Una movilización masiva de fe ha concluido en la Ciudad Eterna. Un total de 33.475.369 peregrinos procedentes de 185 países se trasladaron a Roma en el periodo comprendido entre el 24 de diciembre de 2024 y este lunes 5 de enero de 2026. El motivo de este histórico flujo humano fue el Jubileo de la Esperanza, un evento eclesial que inició bajo el pontificado del Papa Francisco y que verá su fin este martes 6 de enero con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro a manos del Papa León XIV.
Los datos estadísticos fueron presentados este lunes durante una conferencia de prensa por monseñor Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización de la Santa Sede y principal responsable de la organización de este año jubilar.
Al desglosar la procedencia de los visitantes, el informe revela que los ciudadanos de Italia representaron el grupo más voluminoso, superando el 36% del total. Por continentes, Europa lideró la asistencia con un 63%, seguida por América del Norte con un 16,54% y América del Sur con el 9,44% de los participantes.
«La dimensión espiritual, que es el fundamento del Jubileo, ha permitido ver a un pueblo en camino, con un profundo deseo de oración y conversión»
El pro-prefecto Fisichella enfatizó que la afluencia en las Basílicas papales y otros sitios de devoción, como la Escalera Santa, alcanzó niveles sin precedentes. Asimismo, destacó un incremento significativo en las confesiones y el alcance global de la indulgencia jubilar, permitiendo que el perdón llegara a todos los rincones.
Apoyo logístico y seguridad ciudadana
El éxito de la jornada también se atribuyó al trabajo de 5.000 voluntarios dedicados durante todo el Año Santo, sumados a 2.000 efectivos de la Orden de Malta encargados de brindar primeros auxilios en las cuatro basílicas mayores.
En el ámbito administrativo, Alfredo Mantovano, subsecretario de Estado de la Presidencia del Consejo de Ministros de Italia, destacó la efectividad del «método Jubileo». Según explicó, se trató de:
«Una administración estatal que debe coordinar, no dirigir, a otras administraciones. Reuniones de coordinación que resuelven problemas, no los crean. Cada uno de los actores evita apropiarse de los resultados fruto del trabajo de todos. Todo esto ha permitido un cambio de ritmo»
Por otro lado, el alcalde de la capital italiana, Roberto Gualtieri, quien fungió como comisario extraordinario, aseguró que el masivo arribo de fieles no perjudicó la operatividad de Roma ni los servicios para sus habitantes. De hecho, calificó el evento como un «motor» económico y social, citando especialmente el encuentro de jóvenes en Tor Vergata como un hito histórico para la urbe y la Iglesia Católica.
En materia de salud y seguridad, el presidente de la Región del Lacio, Francesco Rocca, informó que el servicio de emergencias 118 gestionó 580.000 intervenciones, lo que supone un incremento de 40.000 casos respecto al año previo. Finalmente, el prefecto de Roma, Lamberto Giannini, subrayó que la estrategia de las fuerzas del orden se centró en la prevención en lugar de la militarización, buscando siempre garantizar la «serenidad» de los asistentes mediante una presencia constante pero no invasiva.
Fuente: Infobae