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El lago Eyre en Australia se divide en dos colores desde el espacio

El emblemático lago Eyre, reconocido también bajo el nombre de Kati Thanda y ubicado en la región sur de Australia, ha captado la atención científica y pública tras un episodio de precipitaciones extraordinarias. Este cuerpo de agua, el más extenso de carácter temporal en el país oceánico, se ha convertido en el escenario de un fenómeno óptico inusual que ha sido documentado desde la órbita terrestre.

Una serie de capturas satelitales obtenidas por la NASA muestran cómo la superficie líquida del lago quedó fraccionada en dos franjas de colores opuestos: de un lado, un tono verde-azulado y, del otro, un rojo intenso y vibrante. Esta delimitación cromática, perfectamente definida a pesar de su naturaleza efímera, surge de una interacción única entre la geología, la biología y las condiciones climáticas actuales.

Un gigante endorreico entre la sequía y la plenitud

El lago Eyre constituye el punto natural de menor altitud en toda Australia, extendiéndose por una superficie que supera los 9.000 kilómetros cuadrados en sus periodos de máxima expansión. Su funcionamiento es de tipo endorreico, lo que significa que no posee salida hacia el mar, volviéndose un ecosistema que depende exclusivamente del régimen de lluvias para salir de su habitual estado seco y salino.

Durante el mes de mayo de 2025, el estado de Queensland experimentó lluvias torrenciales que causaron el desbordamiento de ríos, los cuales fluyeron directamente hacia Kati Thanda. Este aporte de agua se prolongó por varios meses, permitiendo que el lago alcanzara niveles de llenado cercanos a sus récords históricos. Este proceso no solo rehidrata el terreno, sino que activa ciclos biológicos que permanecían latentes bajo la sal y multiplica la presencia de microorganismos especializados.

Con el inicio de la primavera austral, el ascenso de las temperaturas ha incrementado la tasa de evaporación, lo que marca el comienzo de una fase de retracción en el nivel hídrico del sistema.

El lago Eyre, conocido también como Kati Thanda, presenta una frontera cromática nítida, resultado de la combinación de salinidad, evaporación y microorganismos halófilos (Artem Yellow/Pexels)

La ciencia de la pigmentación y la frontera visual

Lo que ha despertado mayor asombro es la nitidez de la frontera cromática dentro del lago. En la zona identificada como Belt Bay, predominan las tonalidades azules y verdes profundas. Por el contrario, en el sector de Madigan Gulf, el agua se ha teñido de un manto rojizo que, dependiendo de la incidencia de la luz, puede percibirse como rosado o naranja. Este contraste visual es el resultado directo de la variación en la salinidad y la profundidad.

Informes de la NASA detallan que la clave de esta coloración reside en los microorganismos halófilos. Se destaca la presencia de microalgas como la Dunaliella salina y diversas arqueas que poseen la capacidad de sintetizar pigmentos carotenoides. Cuando la evaporación extrema concentra los minerales y la sal, estos organismos proliferan masivamente, otorgando al agua esos tintes rojos y anaranjados. En las secciones con mayor profundidad y menor concentración salina, prevalecen los colores fríos.

Fenómenos de esta índole no son exclusivos del territorio australiano, ya que se han registrado procesos similares en otros puntos del globo:

  • El Gran Lago Salado (Great Salt Lake) ubicado en Utah.
  • Los estanques de producción salinera en San Francisco, California.

Las lluvias torrenciales en Queensland desencadenaron un inusual proceso de llenado en el mayor lago temporal de Australia, reactivando ciclos ecológicos y microbianos

Un registro de ecosistemas en transformación

La transformación del lago Eyre se suma a otros eventos globales de gran impacto visual. En el año 2023, el lago Van en Turquía reveló estructuras rocosas y biológicas poco comunes tras una disminución en sus niveles de agua. Estos denominados “espejismos bicromáticos” actúan como indicadores del comportamiento de la vida en entornos de condiciones extremas.

“La frontera entre colores no es solo un espectáculo visual, sino un registro vivo de los procesos físicos y biológicos que modelan estos paisajes.”

La estabilidad de esta división de colores es incierta y depende estrictamente de la evolución del clima extremo del interior australiano. Aunque la evaporación está en marcha, los datos de la NASA sugieren que el secado completo tras llenados de esta magnitud suele ser pausado, permitiendo que el espectáculo persista por un tiempo limitado antes de que los microorganismos vuelvan a su estado de latencia.

El espectáculo visual del lago Eyre no solo es efímero, sino también testimonio de la interacción entre clima, biología y química en ecosistemas extremos de Australia (Wikimedia Commons)

En la actualidad, el lago Eyre reafirma su posición como uno de los laboratorios naturales más relevantes de la Tierra. El desvanecimiento paulatino de sus colores quedará guardado en los registros satelitales como un testimonio de la capacidad de respuesta de la naturaleza ante los ciclos de abundancia y escasez hídrica.

Fuente: Infobae

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