En una reciente operación de seguridad en la provincia costera de Latakia, las nuevas autoridades de Siria procedieron con la captura de 21 personas señaladas por sus vínculos con la estructura del derrocado dictador Bashar al-Assad. Esta acción judicial se produce en medio de un clima de alta tensión, tras una jornada de violencia sectaria que obligó a las fuerzas del orden a decretar un toque de queda preventivo en la capital de dicha jurisdicción.
La intervención estatal surge como respuesta a una serie de hostigamientos registrados en barrios de mayoría alauita. Este sector de la población enfrenta un escenario de profunda inseguridad y temor a represalias desde la transición de mando ocurrida en diciembre pasado. Según reportes oficiales, los detenidos son considerados “remanentes del régimen anterior” y se les acusa formalmente de participar en actos criminales, fomentar el odio sectario y perpetrar embestidas contra las fuerzas de seguridad interna.

Inestabilidad y conflicto religioso
La ciudad de Latakia, históricamente un bastión de la comunidad alauita (grupo al que pertenecía la familia Al-Assad), ha sido el epicentro de nuevos enfrentamientos. La violencia se recrudeció apenas un día después de que tres ciudadanos perdieran la vida, incluyendo un agente de seguridad, durante una ola de protestas en el litoral sirio.
El detonante de esta nueva crisis fue un atentado con explosivos en una mezquita, un hecho que ha profundizado las grietas entre los diferentes grupos religiosos del país. Testigos en la zona han reportado el despliegue de operativos de limpieza tras los disturbios, los cuales dejaron un rastro de locales comerciales vandalizados y vehículos destruidos en las principales avenidas.

Organismos internacionales de monitoreo han confirmado que, durante los desmanes, un joven alauita fue asesinado por disparos tras ser perseguido por una turba. Ante esta situación, el Ministerio del Interior, a través de su vocero Noureddine al-Baba, fue enfático en la postura del nuevo gobierno:
“El Estado no tolerará ningún acto de sabotaje o agresión que vulnere la integridad de los ciudadanos o sus bienes privados. Se aplicará todo el peso de la ley contra los responsables de estas acciones”.
Contexto de una transición frágil
La salida de Al-Assad del poder ha dejado un vacío de control que diversos grupos radicales intentan aprovechar. Se sospecha que organizaciones como Saraya Ansar al-Sunna, vinculadas a facciones extremistas del Estado Islámico (ISIS), están detrás de ataques estratégicos para fragmentar aún más a la sociedad siria.

A continuación, se detallan los incidentes más graves registrados recientemente en el marco de esta crisis:
| Lugar | Evento | Impacto |
|---|---|---|
| Latakia | Toque de queda y arrestos | 21 detenidos del antiguo régimen |
| Homs | Atentado en mezquita alauita | 8 fallecidos confirmados |
| Costa Central | Enfrentamientos en protestas | 3 víctimas mortales |
A pesar de que el gobierno de transición en Damasco ha prometido garantías de seguridad para todas las minorías étnicas y religiosas, el miedo persiste. Los eventos de marzo, donde se denunciaron masacres en el corazón del territorio alauita, mantienen en alerta a una población que teme quedar desprotegida en la nueva configuración política de Siria.
Fuente: Infobae