El chef Germán Martitegui, conocido por ser el miembro más severo del panel de jueces en MasterChef Celebrity, ha decidido sinceramente abordar la percepción pública sobre su personaje en el popular reality show. Tras años siendo señalado como el juez «difícil» o incluso «malo», Martitegui compartió sus pensamientos en una reciente entrevista, defendiendo su postura y explicando la dinámica detrás de cámaras.
En medio de una temporada marcada por fuertes cruces y testimonios de ex participantes que expresaron incomodidad con sus comentarios, Martitegui hizo un llamado a la calma. «Charlemos tranquilos», solicitó al inicio de la conversación, destacando que la experiencia dentro del estudio es significativamente diferente a lo que finalmente se transmite en televisión. «Es un MasterChef distinto totalmente, está muy bueno, pero yo lo estoy pasando muy bien, me estoy divirtiendo. El clima dentro del estudio es de mucha diversión, es lo que veo», afirmó con convicción.
Respecto a cómo los concursantes perciben sus gestos, miradas y las afiladas devoluciones, el reconocido cocinero admitió que su rol en el programa es en gran medida una construcción para la pantalla. «Yo casi no tengo contacto con los participantes. El personaje este, o los tres personajes nuestros, se retroalimentan. Uno termina haciendo lo que la gente espera que el Martitegui jurado haga», confesó, evidenciando cómo la expectativa del público moldea su figura televisiva.
Martitegui reconoció que la imagen de «malo» no solo está fuertemente arraigada, sino que también genera curiosas reacciones en la vida real. «De hecho, cuando me ven bueno, la gente me para y me dice: ‘Estás muy bueno’», relató entre risas, lo que sugiere que los espectadores ya han normalizado la dualidad entre el juez implacable y la persona fuera de cámara.
Cuando se le preguntó directamente si el público prefiere un Martitegui severo en lugar de uno complaciente, el chef no titubeó. «Yo creo que es más divertido ver a un malo que a un bueno», sentenció. Además, ofreció una perspectiva crucial para entender muchas de las controversias generadas: «Son ocho horas acá adentro y se edita todo en 60 minutos. Pasan un montón de cosas que no se ven». Con estas palabras, reiteró la influencia fundamental de la edición televisiva en la construcción de la atmósfera y los conflictos que se ven al aire.

Las críticas de ex concursantes también fueron tema de conversación. Al mencionar el caso de Rocío Marengo, quien había expresado haber tenido una mala experiencia, Martitegui se defendió de manera contundente. «Estás hablando de una participante entre 175», señaló inicialmente, para luego añadir: «Marengo no la pasó nunca bien en ningún lado igual, ella suele ser peleadora». No obstante, matizó su postura general: “Yo no me peleo con nadie. Yo hablo desde una posición más que nada de los platos y creo que nunca le dije nada personal a nadie. Y si lo dije, pido perdón, pero me parece que no”.
Ante la inminencia del repechaje, donde volverá a encontrarse con antiguos competidores, el jurado dejó claro que no modificará su enfoque. Lejos de suavizar su estilo, concluyó la entrevista con una afirmación rotunda que resume su actitud frente a las críticas y lo que está por venir: «No me callo más».
Mientras Damián Betular suele encarnar al juez empático y Donato De Santis al técnico equilibrado, Germán Martitegui refuerza su papel como el miembro más estricto del trío. Está convencido de que esta dinámica de tensión es una parte integral del juego y, según sus propias palabras, contribuye a que MasterChef Celebrity sea un programa más entretenido para la audiencia.
Fuente: Infobae