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Maduro y Cilia Flores comparecen ante juez en Nueva York

Aunque el acceso de cámaras de televisión estuvo restringido, los presentes en el tribunal federal de Manhattan este lunes presenciaron una audiencia marcada por el simbolismo, momentos de tensión y declaraciones contundentes.

Exactamente al mediodía (11:00 GMT), el derrocado líder venezolano, Nicolás Maduro, ingresó a la sala presidida por el magistrado Alvin Hellerstein. Custodiado por efectivos federales, Maduro mantuvo una postura erguida mientras se dirigía a su lugar.

El estruendo de los grilletes resonó en el recinto previo a su entrada física. Si bien sus manos estaban libres, las cadenas eran claramente visibles en sus tobillos. Al alcanzar la mesa asignada para su defensa, el procesado se volteó hacia el público y exclamó:

“Happy New Year”

Este saludo, que esbozó con una ligera sonrisa, rompió momentáneamente la rigidez del protocolo judicial y generó reacciones inmediatas entre los comunicadores y el público asistente.

La vestimenta de Maduro consistía en una camisa azul sobre una prenda color naranja fluorescente, pantalones de tono caqui y calzado reglamentario del sistema penitenciario. Durante la diligencia, se mostró sumamente activo; utilizó un cuaderno de hojas amarillas para redactar apuntes, subrayar secciones de su expediente y anotar observaciones detalladas mientras permanecía inclinado sobre el escritorio.

Los acusados no solicitaron libertad bajo fianza, quedando detenidos en una prisión federal mientras la justicia estadounidense avanza en el proceso por narcotráfico y armas (Elizabeth Williams/AP)

Minutos más tarde, se registró el ingreso de Cilia Flores, quien avanzó lentamente escoltada por la seguridad federal. Con su cabello rubio sujeto en un moño, Flores vestía un uniforme carcelario con una gama cromática idéntica a la de su cónyuge. En su rostro destacaban dos vendajes: uno ubicado en la frente y otro en la sien. A diferencia de Maduro, su semblante fue de total hermetismo y silencio.

Ambos procesados utilizaron auriculares para recibir la traducción simultánea al español. El juez Alvin Hellerstein, de 92 años, inició el acto con un breve comentario irónico sobre su estatura y la tecnología del estrado, intentando distender la atmósfera antes de proceder con la lectura de cargos oficiales.

Buenos días, señor Maduro”, expresó el juez, recibiendo un asentimiento silencioso por parte del imputado.

No obstante, la calma duró poco. Al ser informado de los cargos que incluyen conspiración para el narcotráfico, narcoterrorismo y delitos con armas de fuego, Maduro movió la cabeza en señal de desaprobación. Al pedírsele que ratificara su nombre, el procesado decidió irrumpir con una declaración política:

El dictador venezolano capturado, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, son escoltados. REUTERS/Adam Gray

“Soy el presidente constitucional de la República de Venezuela. Estoy aquí secuestrado desde el 3 de enero. Fui capturado en mi casa”

El magistrado Hellerstein lo frenó en seco, indicando que existiría el momento procesal oportuno para tales argumentos. Ante la insistencia del juez sobre su identidad legal, el acusado finalmente respondió: “Soy Nicolás Maduro Moros”.

En un punto de la audiencia, Maduro juntó sus manos en una posición similar al rezo y enfatizó su postura legal ante el estrado: “Soy inocente. No soy culpable”. Tras estas palabras, uno de sus defensores le hizo una señal visual de silencio para evitar mayores contratiempos.

Posteriormente, Cilia Flores tomó la palabra identificándose como primera dama de Venezuela. Con un tono de voz tenue pero firme, declaró:

“No culpable. Completamente inocente”

 Cilia Flores se identificó como primera dama de Venezuela y habló con voz baja (REUTERS/Jane Rosenberg)

En la fase de peticiones técnicas, Maduro solicitó garantías para conservar sus notas personales, a lo cual la fiscalía accedió tras coordinar con el sistema de prisiones. Por otro lado, la defensa técnica de ambos no solicitó la libertad bajo fianza por el momento, aunque recalcaron la necesidad de asistencia médica urgente.

Específicamente, los abogados de Flores denunciaron que la procesada sufrió múltiples lesiones durante su captura, por lo que demandaron radiografías ante una posible fractura de costillas.

El cierre de la sesión estuvo cargado de dramatismo cuando un asistente desde la galería increpó a Maduro. Mientras el individuo era desalojado por el personal de seguridad, Maduro gritó con fuerza:

“¡Soy un presidente secuestrado! ¡Un prisionero de guerra!”

Antes de salir de la sala, un oficial de justicia le confiscó a Maduro un bolígrafo que pretendía ocultar entre sus notas. El juez Hellerstein determinó que la siguiente audiencia se llevará a cabo el próximo 17 de marzo.

Agentes de la DEA trasladan a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, tras descender de un helicóptero rumbo al tribunal federal de Manhattan, donde enfrentaron cargos federales en Estados Unidos (REUTERS/Adam Gray)

La comparecencia, que tuvo una duración aproximada de 40 minutos, ha sido calificada como un hecho histórico y sin precedentes por analistas internacionales. El proceso es observado bajo lupa, pues representa un hito en la búsqueda de rendición de cuentas en el hemisferio, dejando atrás años de presunta impunidad en la justicia regional.

Fuente: Infobae

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