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Alteraciones del reloj biológico duplican el riesgo de demencia

Nuevas investigaciones publicadas recientemente en la revista Neurology han encendido las alarmas sobre la salud cerebral y su estrecha conexión con el reloj biológico interno. El estudio sugiere que los trastornos en el ritmo circadiano podrían actuar como un indicador temprano y un factor de riesgo determinante para el desarrollo de la demencia.

Vínculo entre el descanso y la neurodegeneración

Los hallazgos demuestran que las personas que presentan ciclos de descanso y actividad fragmentados o debilitados enfrentan un peligro significativamente mayor. Según los datos obtenidos, este grupo tiene más del doble de probabilidades de ser diagnosticado con una patología neurodegenerativa en comparación con quienes mantienen rutinas estables.

Categoría del Ritmo Circadiano Riesgo Estimado de Demencia
Ritmo Circadiano Fuerte Bajo (Base de comparación)
Ritmo Circadiano Débil 2.5 veces mayor
Pico de actividad después de las 14:15 45% de incremento

La Dra. Wendy Wang, profesora de epidemiología en el UT Southwestern Medical Center, señala que aunque el envejecimiento altera naturalmente estos procesos, la intensidad de la fragmentación es un factor crítico. «Aquellos individuos cuyos niveles de actividad alcanzan su punto máximo más tarde en el día muestran una vulnerabilidad superior», explicó la experta respecto a la desalineación biológica.

Detalles de la investigación

Para llegar a estas conclusiones, los científicos realizaron un seguimiento exhaustivo a un grupo poblacional específico con las siguientes características:

  • Se analizó a casi 2,200 adultos mayores con una edad promedio de 79 años.
  • Los participantes utilizaron sensores cardíacos avanzados en el pecho durante 12 días para registrar sus ciclos de movimiento y reposo.
  • El periodo de observación clínica se extendió por tres años, detectando 176 casos nuevos de demencia durante ese lapso.

El ritmo circadiano es el encargado de regular funciones vitales como la producción hormonal, la temperatura corporal y la digestión. Cuando este sistema falla, el cuerpo pierde su capacidad de sincronizarse con la luz solar, lo que impacta directamente en la limpieza de toxinas cerebrales.

La ciencia detrás del riesgo

Las alteraciones en el cronómetro interno del cuerpo pueden exacerbar procesos de inflamación sistémica e interferir con la eliminación de las placas amiloides, proteínas estrechamente vinculadas con la aparición del Alzhéimer.

Finalmente, los especialistas sugieren que el futuro de la prevención podría estar en la fototerapia (terapia de luz) y en modificaciones profundas del estilo de vida. Mantener horarios de sueño regulares y buscar la exposición solar en horas tempranas podría ser una estrategia clave para proteger la salud cognitiva a largo plazo.

Fuente: Infobae

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