En la provincia de Neuquén se ha reportado un nuevo caso de tos convulsa, una enfermedad que genera preocupación a nivel nacional. Las autoridades sanitarias de la provincia confirmaron el diagnóstico en una beba de tan solo dos meses de edad, quien se encuentra actualmente internada en el Hospital Dr. Horacio Heller bajo cuidados médicos intensivos.
La pequeña paciente presenta dificultades respiratorias y está recibiendo asistencia de oxígeno mientras permanece en aislamiento. A pesar de la gravedad del cuadro, se informa que su estado es estable y sin riesgo inminente. La familia de la niña la acompaña de cerca. Es importante destacar que la bebé ha recibido la primera dosis de la vacuna quíntuple, lo que subraya la vital importancia de completar los esquemas de inmunización según el calendario oficial.
Este caso en Neuquén se suma a una tendencia preocupante a nivel nacional. El Ministerio de Salud de la Nación ha alertado sobre un repunte considerable de la tos convulsa (también conocida como coqueluche o tos ferina) en el país durante este año. El último Boletín Epidemiológico Nacional detalla que se acumulan 5.110 sospechas y 688 casos confirmados hasta mediados de noviembre, una cifra que no se veía desde el año 2020. Lamentablemente, se han registrado siete fallecimientos, todos en menores de dos años, lo que intensifica la alarma sanitaria.
El análisis de la situación epidemiológica revela una concentración de casos en las regiones Centro y Sur del país, con un foco particular en la Provincia de Buenos Aires y una conexión con el brote surgido en Tierra del Fuego, identificada como uno de los epicentros recientes. Desde principios de julio, se observa una curva ascendente sostenida que aún no muestra signos de desaceleración, incrementando la vigilancia en la Región Centro.
El Riesgo para los Más Pequeños y el Rol Clave de la Vacunación

Desde el Ministerio de Salud de Neuquén se reitera la importancia de mantener las medidas preventivas. Se recuerda que la coqueluche tiene su mayor impacto en lactantes y niños pequeños. Los adolescentes y adultos pueden presentar síntomas leves o atípicos, lo que facilita su diseminación inadvertida, aumentando el riesgo para los más vulnerables.
La vacunación se posiciona como el pilar fundamental de la estrategia de prevención. El esquema nacional incluye la vacuna con componente pertussis a los dos, cuatro, seis meses, entre los quince y dieciocho meses, y a los cinco y once años. Además, desde 2012, se recomienda activamente una dosis para embarazadas a partir de la semana veinte de gestación en cada embarazo.
Un informe reciente del Ministerio de Salud señala que, si bien existen vacunas seguras y efectivas, a nivel global, regional y nacional se observa un descenso progresivo en las coberturas de vacunación. Esta situación conlleva una acumulación de personas susceptibles a contraer la enfermedad, exacerbando la problemática.
En cuanto a las coberturas, provincias como Tierra del Fuego, La Pampa, Jujuy, Neuquén, Mendoza y San Juan se destacan por mantener buenas tasas de inicio y refuerzo de esquemas. En contraste, distritos como Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y Misiones muestran niveles intermedios o bajos, especialmente en los refuerzos de los cinco y once años.
Síntomas, Diagnóstico y Recomendaciones Oficiales

La tos convulsa es una enfermedad respiratoria aguda de alta contagiosidad. Se caracteriza por episodios de tos intensa y recurrente, a menudo acompañados de vómitos, dificultad para respirar, cambios en el color facial o pausas respiratorias. En los lactantes menores de seis meses, el síntoma predominante puede ser la dificultad para respirar, incluso sin tos evidente.
Las autoridades sanitarias, junto con organismos internacionales, enfatizan la importancia de la consulta médica inmediata ante la aparición de ataques de tos prolongados, coloración azulada o pálida de la piel, dificultad respiratoria, vómitos o pausas notables en la respiración.
El patrón cíclico de la coqueluche, con picos cada tres a cinco años, exige una vigilancia epidemiológica constante. La enfermedad evoluciona en tres fases: catarral, paroxística y de convalecencia. Los casos más severos se presentan generalmente en aquellos que no han recibido o completado sus esquemas de vacunación.
Fuente: Infobae