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La deuda pública alcanza cifra récord en Ecuador en 2025 y 2026 se perfila como un año crítico

Cada año, las finanzas públicas de Ecuador alcanzan un umbral histórico. Según los reportes del Ministerio de Economía y Finanzas, la deuda pública agregada alcanzó los USD 85.105 millones a septiembre de 2025, marcando la cifra más alta registrada en la historia del país.

Este monto representa un incremento del 3% en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que equivale a un aumento de USD 2.433 millones en tan solo 12 meses.

Así fue el crecimiento de la deuda pública de Ecuador en ese periodo:

  • La deuda externa disminuyó 0,57%, al pasar de USD 49.736 millones a USD 49.479 millones entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025. Eso significa una disminución anual de USD 257 millones, lo que se traduce en que se ha priorizado el pago con los acreedores internacionales.
  • La deuda interna aumentó 8,18%, al pasar de USD 32.936 millones en en septiembre de 2024 a USD 35.629 millones a septiembre de 2025. Es decir, un incremento de USD 2.693 millones.

Si se consideran otros pasivos adicionales, la cifra total de obligaciones del Estado se eleva a USD 89.543 millones, lo que representa aproximadamente el 67% del Producto Interno Bruto (PIB) proyectado para 2025.

Entre mayo de 2017 y diciembre de 2025, la deuda aumentó 103%

El tamaño de la deuda creció, sobre todo, desde el Gobierno de Lenín Moreno y esa tendencia siguió con Guillermo Lasso y Daniel Noboa. En este último gobierno se hicieron grandes desembolsos para pagar a los acreedores internacionales.

Así, el Gobierno de Rafael Correa heredó a Lenín Moreno una deuda pública agregada por el USD 41.893 millones. De inmediato, Moreno decidió impulsar medidas de austeridad para supuestamente arreglar la situación fiscal, que incluyeron la venta de activos del Estado y un agresivo recorte en el sector público.

Pese a ello, Moreno se endeudó, de forma considerable: Dejó una deuda pública agregada total de USD 63.070 millones para mayo de 2021, cuando asumió el Presidente Guillermo Lasso. Es decir, solo en la gestión de Moreno (mayo de 2017 a mayo de 2021), la deuda aumentó el 51%, o el equivalente a USD 21.177 millones.

Lasso siguió con la tendencia al alza y dependiendo cada vez más de la deuda para cumplir con el Presupuesto General del Estado. Debido a la muerte cruzada impulsada en la Asamblea, el mandatario heredó a Daniel Noboa una deuda agregada de USD 77.124 millones en noviembre de 2023. Es decir, entre Lasso y Noboa hubo un aumento del 22%, o unos USD 14.054 millones.

Noboa, por su parte, también aumentó la deuda pública. Y con corte a septiembre de 2025, las obligaciones agregadas alcanzaron los USD 85.105 millones, más del 103% que dejó Rafael Correa en mayo de 2017 y un 10% más desde que asumió el poder en noviembre de 2023.

Es decir, desde mayo de 2017 hasta septiembre de este año, la deuda pública agregada aumentó USD 43.212 millones.

El peso de las obligaciones

El problema para el país no radica únicamente en el tamaño del saldo acumulado, sino en la agresiva curva de vencimientos que se aproxima. Entre 2026 y 2029, Ecuador deberá desembolsar al menos USD 43.333 millones para cubrir el capital y los intereses de la deuda pública

El año 2026 se identifica como el punto de mayor presión, con obligaciones que ascienden a USD 12.317 millones. Esta cifra equivale a cerca del 43% de los ingresos ordinarios presupuestados para ese año, lo que pone al Estado al borde de una crisis de liquidez.

La distribución de los pagos para 2026 se divide de la siguiente manera:

• Deuda interna: USD 5.628 millones

• Deuda externa: USD 6.689 millones. De ese total, solo al Fondo Monetario Internacional se le deberán pagar USD 1.091 millones, cifra que aumentará año tras año hasta 2029.

2026: El fin del periodo de gracia

Gran parte de esta presión financiera responde a que en 2026 termina el período de gracia de los bonos reestructurados en 2020 (bonos 2030, 2035 y 2040). Por ejemplo, en el caso del bono 2030, el país ya no solo pagará intereses, sino que empezará a amortizar el capital, lo que implica un desembolso de más de USD 1.632 millones solo por este concepto en 2026.

Analistas y expertos advierten que la insostenibilidad de este modelo radica en que el Estado destina casi la totalidad de sus ingresos permanentes a pagar a sus acreedores. Esto genera un desplazamiento de recursos vitales, donde sectores golpeados como la salud, educación, seguridad e infraestructura pierden prioridad frente al cumplimiento de las obligaciones financieras.

Este fenómeno, conocido como un modelo de “crecimiento basado en el endeudamiento” (debt-led growth), ha llevado a que el Estado se endeude incluso para cubrir su funcionamiento básico.

La sostenibilidad fiscal de Ecuador parece inalcanzable mientras el déficit fiscal no se corrija. Las proyecciones indican que, aunque se cumplan las metas del FMI, el indicador deuda/PIB seguirá una tendencia ascendente hasta 2028 si no se logran superávits primarios constantes

Expertos sugieren que el país podría verse obligado a una nueva reconfiguración de plazos o renegociación de sus deudas a partir de 2026, dado que la meta de financiamiento de USD 16.000 millones para ese año -tal como está en el Presupuesto General del Estado- parece “poco realista” bajo las condiciones actuales de mercado y el limitado espacio con organismos multilaterales.

 

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