Tras un extenso periodo de incertidumbre que se prolongó por más de 20 días, el Gobierno de Estados Unidos oficializó su reconocimiento a Nasry Asfura, abanderado del Partido Nacional, como el legítimo ganador de las elecciones presidenciales en Honduras.
Este respaldo diplomático se produce inmediatamente después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) confirmara los datos oficiales, superando un escenario de fuertes cuestionamientos y acusaciones de fraude interpuestas por bloques de oposición como el Partido Liberal y el movimiento LIBRE.
Ejes de la relación bilateral
Mediante un pronunciamiento del Departamento de Estado, la nación norteamericana manifestó su disposición para colaborar estrechamente con la administración entrante. Los puntos clave de la agenda conjunta incluyen:
- Fortalecimiento de la seguridad bilateral y regional.
- Estrategias para mitigar la migración irregular hacia suelo estadounidense.
- Consolidación de vínculos comerciales y económicos.
Asimismo, Washington hizo un llamado a la estabilidad política:
«Instamos a todas las partes a respetar los resultados para garantizar una transición de poder pacífica hacia el presidente electo Nasry Asfura»
reza el comunicado oficial.
Cabe recordar que la administración liderada por Donald Trump había mostrado su simpatía hacia la candidatura oficialista desde etapas tempranas. Sin embargo, las exigencias previas de Estados Unidos para acelerar el escrutinio generaron roces diplomáticos, siendo catalogadas en su momento por las autoridades de Tegucigalpa como actos de injerencia externa.
Fuente: Infobae