A pocos días de cumplirse dos años desde que dejó en pausa su cargo como jueza laboral de la Corte Provincial del Guayas, la exministra del Trabajo, Ivonne Núñez, retornó a la institución. Allí comentó cómo tomó la decisión del presidente Daniel Noboa de aceptar su renuncia, lo destacado de su gestión y lo que quedó pendiente y considera se debe continuar impulsando en la cartera de Estado.
¿Cómo recibió la noticia de que el presidente aceptó su renuncia?
Con mucha alegría. Me faltaba media hora para llegar a Loja el lunes, por carretera, y cuando me llamaron a decir que el presidente había aceptado mi renuncia, primero me alegré. Lo que hice fue darle la vuelta al carro y nos regresamos a Guayaquil.
¿Por qué se alegró?
Porque creo que mi periodo debió haber concluido aceptando la renuncia en mayo. Él dijo que yo debía continuar y evidentemente no podía retornar a la Corte ni asumir funciones de juez, si primero no se aceptaba la renuncia.
¿Entonces cero rencores, sin resentimientos?
Yo no conozco eso. Yo lo único que conozco es la alegría y el trabajo a favor de los ciudadanos.
Creo que el sistema judicial requiere atenciones muy urgentes y una de las principales es darle respuesta a todos los casos que se sustancian a nivel de los tribunales, esta es una tarea que siempre me gustó estar al día.
En redes se decía que su salida era por lo que dijo sobre el décimo, ¿cree que eso influyó en la decisión del Ejecutivo?
No, para nada. Además es verdad, la décima tercera remuneración en Ecuador tiene una exclusividad que no la tiene otra nación… De allí cualquier cosa que se diga o que se me impute, evidentemente las decisiones que yo como ministra de Estado asumí desde el primer día que conduje el Ministerio de Trabajo siempre van a tener laceraciones para aquellos que se sienten lastimados.
¿Después de cuánto tiempo regresa a la Corte?
A los dos años regreso. Salí el 22 de noviembre del 2023 a Quito, porque el 23 asumimos la conducción del Estado bajo el liderazgo del presidente Noboa. Así que retorno a los dos años a mis funciones de juez del primer tribunal de la sala laboral de la Corte Provincial del Guayas.
¿Se reunió con su predecesor, el ministro Harold Burbano?
Se entrega todo el informe y lo único que le pedí, le insistí, que no abandone la Ruta de la Empleabilidad, que es política de Estado, y creo que es uno de los más grandes trabajos que hice como ministra. Y que no abandone la página Encuentra Empleo.
¿Cómo queda el proceso para definir el salario básico unificado del 2026?
Entregué a los integrantes del Consejo Nacional de Trabajo y Salarios: empleadores y trabajadores, los informes que nos llegaron del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), del Ministerio de Economía y del Banco Central. Todos los informes, después que yo los leí, los analicé, le puedo decir que tenemos muy buena perspectiva para el próximo año.
La meta que el Ministerio del Trabajo se había fijado era llegar a un salario básico unificado de $ 500 para el año 2027.
Espero que la discusión y el debate se dé, primero, con conocimiento, segundo con altura y que se aprenda a negociar como nosotros lo hicimos. No ha sido fácil el manejo en el Consejo. Entrego una renovada dirigencia, tanto el sector de empleadores como los trabajadores. También es un avance muy importante porque hoy tenemos más mujeres de ambas partes en el Consejo.
¿Era posible llegar a $ 500 en el 2027?
Creo que sí es posible aumentar el salario básico por encima de los $ 15 para el 2026 y se puede superar de $ 15 a $ 18 para el 2027, evidentemente podríamos estar hablando de $ 500 y un poco más para el 2027.
¿Qué destaca de su gestión?
Creo que se ordenó lo que siempre fue materia de debate, de discusión y no sé lo quiso asumir, lo relacionado al mundo del sindicalismo. Finalmente se pudo evidenciar que muchas personas que actúan como dirigentes sindicales realmente no eran trabajadores, obreros.
Hablé con ellos y les dije: ‘voy a emitir un acuerdo ministerial, de ahora en adelante los dirigentes sindicales tienen que gozar del derecho natural de ser representante de los trabajadores’. Creo que eso fue una muy buena medida.
¿Qué otra medida más resalta?
Fue una buena medida ordenar todos los contratos colectivos. No creo que en Ecuador un ministro de Trabajo en un periodo de 24 meses haya firmado 81 contratos colectivos en el sector público de manera ordenada como lo hice, es decir, cumplir con los pisos y techos con dos decretos presidenciales, el 17-01, el 2-25. De igual manera, con los mandatos constituyentes 2, 4 y 8 y sobre todo con el dictamen previo del Ministerio de Economía. Lo logré.
Consecuentemente, se puso orden en el manejo de las finanzas públicas y le ahorré al país más de $ 400 millones en contratos colectivos en el sector público que en mi opinión violaron los dictámenes del Ministerio de Economía, porque no tuvieron dictamen previo, sino que utilizaron al Ministerio del Trabajo para conseguir mediante los tribunales de conciliación y arbitraje decisiones para suscribir contratos colectivos.
¿Se refiere a los contratos colectivos de Corporación Nacional de Electricidad, Corporación Nacional de Telecomunicaciones, Corporación Eléctrica del Ecuador y Petroecuador?
Sí, por supuesto. Está listo para firmar el contrato colectivo en Petroecuador, lo único que falta es que se fije fecha, pero la negociación se la hizo bajo mi dirección como ministra del Trabajo con un ahorro de $ 23 millones y allí incluso le solicité tiempo atrás a la ministra de Ambiente y Energía que es necesario eliminar esta famosa determinación que está en la Ley Orgánica de Servicio Público (Losep) denominada remuneración variable, que no es otra cosa que una utilidad. No hay pago de utilidades en el sector público.
¿Qué temas quedan pendientes?
Hay un tema que es extremadamente sensible con el que se debe continuar trabajando, que es el cumplimiento de la sentencia en el caso Furukawa. Yo cumplí dos fases, las disculpas públicas y también cumplí en determinar una fecha por parte del seno legislativo como día oficial del trabajador de Furukawa, pero viene el siguiente paso, que es más sensible y hay que tener primero la voluntad para sentarse a dialogar para resolver y darle justicia a los trabajadores de Furukawa.
La sentencia habla de una reparación económica por encima de los $ 50 millones, pero los trabajadores también hablan de la posibilidad de que se les entregue terrenos y vivienda donde ellos laboraron por muchos años en lo que se constituyeron las empresas del caso Furukawa. Entonces, con los trabajadores avanzamos en varios diálogos, pero hay que concluir.
Otro, la Corte Constitucional debe sustanciar dos demandas de inconstitucionalidad que presenté y que me fueron admitidas en menos de 45 días. Hace 15 días les insistí en que me convocaran a la audiencia oral y pública para que se me escuchara mis argumentos.
Una, la demanda por despido ineficaz por una decisión de la Corte Nacional de Justicia en la que se le prohíbe a los jueces que sustancien demandas por despido ineficaz cuando también tienen acumulados allí reclamaciones de otro tipo de derechos laborales.
Lo otro que también está pendiente es la decisión de la Corte Constitucional sobre la demanda que presentamos y que fue admitida sobre el pago de la bonificación por desahucio para aquellas personas que se acogen en el sector público a la jubilación y deben recibir como prestación una bonificación por acogerse a la jubilación voluntaria.
¿Y en qué quedó la demanda por traición a la Patria contra el expresidente Rafael Correa?
Sigue en la fase de indagación dentro de la investigación penal.
¿Habrá algún inconveniente en el trámite de esa denuncia ahora que usted es parte de la Función Judicial?
No, no lo hay porque cuando se conoce de un delito es obligación ponerlo en conocimiento de la Fiscalía.
¿En otro tema, usted también compareció ante la Organización Internacional del Trabajo este año?
A mí me tocó defender al Estado ante la OIT, defensas que no se dieron durante los últimos 10 años y finalmente la OIT ha reconocido los avances que tiene en materia laboral y de crecimiento de empleabilidad el Ecuador. Creo que esto ha sido muy importante, porque Ecuador estaba situado como el segundo peor país del mundo después de Afganistán en relaciones laborales. Yo siempre he sido enfática en decir que nosotros tenemos derechos laborales que nos deben enorgullecer.
¿Además de regresar a la Corte, va a retomar alguna otra actividad que dejó de hacer por ocuparse como ministra?
Sigo con mis actividades. Ya hemos coordinado un encuentro internacional que tenemos del Grupo Iberoamericano de Especialistas en Derecho Laboral. El próximo año se va a desarrollar en febrero en República Dominicana.
De igual manera con las clases que imparto en maestrías en una universidad de Guayaquil.
¿Entonces va a retomar la docencia?
Nunca la dejé. Siempre la mantuve en modalidad online, la presencial ya no estoy desde hace bastante tiempo, aunque sí me han persuadido siempre, pero por lo menos ahora no lo he hecho. (I)
Fuente: El Universo