El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha abierto la puerta a un escenario donde el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) podría mantener un armamento limitado. La propuesta contempla la entrega de sus armas más pesadas a cambio de conservar armamento ligero que, según sus criterios, no representaría una «amenaza inminente» para la seguridad de Israel.
En declaraciones a la prensa, Rubio enfatizó la necesidad de un desarme significativo: «Me gustaría que nos enfocáramos en el tipo de armamento y capacidades que Hamás necesitaría para amenazar o atacar a Israel como base para el desarme. Porque no habrá paz si dentro de dos años Hamás lanza cohetes, mata israelíes o comete, Dios no lo quiera, otro 7 de octubre».
La postura de Estados Unidos subraya que la inversión en la reconstrucción de Gaza es inviable si persiste el riesgo de futuros conflictos. «¿Quién va a invertir en reconstruir un lugar que será destruido nuevamente en una guerra futura?», se cuestionó el funcionario, resaltando la importancia de la estabilidad a largo plazo.
El desarme fue catalogado como «crucial» por Rubio, quien además explicó que estos detalles deberán ser abordados en las mesas de negociación por los equipos técnicos. «Tendría que ser algo que estén dispuestos a aceptar, algo que nuestros socios puedan presionar para que acepten. También tiene que ser algo con lo que Israel esté de acuerdo», añadió, señalando la complejidad del proceso.
Señaló la importancia de conceder «tiempo» para el diálogo y asegurar un consenso entre las partes. El objetivo principal es claro: «No puede existir un Hamás que amenace a Israel en el futuro. Si pueden hacerlo, no habrá paz, así que ese es el objetivo», sentenció.
Recordamos que un pacto anterior, alcanzado en octubre, incluyó un alto el fuego y la entrega de rehenes, aunque los bombardeos israelíes continuaron, bajo el argumento de combatir a «terroristas». La recuperación de los cuerpos de rehenes también ha sido un punto clave de las negociaciones.
La segunda fase de dicho acuerdo, aún pendiente de implementación, preveía la formación de una autoridad temporal, posiblemente liderada por el entonces presidente estadounidense Donald Trump. Esta entidad tendría la tarea de supervisar la situación y coordinar una fuerza de seguridad internacional, con participación de diversas naciones.
El rol de esta fuerza internacional sería fundamental para garantizar la desmilitarización de la Franja de Gaza. Esto incluiría la destrucción de infraestructura militar de Hamás y la prevención de su reconstrucción, así como el desmantelamiento de armamento en manos de grupos armados no estatales.
Fuente: Infobae