a un esquema basado en la imposición de poder.
Finalmente, la delegación colombiana cerró su intervención con una demanda de respeto a la institucionalidad nacional:
“Exigimos respeto ante las estigmatizaciones y discursos irrespetuosos contra nuestro jefe de Estado, legítimamente elegido por la voluntad soberana del pueblo colombiano”
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Fuente: Infobae