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La travesía de los cerdos: Clave en la colonización del Pacífico

Un reciente estudio científico ha revelado que la expansión humana por las islas del Pacífico, hace unos 4.000 años, estuvo marcada por la presencia estratégica de cerdos domésticos. Esta investigación, liderada por expertos de la Universidad de Oxford y la Universidad Queen Mary de Londres, permitió trazar un vínculo directo entre las rutas migratorias de los pueblos austronesios y la distribución actual de estos animales en Oceanía.

El rastro genético del ‘Clado del Pacífico’

Tras analizar los genomas de 117 ejemplares modernos e históricos, junto con la morfología de más de 700 especímenes, los científicos identificaron una firma genética distintiva denominada “Clado del Pacífico”. Lo más sorprendente del hallazgo es que estos animales no presentan mezclas con especies de cerdos salvajes nativos encontrados en el camino, lo que demuestra un aislamiento genético prolongado desde su llegada original.

  • Origen geográfico: Sudeste de China y Taiwán.
  • Ruta de expansión: Paso por Wallacea, Melanesia, Micronesia y Polinesia.
  • Periodo de estudio: Datos que abarcan una evolución de 2.900 años.

Un proceso de colonización planificado

El estudio subraya que la introducción de estos animales fue una decisión estratégica para garantizar la subsistencia de los migrantes. Los cerdos se adaptaron a los ecosistemas insulares gracias a procesos de selección humana y superaron cuellos de botella genéticos derivados de los constantes viajes de isla en isla.

“La presencia de los porcinos en estas regiones no fue accidental, sino el resultado de un contacto humano-animal planificado para asegurar la vida en nuevos territorios”.

Además, se determinó que la morfología de estos animales ha dejado huellas duraderas en la biodiversidad de la región. Aunque en fases posteriores existieron algunos cruces con especies locales, los cerdos originales mantuvieron su identidad biológica por milenios, reflejando fielmente los movimientos y las necesidades de subsistencia de sus cuidadores humanos.

Impacto en el ecosistema insular

La movilización de estos animales permitió que se establecieran en hábitats a miles de kilómetros de su hogar original, convirtiéndose en componentes fundamentales de la cultura y ecología de las islas. El análisis conjunto de la dentadura y el ADN confirma que esta migración fue un caso ejemplar de cómo la movilidad del hombre altera la distribución natural de las especies en el planeta.

Fuente: Infobae

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