En un giro histórico para la política regional, el 3 de enero de 2026, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Según la información difundida a través de la plataforma Truth Social, la captura se produjo tras una serie de operaciones militares estratégicas ejecutadas en Caracas y diversos puntos de Venezuela.
La secretaria de Justicia estadounidense, Pam Bondi, detalló mediante la red social X que el exmandatario venezolano enfrenta cargos severos que incluyen conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y posesión de armamento pesado y artefactos destructivos. Ambos procesados fueron acusados formalmente en el Distrito Sur de Nueva York y deberán comparecer ante los tribunales norteamericanos el próximo lunes 5 de enero de 2026.

Ante el impacto de la noticia, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, comunicó las primeras medidas de su administración tras liderar una reunión de emergencia. El jefe de Estado manifestó:
“Acabamos de terminar consejo de seguridad nacional desde las 3 am. Se despliega la fuerza pública en la frontera, se despliega toda la fuerza asistencial que dispongamos en caso de entrada masiva de refugiados (sic)”.
Adicionalmente, Petro señaló que la embajada de Colombia en Venezuela se encuentra plenamente operativa para brindar soporte y asistencia consular a los ciudadanos colombianos residentes en territorio venezolano. La estrategia gubernamental se ha centrado, por el momento, en la asistencia humanitaria y la vigilancia de la zona limítrofe ante una eventual crisis migratoria.
En el ámbito internacional, el mandatario colombiano busca elevar la situación a organismos globales. “Como miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas buscamos convocar el Consejo”, puntualizó el Ejecutivo, subrayando la intención de abordar la situación de Venezuela desde un enfoque multilateral y regional.
Silencio administrativo sobre el destino de Maduro
Llama la atención de analistas y la opinión pública que, a pesar de detallar las acciones logísticas y de seguridad, el presidente Gustavo Petro ha evitado emitir una opinión directa sobre la captura del líder chavista. Mientras Nicolás Maduro aguarda su juicio en Nueva York por delitos de narcotráfico y de lesa humanidad, el presidente colombiano ha mantenido un perfil reservado respecto a la detención en sí.

Desde que se ratificó el éxito de la operación estadounidense, Petro ha limitado su actividad en redes sociales a replicar publicaciones de terceros relacionadas con los enfrentamientos en el país vecino, haciendo especial énfasis en las noticias sobre las bajas registradas durante las incursiones.

En este contexto, el presidente de Colombia también compartió mensajes de otros líderes de la región, como el exmandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien calificó las acciones de Donald Trump como tiránicas. Asimismo, se registraron intercambios tensos con el empresario Elon Musk, quien manifestó su respaldo a las decisiones tomadas por la administración republicana.
La confrontación directa entre Trump y Petro
Durante la conferencia de prensa en la que se ofrecieron pormenores del operativo del 3 de enero de 2026, Donald Trump lanzó una advertencia frontal hacia el mandatario colombiano. El presidente de Estados Unidos acusó directamente a Petro de estar vinculado a la producción de estupefacientes.
“Tiene fábricas de cocaína, tiene fábricas dónde hace cocaína, y sí, creo que voy a seguir con mi primera declaración. Está haciendo cocaína y la está enviando a Estados Unidos. Se tiene que cuidar su trasero (mejor traducido como culo)”, afirmó Trump.
El líder estadounidense fue más allá al asegurar que su país mantiene todas las opciones militares sobre la mesa, enviando un mensaje a los cuadros de mando venezolanos: “Lo que le pasó a Maduro les puede pasar a ellos”.

La reacción de Gustavo Petro no se hizo esperar, respondiendo de forma tajante a los señalamientos del republicano. El presidente colombiano defendió su trayectoria pública y política con las siguientes palabras:
“No tengo nada que esconderme como otros. Ni asesinatos, ni fosas comunes, ni 6.402 jóvenes asesinados en el gobierno que usted defiende, ni 3.000 presos políticos presos jóvenes (sic)”.
Finalmente, Petro recordó que durante más de una década se ha dedicado a denunciar los vínculos entre las élites políticas y el narcotráfico armado en escenarios públicos. Concluyó su defensa afirmando que su labor institucional está dedicada exclusivamente a la democracia, la equidad y la paz en territorio colombiano.
Fuente: Infobae