La gigante del sector cervecero, AB InBev, ha formalizado su intención de retomar el control absoluto de su infraestructura de producción de envases metálicos en Estados Unidos. A través de un acuerdo financiero de alto nivel, la multinacional recomprará una participación del 49,9% que actualmente se encuentra bajo la propiedad de un consorcio de inversionistas liderado por la firma Apollo Global Management.
Esta operación financiera ha sido valorada en una cifra cercana a los 3.000 millones de dólares, lo que equivale a unos 2.561 millones de euros. Según los detalles proporcionados, estos activos industriales están distribuidos estratégicamente en siete emplazamientos operativos situados a lo largo de seis estados diferentes, siendo considerados elementos
«estratégicos»
para la estabilidad y el funcionamiento óptimo de la cadena de suministro de la compañía.
Plazos y repercusiones financieras
La dirección de AB InBev ha confirmado que ejercerá su derecho de readquisición mediante una transacción íntegramente en efectivo. Se proyecta que el cierre definitivo de esta compra se ejecute durante el primer trimestre de 2026. Además, se espera que este movimiento corporativo tenga un impacto positivo directo en los balances de la empresa, incrementando el beneficio por acción desde el primer año posterior a la integración total de los activos.
Es pertinente destacar que la cervecera se había desprendido de este mismo porcentaje accionario en el año 2020, vendiéndolo por el mismo precio con el fin de reducir sus pasivos. Esta deuda se había incrementado sustancialmente tras la adquisición de su competidor SABMiller en el año 2016, lo que obligó a la organización a ejecutar una serie de desinversiones para estabilizar su situación financiera global.
Fuente: Infobae