La revolución de los medicamentos conocidos como GLP-1, entre ellos Ozempic y Wegovy, ha marcado un antes y un después en la lucha contra el sobrepeso para millones de personas en todo el mundo. Figuras de renombre, como la icónica tenista Serena Williams, han catapultado su popularidad, compartiendo sus positivas experiencias. Sin embargo, la euforia por los rápidos resultados se ve empañada por crecientes advertencias de médicos y pacientes sobre un efecto secundario que genera alarma: la disminución de masa muscular y una notable sensación de debilidad.
La participación de Serena Williams en campañas publicitarias, donde describe los GLP-1 no como un «atajo» sino como «ciencia», resuena con la esperanza de muchos que, tras innumerables intentos fallidos con métodos tradicionales, han encontrado en estos fármacos una solución efectiva. La atleta, por ejemplo, compartió cómo perdió 14 kilogramos tras su último embarazo gracias a este tratamiento. No obstante, esta narrativa de éxito es contrastada por testimonios de usuarios que, a pesar de ver bajar la balanza, experimentan una preocupante merma en su fuerza y vitalidad.
En foros y comunidades virtuales dedicadas a los GLP-1, abundan los relatos de quienes, al iniciar el tratamiento, notan una pérdida de volumen muscular y una dificultad creciente para desempeñar tareas cotidianas. Un caso ilustrativo menciona a Sam, apasionado por el levantamiento de pesas y el CrossFit. A pesar de consumir 100 gramos diarios de proteína y mantener un estilo de vida activo, relató sentir cómo sus músculos «se estaban descomponiendo». Su interrogante, «¿Esto es normal?», refleja la incertidumbre de muchos.

Otros usuarios reportan fatiga al subir escaleras o debilidad al realizar actividades domésticas, incluso aquellos que previamente gozaban de buena salud y un físico activo.
Pérdida muscular: causas, riesgos y población vulnerable
La inquietud por la pérdida de masa muscular tras el uso de GLP-1 no es exclusiva de personas sedentarias. Los expertos consultados enfatizan la importancia crucial del entrenamiento de fuerza y una dieta rica en proteínas para todos los pacientes que utilizan estos medicamentos, sin importar su edad o nivel de actividad física.
El Dr. Robert Lustig, un destacado científico metabólico de la Universidad de California-San Francisco, utiliza una analogía para explicar la situación: compara estos fármacos con una «curita». «No hay nada de malo en una curita. Pero si no limpias la herida antes de ponerla, la curita es necesaria, pero no suficiente», explicó. El Dr. Lustig advierte que, sin modificaciones en la alimentación y el ejercicio, los beneficios de los GLP-1 pueden verse eclipsados por efectos adversos como la debilidad muscular.
El peligro se acentúa significativamente en los adultos mayores, un grupo demográfico que representa una parte cada vez mayor de quienes recurren a los GLP-1. Las estadísticas indican que aproximadamente una cuarta parte de las recetas de estos fármacos en 2024 fueron para personas de más de 65 años. En este segmento poblacional, la pérdida de masa muscular puede elevar drásticamente el riesgo de caídas, una de las principales causas de mortalidad en la tercera edad. Cabe recordar que más de 40.000 estadounidenses mayores fallecieron por caídas en 2023, y esta tasa se ha triplicado desde 1990.

Este fenómeno también afecta a individuos con un peso saludable que optan por los GLP-1 como medida preventiva, buscando reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares o deterioro cognitivo. Para estos pacientes, la pérdida de músculo puede tener repercusiones aún más graves, dado que la masa muscular es fundamental para mantener la movilidad y la independencia a medida que envejecemos.
Las causas de la pérdida de fuerza y músculo asociadas al uso de GLP-1 no se atribuyen únicamente al fármaco en sí, sino también a los cambios en el estilo de vida que suelen acompañar al tratamiento. Un estudio de la Universidad de Utah, citado por la misma fuente, sugiere que la debilidad observada se debe principalmente a una ingesta calórica insuficiente.
En experimentos realizados con ratones, los investigadores notaron que, si bien la masa muscular no se veía drásticamente reducida, los animales perdían fuerza funcional por falta de energía. «La fuerza no depende solo de la cantidad de músculo, sino de la capacidad para utilizarlo eficazmente. Hay un componente energético», explicó Katsu Funai, autor principal del estudio. El Dr. Funai recomienda ajustar las dosis y evitar una pérdida de peso excesivamente rápida para minimizar estos efectos.

Los ensayos clínicos han corroborado que, en promedio, hasta un 40% del peso perdido con semaglutida —el componente activo de Ozempic y Wegovy— corresponde a masa muscular. Ante esta evidencia, los expertos recalcan la urgencia de complementar el tratamiento con una dieta equilibrada y ejercicio de fuerza. Nayan Patel, un farmacéutico especializado en el seguimiento de pacientes con GLP-1, advierte: «Si no cambias tus hábitos, puedes verte bien y perder peso, pero metabólicamente tu cuerpo estará en crisis».
Hábitos y recomendaciones para usuarios de GLP-1
Las directrices para quienes utilizan estos medicamentos son claras y se centran en dos pilares fundamentales: una dieta rica en proteínas —incluyendo alimentos como huevos, frutos secos, legumbres, aves y pescado— y la reducción de carbohidratos y azúcares. El ejercicio de fuerza se presenta como un componente esencial para preservar la masa muscular y mantener la energía.
Organizaciones como Mass General sugieren una rutina de actividad física que combine 150 minutos semanales de ejercicio moderado, como caminar o andar en bicicleta, con al menos dos sesiones de entrenamiento de fuerza y ejercicios de flexibilidad.

El debate en torno a la «cultura del atajo» en la salud se intensifica a medida que los GLP-1 se afianzan como una herramienta poderosa para la pérdida de peso. Si bien estos fármacos ofrecen una esperanza renovada para quienes no han hallado éxito con métodos convencionales, los especialistas insisten firmemente en que no son un sustituto de los hábitos saludables.
«Más no siempre es mejor», recordó el Dr. Funai, haciendo hincapié en la necesidad de un enfoque integral y equilibrado. La visión de los expertos es contundente: los GLP-1 pueden ser un impulso inicial invaluable en el camino hacia la pérdida de peso, pero sin una base sólida de alimentación y ejercicio, los riesgos potenciales podrían superar los beneficios. El verdadero desafío para los pacientes reside en comprometerse con un cambio de hábitos que asegure la sostenibilidad de los resultados y proteja su salud a largo plazo.
Fuente: Infobae