En una sesión solemne reubicada en el Malecón 2000 —tras la suspensión del contrato municipal por parte del Sercop—, el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, caminó entre la multitud y abrió su discurso con una frase directa: “Bienvenidos todos a este 9 de octubre, no 8, 9 de octubre”.
El comentario fue interpretado como una alusión al Gobierno Nacional, que celebró su propia sesión solemne por la independencia un día antes, el 8 de octubre, en la explanada del Centro Cívico.
Lo que siguió fue un discurso largo, de tono simbólico y confrontativo, en el que el alcalde reivindicó la identidad guayaquileña y cuestionó al poder central.
“Guayaquil es una ciudad viva, herida, pero invencible. No necesitamos invocar al Fénix para hablar de renacer, nosotros somos el Fénix”, dijo Alvarez, en alusión al Plan Fénix del presidente Daniel Noboa.
El alcalde convirtió el acto cívico en una declaración de independencia política. “¿Puede esta urbe que tanto amamos tener un alcalde que calle ante los abusos? ¡Jamás! ¡Eso es Guayaquil!”, exclamó ante el público. Luego añadió:
“Guayaquil no depende del permiso de nadie para ser grande, porque esta ciudad nació libre, creció libre y seguirá siendo libre. Mientras algunos viven de campaña en campaña, Guayaquil trabaja”.
Su mensaje combinó épica local con crítica institucional. “Vivimos en un país donde el poder central nunca escucha, donde se gobierna con decretos y no con el corazón, donde se amenaza más de lo que se construye, pero Guayaquil no se rinde”.
Gestión y orgullo cívico
Entre fragmentos históricos y referencias a los próceres, Alvarez también defendió su gestión. Aseguró que el Municipio ha destinado más de USD 630 millones en obras públicas y generado más de 100.000 empleos directos e indirectos. “La verdad son obras, no cuentos ni ciencia ficción. Aquí sí se trabaja y sí se ejecuta», dijo.
Aquiles Alvarez cerró su discurso con una exaltación al espíritu de la ciudad: “Hoy, como hace 205 años, nuestra bandera flamea con fuerza. Guayaquil no teme a los decretos ni a las amenazas. Guayaquil solo teme a una cosa: a traicionar su historia”.
Ceremonia y condecoraciones
Seis personas recibieron la Condecoración Jaime Nebot Saadi. Los agasajados fueron la periodista Teresa Arboleda, el tenista Nicolás Lapentti, el escritor Guillermo Arosemena, el médico Carlos Miranda, y los coroneles Jaime y Martín Cucalón De Ycaza, del Cuerpo de Bomberos.
La comunicadora Teresa Arboleda fue condecorada por el Municipio de Guayaquil, en la sesión solemne por los 205 años de independencia de la ciudad, el 9 de octubre de 2025.Cortesía
Entre los asistentes estuvieron el cardenal Luis Cabrera y los asambleístas Xavier Lasso, Raúl Chávez y Ricardo Patiño.