El médico especialista en patologías infecciosas, Patrick Jackson, ha identificado con precisión los virus emergentes que demandarán una vigilancia epidemiológica más estricta durante el año 2026. Jackson, quien se desempeña como profesor asociado en la Universidad de Virginia, advirtió que, más allá de los agentes patógenos conocidos, el mundo debe prepararse para amenazas imprevistas en cualquier región, lo que hace indispensable un monitoreo global permanente para frenar posibles pandemias.
Según el experto, uno de los mayores desafíos para 2026 será la influenza aviar A (H5N1). Este virus destaca por su alta capacidad de mutación y su habilidad para infectar a una gran variedad de especies animales, lo que complica su control en entornos naturales y productivos.

El peligro latente de la Influenza aviar A (H5N1)
A lo largo de 2024, se registró un hito preocupante: la transmisión de aves a ganado lechero en Estados Unidos. El patógeno logró establecerse en diversos rebaños en múltiples estados norteamericanos. Diversas investigaciones han confirmado que ya se han producido contagios de vacas a seres humanos, una situación que despierta alarmas sobre una potencial adaptación del virus para transmitirse de persona a persona.
La comunidad científica ha advertido que las vacunas convencionales contra la gripe no suelen brindar protección efectiva contra el H5N1. Debido a esto, se están gestionando nuevas fórmulas vacunales diseñadas específicamente para este subtipo, las cuales podrían estar listas para su distribución en el futuro cercano.
La prioridad sanitaria de los próximos meses se centrará en detectar cualquier alteración genética que facilite una propagación sostenida entre humanos, factor determinante para el inicio de una eventual pandemia de gripe aviar.

Mpox: Una amenaza global consolidada
El virus mpox, anteriormente denominado viruela del mono, se ha consolidado como un riesgo sanitario internacional. Aunque su descubrimiento data de la década de los 50 y estuvo recluido en el África subsahariana por mucho tiempo, el brote de 2022 impulsó su llegada a más de 100 naciones fuera del territorio africano, propagándose principalmente por contacto directo.
Esta enfermedad presenta dos variantes fundamentales:
- El linaje I: Caracterizado por ser más agresivo clínicamente.
- El linaje II: Asociado generalmente a síntomas más moderados.
Pese a que las cifras globales disminuyeron tras el brote inicial, el linaje II continúa circulando en el ámbito internacional. No obstante, desde 2024 se ha reportado un incremento de casos del linaje I en África Central. Adicionalmente, desde agosto de 2025, en Estados Unidos se ratificaron cuatro contagios del linaje I en individuos que no tenían antecedentes de haber viajado a África.
Actualmente, si bien se cuenta con una vacuna de carácter preventivo, no existen tratamientos curativos de alta eficacia. Jackson subraya que la evolución de este virus y la aparición de nuevos brotes serán objeto de un seguimiento minucioso durante 2026.

Virus Oropouche y su expansión por el continente
El virus Oropouche, cuya transmisión ocurre mediante la picadura de mosquitos y jejenes, ha dejado de ser una preocupación exclusiva de la cuenca del Amazonas. Actualmente, representa un reto sanitario en expansión para Sudamérica, Centroamérica y el Caribe.
El cuadro clínico se manifiesta con fiebre alta, cefaleas intensas y dolores musculares, síntomas que suelen remitir tras unos días. No obstante, en algunos pacientes la debilidad puede ser persistente o presentar recaídas. Hasta el momento, no se dispone de vacunas ni de tratamientos médicos específicos para combatir esta infección.
Desde los inicios del siglo XXI, el rango geográfico de transmisión de este virus se ha incrementado significativamente. La localización de los insectos vectores en Norteamérica sugiere un riesgo de dispersión incluso en los estados del sureste estadounidense.
Por ahora, los casos registrados en suelo norteamericano corresponden mayoritariamente a personas que viajaron a zonas endémicas, pero el especialista advierte que será vital reforzar la vigilancia en 2026 ante el riesgo de transmisión local.

Otros desafíos virales para el futuro próximo
El panorama sanitario de 2026 también contempla otros riesgos persistentes. Los brotes de chikunguña a nivel mundial siguen afectando de forma notable a los viajeros, a quienes se les recomienda considerar la inmunización si se dirigen a zonas de riesgo.
Por otro lado, el sarampión ha mostrado un repunte en su incidencia global, fenómeno derivado directamente de la caída en las coberturas de vacunación. Asimismo, el VIH genera preocupación debido a la reducción o interrupción de financiamiento internacional, lo que compromete la lucha contra esta epidemia a pesar de contar con terapias antirretrovirales de gran efectividad.
Finalmente, Patrick Jackson enfatizó que la degradación de los ecosistemas y la alta movilidad de la población mundial son factores que impulsan la aparición de virus antes desconocidos. Esta realidad exige que los sistemas de salud mantengan protocolos flexibles para identificar y contener prontamente cualquier amenaza en el mapa global. La interconexión entre la salud ambiental, animal y humana será la clave para enfrentar con éxito los retos infecciosos del mañana.
Fuente: Infobae