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Shaq O’Neal: El millonario despilfarro de su primer sueldo en 45 minutos

La imponente figura de Shaquille O’Neal marcó una era en la NBA. Más allá de sus 2,16 metros y su potencia arrolladora, el carisma de «Shaq» trascendió las canchas. Ahora, el legendario pívot revela un episodio memorable: cómo su primer sueldo millonario se esfumó en apenas 45 minutos.

Proveniente de un entorno humilde y de formación militar, el salto de Shaquille a la élite del baloncesto, tras ser seleccionado por los Orlando Magic en el draft de 1992, fue vertiginoso. La fama y las oportunidades comerciales golpearon a su puerta antes incluso de debutar. Una empresa de cromos deportivos le ofreció la estratosférica suma de un millón de dólares por el uso de su imagen. Para el joven de 20 años, la cifra parecía inalcanzable y prometía cumplir cualquier anhelo.

Como muchos jóvenes que experimentan el éxito repentino, la impulsividad dictó las primeras decisiones financieras de O’Neal. Su sueño, largamente acariciado, era poseer un Mercedes-Benz negro. Sin demoras, se dirigió al concesionario y adquirió el coche soñado por cerca de 150.000 dólares, sin considerar siquiera ofertas o planes de financiación.

Shaquille O’Neal

La sorpresa llegó al regresar a casa. Su padrastro, Philip Harrison, ante la ostentosa adquisición, le preguntó con franqueza: «Está bien, ¿y dónde está el mío?«. Imposibilitado de negarse y deseoso de compartir su fortuna, Shaquille regresó al concesionario y compró otro Mercedes. Acto seguido, su madre, Lucille O’Neal, expresó su deseo de tener un coche más pequeño, dando pie a una tercera compra. La generosidad se extendió a trajes, joyas y obsequios para amigos, desatando una verdadera fiesta de gastos.

El ritmo frenético de desembolsos alertó a su entidad bancaria. El propio O’Neal narra con humor la anécdota: «Gasté un millón de dólares en unos 45 minutos. Recibí un cheque de una marca de cromos… Siempre quise un Mercedes negro sobre negro. Fui y lo compré. Llegué a casa y mi padre dijo: ‘Está bien, ¿dónde está el mío?’. Fuimos y compramos otro. Luego mi madre dijo que quería uno. Compré tres coches, joyas… y el del banco me llamó al día siguiente para decirme: ‘Hijo, te vas a arruinar si sigues así’”.

La llamada del gerente del banco, tras constatar la vertiginosa salida de fondos, sirvió como una crucial advertencia. Shaquille comprendió que el millón de dólares inicial no era la cifra neta; tras los impuestos, la cantidad disponible se reducía a unos 600.000 dólares. El joven astro había comprometido seriamente su patrimonio antes de disputar su primer partido profesional.

Shaquille O’Neal, una leyenda imborrable de la NBA

El legado de O’Neal en el baloncesto es indiscutible. Conquistó cuatro anillos de la NBA (tres con los Lakers, uno con el Heat), fue elegido MVP de la liga y tres veces MVP de las Finales. Su dominio físico obligó a la liga a adaptar reglas y estrategias. Integrante del Salón de la Fama, es considerado uno de los mejores pívots de la historia.

En la segunda mitad de su carrera y tras su retiro, O’Neal demostró una notable visión para los negocios. A diferencia de muchos deportistas, construyó un imperio diversificando su fortuna. Hoy, es reconocido como analista de televisión, DJ internacional bajo el nombre de “DJ Diesel”, y propietario de exitosas franquicias de restauración y gimnasios. Además, fue parte del grupo pionero de inversores en Google, consolidando su éxito también fuera de las canchas.

Fuente: Infobae

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