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Brasil: Pena máxima por intento de golpe de Estado

El Tribunal Supremo de Brasil ha dictado la pena más severa hasta la fecha en el marco del proceso contra los implicados en el intento de golpe de Estado. El general retirado del Ejército, Mário Fernandes, quien ocupó el cargo de secretario ejecutivo de la Presidencia, ha sido sentenciado a 26 años y seis meses de prisión. Esta histórica decisión judicial marca un hito en la respuesta legal al desafío contra el orden democrático que tuvo lugar entre 2022 y 2023, impulsado por el expresidente Jair Bolsonaro.

En una resolución unánime, el Supremo Tribunal Federal brasileño sentenció a cinco de las seis personas imputadas en el segundo grupo de acusados por su participación en los hechos del 8 de enero de 2023. Junto al general Fernandes, también recibió una condena de 24 años y seis meses de cárcel el entonces director de la Policía Federal de Carreteras, Silvinei Vasques. Por su parte, los exasesores presidenciales Marcelo Câmara y Filipe Martins, este último encargado de asuntos internacionales, fueron sentenciados a 21 años de prisión cada uno. La exdirectora de Inteligencia del Ministerio de Justicia, Marília Alencar, recibió una pena de ocho años y seis meses. Los delitos que fundamentan estas condenas incluyen el intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho, golpe de Estado, pertenencia a organización criminal armada, daños agravados y deterioro del patrimonio.

Adicionalmente, la Corte ha determinado la pérdida de sus cargos públicos para Marília Alencar, quien se desempeñaba como delegada de la Policía Federal, y Silvinei Vasques, exsecretario municipal de Desarrollo Económico en San José, Santa Catarina. La sentencia también contempla la suspensión de los derechos políticos de los cinco condenados por un periodo de ocho años, impidiéndoles votar o ser candidatos. Según el comunicado judicial, los sentenciados deberán afrontar el pago conjunto de una multa de 30 millones de reales brasileños (aproximadamente 4,6 millones de euros) por concepto de daño moral colectivo, una responsabilidad compartida por su involucramiento en los disturbios del 8 de enero de 2023.

En contraste, el delegado de la Policía Federal Fernando Oliveira fue absuelto por falta de pruebas concluyentes. El juez instructor del caso, Alexandre de Moraes, aclaró que, si bien Oliveira pudo haber tenido conocimiento de los planes golpistas, la investigación no aportó evidencia suficiente de su participación activa en la conspiración.

Un Proceso Judicial sin Precedentes

El proceso judicial, uno de los más extensos en la historia de Brasil, abarcó un total de 1.734 acciones penales, de las cuales 619 se refieren a delitos graves como tentativa de golpe de Estado y participación en organizaciones criminales. Hasta la fecha, el Supremo ha emitido 810 sentencias condenatorias, además de 14 absoluciones. Actualmente, 346 causas penales permanecen en investigación y se han presentado 98 acusaciones formales, muchas de ellas vinculadas a la financiación de los disturbios, lo que ha requerido pesquisas más profundas y complejas.

Durante la sesión en la que se anunciaron estos fallos, la jueza decana Carmen Lúcia destacó la importancia de la decisión: «Es inédito en la historia de Brasil que el Tribunal Supremo haya sido llamado, si no para prevenir, al menos para dejar claro que toda forma de agresión contra la democracia, las instituciones democráticas y el Estado democrático de Derecho tiene hoy una respuesta conforme a la legislación brasileña». Subrayó que el sistema judicial brasileño está preparado para enfrentar estos desafíos, basándose en la independencia e imparcialidad del Poder Judicial.

El Supremo Tribunal Federal ha llevado a cabo esta compleja investigación por fases, siendo este el último de los cinco juicios de la segunda tanda. Las condenas, inhabilitaciones políticas y sanciones económicas buscan establecer un precedente jurídico firme ante cualquier amenaza a la institucionalidad, mientras continúan las investigaciones para identificar y responsabilizar a quienes financiaron y apoyaron la conspiración que buscó desestabilizar la democracia en Brasil.

 

Fuente: Infobae

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