Los cerebros detrás del fenómeno mundial de Netflix, Matt y Ross Duffer, han decidido abrir el baúl de sus secretos creativos. Stranger Things, la serie que cautivó a audiencias de todas las edades con su nostalgia ochentera, eleva la apuesta en su última temporada integrando referencias que van mucho más allá de los sospechosos habituales como Stephen King o Steven Spielberg.
Cámaras al estilo de Alfonso Cuarón
En uno de los momentos más tensos del cuarto episodio, los protagonistas emprenden una misión de rescate en un campamento militar bajo el asedio de los Demogorgones. Para capturar la desesperación del momento, los Duffer admitieron haberse inspirado en el virtuosismo técnico del director mexicano Alfonso Cuarón en su cinta Hijos del Hombre.

Ross Duffer explicó que buscaron replicar esa sensación de caos inmersivo: «Hay un instante donde Finn Wolfhard observa el desastre y se mueve entre los escombros; es una referencia directa al trabajo de Clive Owen en el thriller postapocalíptico». Aunque parece una sola toma, la secuencia tuvo que ser ensamblada digitalmente debido a las restricciones de tiempo y seguridad al trabajar con actores menores de edad.
Terror visceral y visiones futuristas
Esta temporada, Will Byers (Noah Schnapp) experimenta una conexión aterradora al ver a través de los ojos de los monstruos. Para lograr esta estética, los creadores recurrieron al estilo de Sam Raimi en Evil Dead II, utilizando cámaras que simulan ser una fuerza maligna acechando en el bosque para generar adrenalina y sobresalto.

Asimismo, para evitar que las visiones se vieran artificiales, tomaron como referencia la película Minority Report. Según los directores, la forma en que Spielberg manejó la visualización de eventos futuros fue una piedra de toque fundamental para desarrollar la estética de los poderes psíquicos en Hawkins.
La influencia de la ‘Nouvelle Vague’ y el cine de culto
El villano Vecna (Henry Creel) utiliza un mundo de recuerdos para aprisionar a sus víctimas, entre ellas Max (Sadie Sink). Curiosamente, la paleta de colores de estos paisajes oníricos no provino del terror tradicional, sino del musical francés Piel de Asno del director Jacques Demy.

Matt Duffer destacó que buscaban un verde específico para los árboles, una exuberancia visual que fuera hermosa pero inquietante. Además, revelaron que la idea de la prisión mental se inspiró en The Peanut Butter Solution, una perturbadora película canadiense de los años 80 que dejó marcados a los creadores durante su infancia.
Acción de videojuegos y trampas mortales
El enfrentamiento final no estaría completo sin el ingenio de los jóvenes. Los Duffer citaron el uso de trampas caseras como un sello de los 80, referenciando directamente a Nancy Thompson en Pesadilla en la calle Elm. De hecho, la Nancy Wheeler de la serie rinde homenaje a su tocaya al utilizar fuego contra el Demogorgon.
Por otro lado, las nuevas habilidades físicas de Once (Millie Bobby Brown) tienen una raíz moderna: el videojuego Sekiro: Shadows Die Twice.

«Nos preguntan mucho por películas, pero los videojuegos nos han influenciado casi con la misma frecuencia», concluyeron los creadores, quienes incluso tuvieron que recrear digitalmente granadas de agua que ya no se comercializan para una escena que homenajea a The Lost Boys.
Fuente: Infobae