Una coalición diplomática integrada por España y diversos países con gobiernos de tendencia progresista en América Latina —específicamente Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay— ha manifestado su rotundo rechazo a la denominada «apropiación externa» de los activos estratégicos y recursos naturales de Venezuela. Este pronunciamiento surge como respuesta directa a las recientes acciones militares ejecutadas por Estados Unidos el pasado sábado.
Preocupación por la soberanía de los recursos
A través de un comunicado conjunto emitido este domingo, las seis naciones firmantes señalaron:
«Manifestamos nuestra preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos»
En el documento, los países argumentan que este tipo de medidas resultan ser una práctica «incompatible con el derecho internacional y amenaza la estabilidad política, económica y social de la región».
Contexto de la operación militar estadounidense
Estas declaraciones se producen tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, la primera dama Cilia Flores, a manos del Ejército de EE.UU. durante una incursión militar llevada a cabo en la madrugada del sábado. Al respecto, el mandatario estadounidense, Donald Trump, ha manifestado públicamente que su administración se «hará cargo» de la gobernanza en la nación sudamericana hasta que se designe a un sucesor que sea considerado aceptable.
Por su parte, el Gobierno de Venezuela ha denunciado formalmente la ejecución de diversos ataques aéreos perpetrados por las fuerzas de Estados Unidos contra objetivos en la capital, Caracas, así como en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Las autoridades venezolanas han calificado estos hechos como una «gravísima agresión militar contra territorio y población venezolanos» en zonas de carácter civil y militar.
Llamado al Derecho Internacional y la paz
Los países firmantes del comunicado han condenado las acciones bélicas estadounidenses, advirtiendo que estas «contravienen principios fundamentales del derecho internacional». Entre las violaciones citadas destacan «la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, y el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados». Asimismo, advirtieron que este evento establece «un precedente sumamente peligroso para la paz y la seguridad regional» al poner bajo amenaza directa a la población civil.
Bajo esta premisa, España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay recalcaron que la crisis venezolana «debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas». Para ello, proponen como únicas rutas válidas:
- El diálogo y la negociación diplomática.
- El respeto irrestricto a la voluntad de la ciudadanía venezolana.
- La ausencia total de injerencias externas.
- El apego estricto al marco jurídico internacional.
En su declaración, las naciones subrayaron:
«Reafirmamos que sólo un proceso político inclusivo, liderado por las y los venezolanos, puede conducir a una solución democrática, sostenible y respetuosa de la dignidad humana»
América Latina como zona de paz
Finalmente, el bloque de naciones reivindicó la identidad de América Latina y el Caribe como una «zona de paz». Recordaron que la región se fundamenta en principios de «respeto mutuo, la solución pacífica de las controversias y la no intervención», haciendo un llamado a la cohesión regional por encima de las posturas ideológicas ante cualquier evento que desestabilice el continente.
Para concluir, solicitaron la intervención de organismos globales: «Exhortamos al Secretario General de las Naciones Unidas y a los Estados Miembros de los mecanismos multilaterales pertinentes a hacer uso de sus buenos oficios para contribuir a la desescalada de las tensiones y a la preservación de la paz regional».
Fuente: Infobae