José Ruales, exministro de Salud del Gobierno de Guillermo Lasso, realizó una evaluación de la gestión de la salud pública durante el 2025 y consideró que no ha habido gestión por parte del Gobierno nacional en este sector. El exfuncionario, que ha colaborado con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), examina problemas como el desabastecimiento de medicinas, la falta de liderazgo, la corrupción en el sistema sanitario, la situación en la infraestructura, entre otros factores, ante los cuales considera que se deben solucionar de manera urgente en este 2026, mediante un plan estratégico con objetivos claros y financiamiento.
De manera general, ¿cómo evalúa a la salud pública en el 2025?
En gestión y financiamiento del sistema de salud, creo que ha sido un año terrible. Ha sido nefasto, pues no ha habido una dirección clara. Han existido cambios de autoridades muy frecuentes y no se ha asignado el presupuesto de forma adecuada; el poco que se asignó fue reducido y llegó tardíamente. También hemos tenido serios problemas en la capacidad de gestión de los hospitales, como los servicios de limpieza, esterilización y alimentación, es decir, elementos básicos de la gestión hospitalaria. A esto se suma el terrible problema de la capacidad de gestión en el abastecimiento de medicamentos. Esto nos lleva a la peor crisis de desabastecimiento, incluso mayor que la de la pospandemia. También existe una falta de articulación con la red privada y entre los diferentes prestadores de la red, lo que ha llevado a un crecimiento inadmisible de la deuda con prestadores externos, que bordea los $ 1.000 millones, incluyendo $ 200 millones de deuda a las dializadoras y esto pone en riesgo a los pacientes. El principal problema ha sido la falta de prioridad desde el Gobierno y la carencia de un plan.
Para atender el desabastecimiento, en agosto del año pasado, el Gobierno creó el Comité Nacional de Salud Pública. ¿Ha funcionado este ente?
Absolutamente no, y es evidente. Los datos muestran que, de la emergencia de $ 50 millones que se esperaban (para) comprar en el Ministerio de Salud, apenas se gastaron $ 3 millones. Al centralizar la gestión con gente sin experiencia ni conocimiento del sistema se generó mayor desabastecimiento. En el Seguro Social el escenario es similar: solo lograron comprar 21 medicamentos de los 220 que necesitaban. Entonces, ha sido un total fracaso, por eso ahora ya no hablan de porcentajes de abastecimiento, sino que dan cifras aisladas de tabletas o cajas de medicinas. (…) si se junta en un comité a un abogado, a un gerente de marketing y un empresario textil, sin personal técnico, el resultado es el fracaso.
¿Qué opina del caso HealthBird?
Nosotros ya veníamos trabajando en un sistema de inventarios y logística. Algunos de los que aparecen en esa empresa eran exfuncionarios del Ministerio de Salud, por lo que sospecho que tenían información privilegiada de estos sistemas. Nosotros conformamos un equipo de 40 personas, con fondos del BID y la cooperación italiana, trabajamos un año y medio y desarrollamos el sistema por unos $ 3 millones. Ya estaba funcionando en cuatro de las nueve coordinaciones zonales y lo desarmaron para poder hacer compras directas. (…) los modelos que intentaban desarrollar estaban basados en criterios comerciales, no médicos. HealthBird intentó un aplicativo celular y apenas tuvo 180 citas o agendas, pero lo que se necesita es algo masivo. El tercer componente es la historia clínica electrónica (…), todo eso se requiere tener en el sistema de salud, pero evidentemente, esa empresa HealthBird no tenía competencia ni experiencia para estos productos.
El Gobierno de Daniel Noboa ha reconocido la corrupción en el sistema de salud, ¿cómo combatirla?, ¿en su gestión como ministro de Salud, hace dos años, se detectó algo de esto?
Han usado la corrupción como excusa para justificar que no hay medicamentos después de dos años de gestión. Eso se combate con capacidad, conocimiento del sistema y aplicación de la ley. Si los coordinadores o directores de hospitales y ministros no saben cómo funcionan las cosas, los van a engañar. Una forma de corrupción era comprar medicamentos en “paquetes”, en lugar de comprar al laboratorio que los producen, se sacaban a concurso en los hospitales y se obligaba a traer distribuidores propios para eso, favoreciendo a intermediarios. Eso es lo que hacía Daniel Salcedo y compañía. Nosotros rompimos eso obligando a comprar medicamento por medicamento directamente al productor o distribuidor oficial, evitando los intermediarios donde se producían las coimas. Con ese catálogo pasamos de 80 a 440 medicamentos para compra directa en los laboratorios, pero eso volvieron a desarmar. La solución no es militarizar un hospital, porque la corrupción ocurre en las computadoras o por teléfonos.
¿Qué reacción le deja la entrega del cuerpo de una bebé en una caja de cartón en el hospital de Macas?
Es un síntoma de la falta de liderazgo, de ética y de nombramiento de autoridades competentes. Los hospitales tienen protocolos definidos para la entrega de cadáveres a familiares en cada caso. Hay 92.000 funcionarios en el Ministerio de Salud que trabajan con criterio profesional, pero si el liderazgo no es ético ni creíble, la institución también pierde la coherencia y su espíritu de cuerpo.
¿Tocamos fondo?
Creo que sí. Es inaceptable que en este siglo muera gente de tuberculosis en las cárceles, cuando tenemos los tratamientos. El Ministerio de Salud es responsable de esos dispensarios en las cárceles, pero si no se permite porque están la Policía, el Ejército o el SNAI decidiendo en qué lugar están los presos sin considerar su riesgo de enfermedad, si los castigan dejando de recibir los medicamentos, hay una descomposición donde la salud deja de ser prioridad.
¿Cree que fue pertinente la asignación del Ministerio de Salud a la vicepresidenta María José Pinto?
Conozco la complejidad del problema, he sido funcionario público, he trabajado en el Ministerio de Salud, en el IESS, fui ministro y sé cómo funciona, pero si se pone a alguien que no conoce del tema, ocurre lo que vemos ahora. Es como si a la vicepresidenta le entregan un paciente enfermo y ella pide los exámenes necesarios, pero no sabe cuáles solicitar; no sabe si requiere un examen de sangre, de colesterol u orina, o si necesita un electrocardiograma, y luego le llevan los resultados, ¿qué hace con esos resultados alguien que no es médico?, es exactamente lo mismo. Para que este sistema funcione, uno debe saber qué informes pedir y dónde están los datos. Pero si cuando me entregan los datos no sé leerlos ni usarlos, y mi asesor es un abogado, el problema persiste. Entonces, fuera de la persona (…) la vicepresidenta debería utilizar el cargo para convocar a autoridades como a la ministra de Finanzas o a la secretaria de Planificación, al de la Administración o al director del Sercop. Entonces, en esa función, con un equipo técnico de experiencia que le ayude a decidir, me parece que hubiese podido hacer algo más. Me parece una irresponsabilidad poner a alguien sin conocimiento ni competencia, que además no se rodea de un equipo competente y que siga nombrando gente sin formación ni experiencia para administrar temas que son sumamente complejos.
¿Qué debe corregir el Gobierno para mejorar la situación en la salud pública en este 2026?
Lo primero que debe haber es un plan estratégico. A partir de enero debe formularse el plan de desarrollo que incluya un componente de salud. Lamentablemente, el plan actual es demasiado genérico; no tiene metas ni resultados, entonces, debe haber un plan con objetivos claros de salud (…) luego se deben ver las estrategias, organizar los programas preventivos de salud pública de enfermedades que mayor gasto causan. Tercero, se debe saber gestionar la red de servicios, a través de los hospitales, a través de un modelo gerencial, y eso va a generar inversión. Y cuarto, atender el problema estructural, a través del financiamiento oportuno y suficiente; además de articular mejor el sistema entre el Ministerio de Salud y el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social para tener un sistema de atención integral. (I)
Fuente: El Universo