Adé milita desde 2023 en Liga de Quito, el Rey de Copas del fútbol ecuatoriano, con el que se convirtió en el primer futbolista haitiano en conquistar un torneo de la Conmebol al ganar la Copa Sudamericana de ese mismo año.
Ante la violencia desatada por bandas organizadas acusadas de asesinatos, violaciones, saqueos y secuestros, Adé no ha podido regresar a su país desde 2021, cuando se vinculó al fútbol ecuatoriano, siguiendo la recomendación de una hermana mayor.
En Estados Unidos viven su único hijo de seis años, una hermana y su madre. El miedo le desanima a regresar a Haití, país que también extraña por su cálido clima, sus playas y «buenos platos» como el griot (cerdo frito), pero no pierde la esperanza.
Adé, de 35 años, clama «a todos los que tienen el país bajo control» que «tomen conciencia» de los efectos de la crisis política, humanitaria y de seguridad que golpea a Haití, donde cientos de miles de personas han sido desplazadas dentro y fuera de las fronteras.
«Entiendan un poquito lo que es la paz, lo que es la tranquilidad. Lo merecemos todo ser humano y nosotros, toda la gente que dejó su casa, que dejó su familia atrás, queremos regresar», dijo Adé en entrevista con la AFP.
Con «un país en guerra», como lo describió su propio presidente Laurent Saint-Cyr, Haití se clasificó al Mundial de Norteamérica, un bálsamo para las duras dificultades de su población.
Sembrados en el Grupo C, el pentacampeón Brasil, Escocia y Marruecos serán los rivales del seleccionado caribeño, que, debido a la inseguridad, estableció como sede a Curazao, hasta el punto de que su actual entrenador, el francés Sébastien Migné, no ha podido pisar la nación.
«Fue un camino difícil y estoy viviendo un sueño desde niño. Crecí escuchando a los grandes (mayores) siempre diciendo que Haití jugó un Mundial en el año 74», señaló el baluarte de la zona defensiva.
«Sabemos lo que vamos a jugar, los equipos y jugadores que tenemos al frente (…) pero humildemente somos Haití y también sabemos lo que podemos dar», agregó.