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Stewart Copeland Revive The Police: ¡Un Espectáculo Sinfónico Imperdible!

A menudo, los intentos de fusionar la música pop con arreglos orquestales pueden generar resultados dispares. Sin embargo, en esta ocasión, la audaz propuesta de Stewart Copeland, uno de los pilares de The Police, para reimaginar el catálogo de la icónica banda, prometía ser diferente. A pesar de la vorágine de fin de año, el viaje hacia el corazón de Buenos Aires se sentía justificado.

Y la expectativa se cumplió. Lo que se vivió fue una velada sublime, rebosante de talento musical, energía desbordante y profunda emoción. Esto se debe, en gran parte, al inigualable repertorio de The Police, una de las agrupaciones fundamentales del rock del siglo XX, cuyo legado sigue resonando potentemente. Su habilidad para conjugar un sonido de trío contundente –bajo, guitarra y batería– con influencias del new wave, y luego expandirlo con matices adicionales, dio vida a himnos generacionales que generaron un fervor comparable a la beatlemanía en los años 80.

Los integrantes de The Police, Sting, Andy Summers y el protagonista de la noche, Stewart Copeland, no eran novatos al unirse a la vanguardia de la «nueva ola». Comprendieron la dirección del viento musical y, liderados por un compositor carismático y dotado, junto a músicos excepcionales, crearon una discografía de joyas pop-rock y reggae sin precedentes. Una banda de rock en su máxima expresión, capaz de conectar masivamente con un público en un momento específico, a través de una colección de canciones infalibles. Todos en Ecuador conocemos al menos un éxito de The Police.

Un ensamble sinfónico dirigido por Nico Sorin potenció la calidad de las versiones de los clásicos de The Police

El motivo de este relato es, precisamente, el espectáculo que Stewart Copeland ofreció en el Teatro Gran Rex. Ante un público mayoritariamente adulto, testigo y partícipe de esos años dorados, la presentación fue, sencillamente, espectacular. El título del show, Police Deranged, evoca con un toque de ironía, tan característico del artista, una reinterpretación «salvajemente innovadora» del legado de la banda.

La puesta en escena combinó un trío principal –con Copeland en la batería y las talentosas argentinas Lula Bertoldi y Brenda Martin de Eruca Sativa, a quienes se sumó el baterista Gabriel Pedernera–, tres vocalistas afroamericanas de gran potencia, un pianista, dos percusionistas y, como elemento distintivo, un imponente ensamble sinfónico dirigido por Nico Sorin. Esta fusión de sonoridades dio lugar a versiones frescas de himnos inolvidables.

El carisma y la calidad de interpretación de Stewart Copeland potenciaron una noche inolvidable

Entre los temas que resonaron se encontraron:

  • “Spirits in the Material World”
  • “Roxanne”
  • “Everything she does is magic”
  • “Message in a bottle”
  • “Can’t stand losing you”
  • “King of Pain”
  • Y, por supuesto, “Every breath you take”.

Además, no faltaron las inconfundibles piezas reggae de The Police, quienes supieron adaptar este género al estilo anglosajón con un toque pop distintivo, como “One world (not three)” y la emotiva “Walking on the Moon”. La sinergia entre el pulso rock-reggae de las composiciones originales y la orquestación, ejecutada con precisión y buen gusto, creó una atmósfera sonora envolvente.

A todo esto se suma el innegable carisma de Stewart Copeland, quien ofreció una actuación que alternó momentos de humor con demostraciones magistrales de su pericia en la batería. La sensación de estar presente, de ver al ídolo de los pósters de la infancia materializado en el escenario, es una experiencia única que solo el directo puede brindar.

La influencia y el legado de The Police se reflejaron en la respuesta entusiasta de una audiencia mayormente adulta

Existe una magia particular cuando leyendas del rock visitan Buenos Aires. Ver de cerca a figuras como los Stones, Ringo, Paul, Dylan, Lou Reed, o Ozzy Osbourne, es presenciar cómo la imagen de los pósters cobra vida. Gracias a mi profesión, he tenido la fortuna de vivir estas experiencias, superando incluso los sueños de aquel adolescente que descubría el rock.

Retomando la idea inicial, mi presentimiento de que este experimento sinfónico sobre canciones que atesoro en el corazón era viable, no me defraudó. A pesar del cansancio inherente al fin de año, fue una de las mejores noches del año. ¡Gracias, Stewart!

[Fotos: Laura Tenenbaum]

Fuente: Infobae

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