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El 60 % de vías de Manabí en deterioro: “Están en mal estado, llenas de baches y socavones”, lamentan conductores

Fernando Vera, chofer de un bus intercantonal, transita a diario con cautela por la vía Rocafuerte-Tosagua, en la provincia de Manabí, debido a las condiciones de esa ruta.

“Las carreteras están en mal estado, llenas de baches y socavones”, manifiesta él, pues cada día enfrenta el riesgo de siniestros de tránsito al movilizar pasajeros en la unidad.

Los daños a los buses, como llantas reventadas y suspensiones desgastadas, se han vuelto una constante, asegura. Además, los atrasos en las rutas afectan los horarios y causan reclamos de los usuarios.

Vera no está solo en el reclamo: el deterioro de las carreteras en Manabí es una situación que afecta a conductores, agricultores y turistas.

Manabí enfrenta un problema: el 57% de sus 1.192 kilómetros de vías estatales se encuentran en estado regular y crítico, según datos del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP).

Desde socavones en la vía Rocafuerte-Tosagua hasta baches y huecos en la San Clemente-Sucre, las carreteras reflejan deterioro por falta de mantenimiento adecuado, la fuerza de las lluvias y fallas constructivas.

El informe Contexto de la Vialidad en Manabí, publicado en julio de 2025 por la empresa pública Manabí Vial, dio detalles de la situación. Allí se indican que el 60% de las carreteras estatales de la provincia presentan deterioro significativo, con entre 20 y 30 puntos críticos que requieren atención urgente. Aquí, el detalle de 9 de esas carreteras.

Carreteras en mal estado en Manabí
Vía E-38 Rocafuerte-Tosagua 
Vía Canuto-Calceta
Vía Chamanga-Pedernales
Vía Jipijapa-límite provincial Manabí/Guayas, específicamente en el kilómetro 75 de la vía Paján-Cascol
Vía Tosagua-Bahía
 Vía Tosagua-Chone 
Vía Charapotó – Bahía
Vía Pedernales-Cojimíes
Vía a Honorato Vázquez (Santa Ana)

Manuel Molina, subsecretario del MTOP, ofrece una evaluación más específica. “En Manabí tenemos aproximadamente 1.192 kilómetros de vialidades estatales. De esos, en un estado óptimo se encuentra el 30 %, en un estado regular el 46%, en excelente estado el 13 %, y en estado crítico el 11 %”, señala.

Entre los tramos más afectados está la vía Rocafuerte-Tosagua, donde existe un socavón en el kilómetro 187. Otros puntos críticos incluyen Canuto-Calceta y San José de Chamanga-Pedernales.

La vía Tosagua-Bahía, en el sector El Verdum, sufre fragmentación y hundimientos, mientras que en la vía Tosagua-Chone, en el sector El Junco, los trabajos de recuperación apenas mitigan el problema.

Estas condiciones no son aisladas, sino parte de un deterioro generalizado que afecta la conectividad de la provincia. Las lluvias del invierno de 2025 han agravado la situación.

Según Manabí Vial, el fuerte invierno de este año ha generado entre un 10 % a 15 % más de puntos críticos, entre los cinco socavones en la vía Montecristi-La Cadena.

“Si no se hubiera intervenido, hubiéramos perdido la vía por completo”, advierte Molina. Sin embargo, las intervenciones de emergencia, aunque necesarias, no abordan las causas estructurales del problema.

Causas profundas: Más allá de las lluvias

El deterioro de las carreteras en Manabí no es solo consecuencia de las lluvias. Molina señala que hay problemas estructurales históricos. “Manabí tiene un problema fuerte de drenaje debido a malos diseños o porque simplemente no se hicieron”, explica.

En muchas vías las alcantarillas instaladas hace diez o quince años, de 600 u 800 milímetros, son insuficientes para el volumen actual de agua. “Necesitamos ductos cajón de 2 por 2 o 3 por 3”, explica.

En otros casos, la ausencia de cunetas provoca que el agua se acumule en la vía, reduciendo su vida útil. Además, los suelos de Manabí presentan desafíos adicionales. “Tenemos suelos expansivos, orgánicos y licuables”, detalla Molina. Estos suelos, combinados con la falta de mantenimiento regular, aceleran el deterioro.

“El mantenimiento debe hacerse año a año, no cada dos o tres años”, insiste. Sin embargo, la carencia de recursos fiscales, como expone Manabí Vial, habría limitado las intervenciones preventivas, obligando al Gobierno a priorizar reparaciones de emergencia.

El antecedente de gobiernos anteriores también pesa. Molina critica los “planes relámpagos” de esa época, que habrían priorizado la construcción rápida sobre la calidad.

Como resultado, muchas carreteras carecerían de sistemas de drenaje adecuados o están construidas sobre suelos inestables. El terremoto de 2016, que debilitó aún más la infraestructura, agravó estos problemas, dejando un legado de vulnerabilidad que persiste en 2025.

Vicente Sabando, dirigente de la cooperativa Rutas Portovejenses, describe el impacto directo en los transportistas. “Las vías están todas en peligro. De Bahía hasta Charapotó, está horrible. Siempre hay accidentes, ya con muertos y otras cosas”, indica.

Los buses sufren daños constantes en llantas, amortiguadores y suspensiones, mientras los asaltos proliferan en tramos donde los vehículos deben reducir la velocidad por los baches.

El viernes, 8 de agosto, un bus de la cooperativa Turístico Manabí, perdió una de sus llantas al caer en un bache en la vía Charapotó-Bahía.

“La inseguridad también nos afecta porque los carros no pueden correr en ciertos tramos”, añade.

Pabel Cantos, presidente de la parroquia Charapotó (Sucre), subraya la importancia de la vía estatal que atraviesa esta zona.

“Esta carretera une varios cantones y rutas que llevan a otras ciudades”, agrega Cantos, destacando su rol en la economía local.

Para él, un mantenimiento adecuado hace falta desde hace una década en esta carretera, crucial para conectar cantones como Rocafuerte-Tosagua y San Clemente-Bahía. Ahora presenta baches y huecos que dificultan el tránsito.

Los costos económicos y sociales del mal estado de las carreteras de Manabí también son evidentes. Los cierres de vías y los desvíos afectan el transporte de productos agrícolas, el turismo y los desplazamientos diarios.

Según Manabí Vial, esta situación frena la productividad regional y reduce la calidad de vida. Los transportistas enfrentan pérdidas económicas por reparaciones y retrasos.

Respuesta institucional: avances y limitaciones

El gobierno del presidente Daniel Noboa ha tomado medidas para enfrentar la crisis. Manuel Molina (MTOP) destaca proyectos recientes, entre esos la vía Puerto López-Manta, de 140 kilómetros, que tiene una inversión de $ 19,72 millones.

Otras intervenciones incluyen la rehabilitación de la vía Manta-Rocafuerte. Además, el MTOP destinó 10 millones de dólares para emergencias invernales y 1,2 millones para contratar maquinaria durante la temporada de lluvias.

A corto plazo, el MTOP planea un servicio de bacheo por $ 500.000 en tramos de Montecristi-La Cadena y Manta-Colisa, que se licitará en las próximas semanas.

A mediano y largo plazo, se espera licitar en 2026 la concesión de tramos clave como Montecristi-La Cadena, Manta-Quevedo y Bahía-Pedernales-Cojimíes. También se han reparado puentes, como el de Mijarra en Junín, que tenía huecos en la losa.

Sin embargo, Molina reconoce que estas intervenciones son paliativas. “Es una intervención emergente que no va a solucionar todos los problemas, pero sí va a mitigar algunos puntos críticos”, expresa.

Fuente: El Universo

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