La comunidad científica celebra el hallazgo del manumea, el ave nacional de Samoa, tras un periodo de cinco años sin registros oficiales. Este redescubrimiento ha inyectado un nuevo optimismo respecto a la preservación de esta criatura, considerada uno de los parientes evolutivos más próximos al extinto dodo y que actualmente se encuentra en la categoría de peligro crítico de extinción.
Entre el 17 de octubre y el 13 de noviembre de 2025, la Sociedad de Conservación de Samoa encabezó una misión de campo que arrojó resultados esperanzadores. Durante las jornadas de monitoreo, los investigadores registraron al menos cinco encuentros visuales con el ave. Pese a la confirmación de su presencia en el hábitat, las dificultades técnicas impidieron capturar fotografías, debido principalmente a la agilidad del ejemplar y a la espesura de la vegetación. Es importante recordar que la última vez que se reportó un avistamiento similar fue en agosto de 2020, mientras que los indicios más recientes sobre su reproducción se remontan a diciembre de 2013.
Conocido científicamente como Didunculus (término latino para “pequeño dodo”), el manumea es el único sobreviviente de su género y un pilar de la identidad de Samoa. Físicamente, destaca por un pico rojo ganchudo que presenta protuberancias similares a dientes, además de un plumaje distintivo compuesto por alas en tonos castaños y una coloración gris azulada en la cabeza y el pecho. Este conjunto de características lo convierte en un símbolo único para la cultura de las islas principales del país.
Crisis poblacional y peligros en el entorno
Las estadísticas reflejan una situación de extrema vulnerabilidad para la especie. Mientras que en la década de 1990 se estimaba una población de 7.000 individuos, las proyecciones actuales sugieren que apenas sobreviven entre 50 y 150 ejemplares adultos. Los especialistas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) señalan que el carácter huidizo del ave dificulta obtener censos precisos, lo que ha provocado que muchos muestreos previos resultaran inconclusos.
El declive se atribuye a múltiples factores que amenazan su existencia:
- La degradación constante de su hábitat natural.
- La caza accidental por parte de humanos.
- La acción de depredadores introducidos, como ratas y gatos asilvestrados.

Sobre este punto, Joe Wood, biólogo conservacionista y codirector del grupo de trabajo internacional de la UICN para la preservación de palomas y tórtolas, advirtió sobre la gravedad de la situación:
“El impacto de estos depredadores sobre adultos, pollos y huevos es ciertamente catastrófico”.
Wood enfatizó la necesidad urgente de robustecer los planes de control de especies invasoras para frenar la desaparición del ave, una estrategia que resulta vital según los reportes técnicos.
En los últimos tres años, se han realizado seis expediciones en una alianza estrecha entre la Sociedad de Conservación de Samoa, científicos internacionales y comunidades indígenas locales. Un elemento disruptivo en estas labores es la implementación de inteligencia artificial para procesar los cantos del ave. Esta tecnología es vital para diferenciar el llamado del manumea del de la paloma imperial del Pacífico, conocida localmente como lupe, dado que ambos sonidos son sumamente parecidos y fáciles de confundir en el campo.

El papel de la tecnología y el liderazgo local
El impacto emocional del reciente avistamiento fue profundo para los participantes de la expedición. Sefuiva Moeumu Uili, reconocida popularmente como la “reina del manumea” por su trayectoria en la protección de la especie, describió el momento en que el ave pasó cerca del equipo durante un descanso:
“Se me erizó la piel”, afirmó Uili.
La colaboración estratégica ha permitido desarrollar nuevas metodologías de conservación. El uso de la inteligencia artificial para la identificación acústica representa un avance significativo, optimizando la capacidad de los investigadores para monitorear a los ejemplares restantes de forma no invasiva.

El destino del manumea depende ahora de la articulación entre tecnología, vigilancia intensiva y educación comunitaria. Para los líderes del proyecto, como Uili, la clave reside en la participación activa de los habitantes locales en el cuidado de los ecosistemas y la difusión del valor cultural de esta ave. Solo mediante la integración de nuevas herramientas de monitoreo y el compromiso social se podrá evitar la extinción definitiva de esta especie emblemática, preservando así una de las últimas conexiones vivas con el legendario dodo y un pilar de la identidad nacional samoana.
Fuente: Infobae