Este jueves llega a la pantalla grande ‘Rondallas’, el nuevo proyecto cinematográfico escrito y dirigido por el reconocido Daniel Sánchez Arévalo. La cinta, que cuenta con la participación de figuras como Javier Gutiérrez, María Vázquez y Tamar Novas, utiliza las agrupaciones musicales tradicionales de Galicia como un vehículo para superar tragedias y reivindicar el sentido de comunidad en tiempos de creciente individualismo.
Un refugio contra la polarización
Para Javier Gutiérrez, protagonista del filme y ganador del Goya por ‘La isla mínima’, la película es una oportunidad para pausar la confrontación social actual. El actor enfatiza que ‘Rondallas’ invita a los espectadores a conectar con sus raíces y a entender la identidad cultural como algo plurinacional que, aunque sea local, tiene la fuerza de volverse universal.
«Me gustaría que se dejara a un lado tanto enfrentamiento; parece que nos obligan a ello», reflexionó el actor durante la promoción del estreno.
La música como motor de sanación
La historia se centra en un grupo de personas marcadas por la pérdida tras un naufragio. En este contexto, la rondalla —una agrupación de música tradicional— actúa como el corazón que impulsa al pueblo a seguir adelante. Según María Vázquez, el filme defiende la necesidad de preservar las tradiciones frente a la globalización desmedida, recordándonos que lo popular es, en esencia, lo que nos define como sociedad.
A continuación, se presentan los temas centrales que aborda esta comedia dramática:
| Eje Temático | Descripción |
|---|---|
| Sentido de comunidad | Prioriza el ‘nosotros’ sobre el individualismo moderno. |
| Duelo y resiliencia | Explora la dificultad de permitirse ser feliz tras una tragedia. |
| Cultura popular | Reivindica las historias de la gente común frente a las élites. |
El desafío de volver a sonreír
Uno de los puntos más sensibles de la película es cómo cada personaje enfrenta el duelo. Actores como Tamar Novas y Judith Fernández destacan que, a menudo, tras una pérdida irreparable, las personas sienten que no tienen derecho a segundas oportunidades. Sin embargo, el director Sánchez Arévalo utiliza la música para demostrar que es posible transformar el dolor en algo constructivo.
El rodaje contó con la participación real de cientos de rondalleiros, una experiencia que el director comparó con el propio proceso de hacer cine: un arte de colaboración donde cada individuo debe abandonar su ego para crear algo más grande y colectivo.
Fuente: Infobae