En un hecho sin precedentes ocurrido el sábado 3 de enero de 2026, el entonces mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, fue aprehendido mediante una incursión militar de gran escala ejecutada por Estados Unidos. El operativo, que fue autorizado por el presidente Donald Trump, tuvo como objetivos principales la ciudad de Caracas y diversos puntos estratégicos del país. Según lo comunicado por el propio Trump a través de su plataforma Truth Social, Maduro —quien ostentaba el poder desde 2013— fue capturado junto a su cónyuge, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados de inmediato a suelo estadounidense para ser procesados por crímenes vinculados al narcotráfico.
La ejecución de esta misión crítica recayó sobre la Fuerza Delta, el grupo de operaciones especiales del Ejército de Tierra de los Estados Unidos. Esta unidad de élite posee un historial de intervenciones de alto impacto, incluyendo la localización de Sadam Husein en Irak y diversas ofensivas contra el Estado Islámico en territorio sirio. Se especializan en maniobras de riesgo extremo y absoluta confidencialidad, operando habitualmente con el respaldo de la fuerza aérea y la armada. Fundada en 1979, la Fuerza Delta también es recordada por capturar al dictador panameño Manuel Noriega y por su papel en la localización del capo Pablo Escobar.

La implicación de este comando en la historia colombiana fue ratificada por el expresidente George Bush, luego de que el fundador del cartel de Medellín lograra evadirse de la cárcel de La Catedral en Envigado, el 22 de julio de 1992. Dicha orden facultó la entrada clandestina de operativos norteamericanos destinados a desmantelar la red criminal liderada por el narcotraficante antioqueño.
Es pertinente señalar que la administración de Bush se convirtió en el principal obstáculo para Escobar, originando versiones sobre posibles atentados contra el presidente estadounidense. Aunque nunca se confirmaron plenamente, el indicio más fuerte recae sobre el sicario Dandenis Muñoz Mosquera, conocido como alias La Quica, quien actualmente cumple condena en una prisión federal de EE. UU. En el año 1991, Muñoz Mosquera se encontraba en Nueva York bajo una misión secreta, coincidiendo con una asamblea de las Naciones Unidas donde participaban líderes globales, entre ellos George W. Bush.
Impacto internacional y situación judicial

Tras la confirmación de la detención en Caracas, Donald Trump aseguró que este evento representa un giro radical en la geopolítica regional y en los nexos bilaterales entre Washington y Caracas. El jefe de Estado enfatizó que la captura es un golpe contundente en la “lucha contra el narcotráfico internacional” y el inicio de una reestructuración del poder en la zona. Actualmente, tanto Nicolás Maduro como Cilia Flores permanecen bajo custodia en el buque USS Iwo Jima, donde esperan el inicio de procesos legales por terrorismo y narcotráfico en el Distrito Sur de Nueva York.
Desde la Casa Blanca, Trump ofreció detalles sobre la naturaleza nocturna de la incursión, destacando la precisión del equipo táctico. Durante su intervención, el mandatario relató las condiciones del asalto:
“Estaba oscuro. Las luces de Caracas prácticamente se habían apagado debido a cierta experiencia que tenemos. Estaba oscuro y fue una presión de Estado. Él fue capturado junto con su esposa, Cilia Flores, y ahora ambos van a entrar a la justicia de Estados Unidos. Maduro y Flores han sido acusados en el Distrito Sur de Nueva York por su campaña de narcoterrorismo contra Estados Unidos”.

En la comparecencia ante los medios, Trump estuvo flanqueado por figuras clave de su gabinete de seguridad: Pete Hegseth (jefe del Pentágono), Marco Rubio (secretario de Estado), John Ratcliffe (director de la CIA) y Stephen Miller (consejero de seguridad nacional). Se explicó que el plan se nutrió de “lecciones de décadas” y que se ejecutó en el instante exacto para minimizar las bajas civiles. Trump elogió la labor de los efectivos, afirmando que esperaron “pacientemente el momento preciso”.
Finalmente, respecto al panorama post-operativo, el gobierno de Estados Unidos confirmó que el despliegue militar en Venezuela continuará hasta asegurar una transición institucional adecuada. Sobre la industria energética, Trump calificó el historial petrolero venezolano como un engaño y anunció que las principales corporaciones estadounidenses participarán en la reconstrucción de la infraestructura, advirtiendo además que se encuentran “preparando un segundo ataque si es necesario”.
Fuente: Infobae