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Turquía y Armenia dan paso clave para normalizar lazos con visados

En un giro diplomático trascendental, las autoridades de Turquía y Armenia han sellado este lunes un compromiso para agilizar la entrega de visados. Este movimiento es parte de una estrategia mayor que busca restablecer la normalidad entre dos naciones que no mantienen vínculos formales desde la década de los noventa, cuando sus fronteras terrestres fueron cerradas por conflictos regionales.

A través de comunicados oficiales emitidos por sus respectivas cancillerías, se confirmó que la medida se aplicará específicamente para titulares de pasaportes diplomáticos, especiales y de servicio. Este acuerdo fue alcanzado por los representantes designados para liderar el proceso de normalización bilateral.

Hacia una apertura tecnológica y gratuita

De acuerdo con lo estipulado, a partir del 1 de enero de 2026, los funcionarios que posean este tipo de documentos podrán gestionar su visa electrónica de forma gratuita. Con este paso, tanto Ankara como Ereván «reafirman una vez más su compromiso de continuar con el proceso de acercamiento» con el fin de alcanzar una normalización total, sin imponer condiciones previas.

Hito Histórico Detalle del Proceso
1993 Turquía rompe relaciones por el conflicto en Nagorno Karabaj.
2021 Nombramiento de enviados especiales para retomar el diálogo.
2026 Activación de las nuevas visas diplomáticas electrónicas.

Un pasado complejo por superar

Es importante recordar que la ruptura entre ambos países se originó en 1993, a raíz de la disputa territorial en Nagorno Karabaj, zona que Azerbaiyán logró recuperar totalmente en 2023. Aunque desde 2021 se ha intentado recomponer el tejido diplomático, el camino ha estado lleno de obstáculos, principalmente por el apoyo incondicional de Turquía a Azerbaiyán.

Otro punto de fricción histórica sigue siendo el reconocimiento del genocidio armenio perpetrado a inicios del siglo XX bajo el Imperio Otomano. Mientras gran parte de la comunidad internacional y académicos lo califican como tal, Turquía admite las masacres y muertes de civiles armenios, pero niega rotundamente que existiera un plan de exterminio sistemático o planificado.

«El objetivo final es lograr la apertura de fronteras y la estabilidad completa en la región, superando las diferencias históricas a través de la diplomacia directa».

Pese a estas diferencias ideológicas y de memoria histórica, el nuevo acuerdo de visados representa un soplo de aire fresco para la estabilidad en el Cáucaso Sur y una muestra de que el diálogo, aunque lento, continúa avanzando hacia una integración regional necesaria.

Fuente: Infobae

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