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¿Es Cuba el próximo objetivo de Trump tras la caída de Maduro?

La administración de La Habana enfrenta hoy un escenario de extrema vulnerabilidad tras la detención de Nicolás Maduro, quien fungía como su aliado político y soporte económico más importante. Este suceso ocurre en un contexto de profunda recesión y un descontento social al alza en la isla.

Poco después de que las unidades de combate de Estados Unidos lograran la captura del dirigente venezolano, el presidente Donald Trump sugirió que el tiempo de la administración cubana está por agotarse y que su estrategia internacional podría centrarse ahora en el archipiélago comunista.

En declaraciones a los medios de comunicación a bordo del Air Force One, el mandatario estadounidense fue enfático sobre la situación actual:

«Parece que Cuba está lista para caer. No sé si van a resistir, pero Cuba ahora no tiene ingresos. Todos sus ingresos venían de Venezuela, del petróleo venezolano».

Ante la interrogante sobre una posible incursión militar de Washington en territorio cubano, Trump desestimó la necesidad de una acción de esa naturaleza, argumentando que el país «parece que se está hundiendo» por sus propios medios.

Influencia de figuras clave en Washington

Aún es incierto si la Casa Blanca ejecutará nuevas medidas contra la isla. No obstante, el presidente Trump cuenta con asesores de línea dura respecto a la política cubana, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio. El funcionario, de raíces cubanoestadounidenses, ha sido históricamente reconocido por su oposición frontal a la administración de La Habana. Rubio ha defendido la tesis de que el fin del chavismo en Venezuela debilitaría irreversiblemente a Cuba, considerando este desenlace como una meta positiva para la región.

La situación es crítica para el gobierno cubano, especialmente tras perder a su socio estratégico. La simbiosis entre ambas naciones quedó demostrada el pasado sábado, cuando cerca de 30 ciudadanos cubanos perdieron la vida durante la intervención armada de Estados Unidos en Caracas. Se ha informado que, en las últimas semanas, Maduro dependía estrechamente de guardaespaldas de origen cubano para garantizar su integridad personal ante las crecientes advertencias de Trump.

Es probable que Washington no requiera de acciones directas para forzar una transformación política. El actual bloqueo al crudo venezolano está eliminando el principal sustento financiero de la isla. Históricamente, este petróleo permitía el funcionamiento del sistema eléctrico nacional y su excedente era vendido en mercados externos para obtener las divisas necesarias para la compra de bienes esenciales como medicinas y alimentos.

Reacción diplomática y crisis energética

El pasado domingo, el gobierno en La Habana manifestó su profunda inquietud. Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, señaló durante una cumbre de emergencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que el derrocamiento de su aliado es un desafío crítico:

«Nos coloca en el dilema existencial determinante para nuestra sobrevivencia como Estados nacionales y naciones independientes y soberanas».

Rodríguez Parrilla hizo un llamado urgente a la solidaridad de los países vecinos frente a las posturas de la Casa Blanca. Por su parte, Jorge Piñón, experto en temas energéticos de la Universidad de Texas en Austin y exdirectivo de la industria petrolera, advirtió sobre las consecuencias inmediatas:

«Es una sentencia de muerte si mañana Venezuela cierra el suministro de petróleo a Cuba».

Esta asociación económica y política ha durado 25 años, eclipsando incluso el respaldo que en su momento brindaron Pekín o Moscú. Desde 1999, con la llegada de Hugo Chávez, se consolidó un modelo socialista que buscaba replicar el esquema implementado por Fidel Castro. La lealtad entre ambos regímenes fue tal que Castro protegió personalmente a Chávez durante el intento de golpe de 2002, un gesto que el venezolano compensó con el envío masivo de petróleo, política que fue continuada por Maduro.

Datos sobre el suministro de hidrocarburos

Según los análisis de Piñón basados en imágenes satelitales de buques cargueros, Cuba recibió durante el cuarto trimestre de 2025 una media de 35.000 barriles diarios de crudo venezolano. Adicionalmente, obtenía unos 7.000 barriles de fuentes rusas y mexicanas. Cabe destacar que México llegó a suministrar 22.000 barriles diarios el año anterior, pero este flujo se redujo drásticamente tras una visita oficial de Marco Rubio a suelo mexicano en agosto para tratar temas de interés bilateral.

No existe claridad sobre si la reducción de envíos por parte de México se debió a la presión de Washington o a su propia caída de producción. Sin embargo, Trump ha amenazado previamente a México con intervenciones militares contra los carteles si no se controla el tráfico de fentanilo y otros asuntos comerciales. En el seno del partido republicano, figuras como Rubio han insistido durante años en que cortar el petróleo a Cuba provocará un colapso económico y un estallido social.

Ricardo Zúñiga, quien fuera funcionario durante la gestión de Barack Obama y también trabajó con Trump, analizó que aunque la situación sea extrema, el control social ha impedido hasta ahora una insurrección popular generalizada. Por otro lado, un factor que protege a Cuba es su falta de recursos naturales estratégicos; a diferencia de Venezuela, que posee las mayores reservas de petróleo mundiales, Cuba no ofrece grandes atractivos económicos para Estados Unidos.

Riesgos y realidad cotidiana

La proximidad geográfica —apenas 145 kilómetros de distancia— es una preocupación para Washington, ya que un colapso total podría generar una oleada migratoria masiva y conflictos de seguridad fronteriza. Michael Bustamante, especialista de la Universidad de Miami, considera que será difícil convencer a Trump de una intervención directa sin un beneficio claro.

En el día a día, la población cubana enfrenta:

  • Largas filas para conseguir leche y combustible.
  • Apagones prolongados que dañan los pocos alimentos almacenados.
  • Un sistema de salud en precariedad, donde los pacientes deben llevar sus propias sábanas al hospital.
  • Una pérdida poblacional del 10% (un millón de habitantes) desde el año 2021.

A pesar de la crisis, existe una fuerte resistencia a una intervención externa. Carlos Alzugaray Treto, diplomático jubilado, enfatizó que aunque el pueblo anhela transformaciones, prefiere que sean internas y no impuestas por Washington. Para muchos analistas, este cambio en el panorama regional es una oportunidad forzada para reformas, aunque el modelo unipartidista de Cuba lo hace mucho más rígido que el sistema venezolano.

Fuente: Infobae

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