El acto de estrechar las manos es, sin duda, uno de los gestos más universales y reconocidos que existen en la actualidad. Aunque hoy lo vemos como algo cotidiano, su origen se remonta a miles de años atrás, naciendo como un potente símbolo de paz, respeto y transparencia entre los seres humanos.
Investigaciones históricas han detectado que este saludo ya aparecía en diversas expresiones artísticas de la antigüedad. El gesto, que consiste en sujetar la mano derecha del interlocutor, ha servido tradicionalmente para confirmar acuerdos y demostrar que ninguna de las partes portaba armas, consolidando la confianza mutua.
Las raíces en la Antigua Grecia
Diversos estudios arqueológicos han identificado representaciones de este saludo en esculturas que datan del siglo V antes de Cristo. Estas piezas artísticas demuestran que, ya en esa época, el gesto era parte fundamental de la etiqueta social y los rituales ciudadanos.
Según la arqueóloga Janet Burnett Grossman, el término utilizado por los griegos para denominar esta acción era “dexiosis”, cuya traducción literal es “tomar la mano derecha”. En el contexto de las estelas funerarias, este ademán representaba un vínculo inquebrantable de afecto, simbolizando la conexión entre quienes partían y quienes se quedaban.

Un símbolo de hermandad entre potencias
El apretón de manos no fue exclusividad de los griegos. Los registros históricos señalan que los asirios también lo empleaban con fines diplomáticos. Una prueba fehaciente es un relieve que muestra al rey Shalmaneser III junto a un gobernante babilónico; la imagen destaca por mostrar a ambos líderes en un plano de absoluta igualdad, dejando de lado cualquier señal de dominio o sumisión.
| Cultura | Periodo Estimado | Significado Principal |
|---|---|---|
| Griegos | Siglo V a.C. | Conexión, afecto y despedida |
| Asirios | Siglo IX a.C. | Igualdad y alianzas políticas |
| Cuáqueros | Siglo XVII | Democratización del saludo |

La democratización del saludo en la modernidad
Con el paso de los siglos, el gesto evolucionó y adquirió un tinte más social en el mundo occidental. En el siglo XVII, la comunidad de los cuáqueros en América jugó un papel crucial al adoptar el apretón de manos como su saludo oficial. Su intención era eliminar las jerarquías impuestas por las reverencias aristocráticas, promoviendo un trato igualitario entre todas las personas sin importar su estatus económico o político.
“El apretón de manos transformó la interacción social, reemplazando la sumisión de la reverencia por un símbolo de reconocimiento mutuo y confianza ciudadana.”

En la actualidad, este breve contacto físico sigue manteniendo su esencia como un vehículo de bienvenida y cierre de negocios. Desde un encuentro informal hasta la firma de tratados internacionales, estrechar la mano sigue siendo la forma más directa de decir que existe disposición al diálogo y respeto por el otro. La historia nos demuestra que, más allá de la tecnología, los gestos humanos básicos siguen siendo el pegamento de nuestra civilización.
Fuente: Infobae