El Impuesto a la Salida de Divisas, conocido como ISD, es un tributo que se grava con el 5 % cuando sale capital del Ecuador, esto es, cuando se envía dinero afuera mediante transferencia bancaria, remesas, compras con tarjeta de crédito en otro país o llevar efectivo al viajar y se debe pagar el tributo. Este se aplica a personas naturales, empresas nacionales o extranjeras.
Por ejemplo, la guayaquileña Landy Andrade lleva cancelando este impuesto desde hace cinco años. Junto a otros familiares realizan compras online a Estados Unidos, puntualmente en Amazon como artículos de belleza y decoración.
Cancela con la tarjeta de crédito de su esposo, en la cual se refleja el ISD. Recuerda que en su primer año de compra pagó cerca de $ 100, valor de impuesto que se dividió con su familia. “A veces te descuentan en el mes o al año. Cuando compras más de $ 100 te descuentan $ 1,70”, comenta.
El ISD fue introducido desde el 2008, en el gobierno de Rafael Correa a través de la Ley Reformatoria a la Equidad Tributaria, como una medida de control económico para evitar la fuga de capitales al exterior.
Este impuesto tenía una tasa inicial del 0,5 %, la cual ha sufrido varias modificaciones:
- Subió al 2 % en 2010.
- Luego trepó al 5 % en 2011 y así se mantuvo hasta enero de 2022 con 4,75 %. Solo en ese año cambió cuatro veces.
- En 2023 varió tres veces y en abril de 2024 fue su última modificación: 5 %.
Y este aumento de la tarifa es para la economista Melissa Loor, la razón del alza en la recaudación del ISD en 2025.
“El aumento refleja no solo un mayor consumo internacional, sino un refuerzo en controles del SRI por notificaciones y regularizaciones de consumos no declarados en años anteriores”, expone la también docente de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE).
Como es el caso de los saldos pendientes de este impuesto acumulados de los años 2022, 2023 y 2024, los cuales debieron cancelarse hasta junio de 2025 como lo determinó el SRI y con los cuales recaudó cerca de $ 4 millones entre 2022 y 2023.
En esos años y contando también al 2024, el monto exento para el pago del impuesto fue de 5.109,79 dólares por periodo, es decir, que sobre ese valor generaron el impuesto.
Para consumos y retiros en el exterior entre el 2025 al 2027, el SRI estableció la exoneración anual de ISD en $ 5.188,26.
Significa que el consumo exterior o envío de capital en esos años, superior a $ 5.188,26, se regirán con esa base.
Bajo ese esquema es que se maneja un representante legal de una empresa que importa tapas de aluminio, quien prefirió la reserva de su nombre.
Para el 2024 se le reflejó un tributo a pagar por $ 6.179,63 y en el periodo en curso es de aproximadamente $ 1.774.
Cuando hace una compra, este ciudadano reporta a la entidad bancaria para que se haga efectiva la transferencia al exterior y a su vez, el banco automáticamente hace la retención del impuesto. Por ejemplo, hace unos días envío una alta cantidad de dinero y por esta la retención fue de $ 964,75.
“El impuesto que generan las empresas al importar insumos, materias primas, maquinarias o cuando generan remesas por las utilidades desarrolladas en Ecuador, esto podría ser el monto más alto de generación de ISD”, considera Diego Cueva, director de la maestría en Gestión Financiera y Administración de Riesgos Financieros de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL).
Y los $ 5.188,26 no es el único techo, puesto que en transferencias existe un valor exento quincenal de $ 1.410 para 2025, de acuerdo a los datos del SRI.
Esto es, por ejemplo, en el caso de personas que abandonen el país llevando consigo más de tres salarios básicos unificados, asegura el asesor tributario Hugo Mejía.
“El ISD es uno de los impuestos más importantes por detrás del IVA y de la renta, por ende los actores serán las empresas y personas naturales en función de su consumo general”, dice Mejía y añade que alza en recaudación es positiva.
Lo mismo piensa la economista Loor, quien para ella se traduce en mayor formalidad y más recursos para el Estado. Sin embargo, afirma que es esencial que el tributo no afecte negativamente al consumo ni a la inversión productiva.
“Lo ideal es contar con un ISD equilibrado, que no obstaculice el desarrollo ni limite el acceso a la tecnología”, apunta Loor.
Mejía concuerda e indica que la tarifa de 5 % no debería subir para garantizar ese equilibrio, de lo contrario “sería negativo para los contribuyentes”.
En cambio, Cueva tiene varias lecturas. Le parece interesante el incremento en la recaudación y cree que es positivo, pero a corto plazo.
“Por otro lado, significa que están saliendo divisas de la economía local, lo cual, al ser dolarizada la economía no es algo eficiente ya que limita la liquidez”, refiere Cueva.
Y agrega: “En contraste una de las políticas de incrementar el impuesto es para evitar la salida de divisas y no como aspectos recaudatorio, si existe un incremento del ISD no es una buena señal porque las personas gastan más fuera del país o se está importando más de lo que se exporta o produce internamente”.
Entonces, según Cueva, si este alza de recaudación del impuesto a la salida de divisas estaría relacionado para incrementar la productividad del país y generar mayor exportaciones sería correcto, pero considera que en la actualidad este escenario no se desarrolla.
Fuente: El Universo
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